InicioConciertosConcierto Playa Cuberris en Madrid (La Riviera, 2021)

Concierto Playa Cuberris en Madrid (La Riviera, 2021)

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Fotografías: Alejandro García-Cantarero Alañon

Un grupo de amigos se juntó en 2013 para formar una banda de rock, y desde entonces han estado girando por toda España, pasando por grandes festivales como el Mad Cool o el Sonorama Ribera, y teloneando a grupos de renombre como Sidecars o Los Zigarros. Ahora se disponían a presentar su nuevo disco, Gigantes (2020) en La Riviera, sala que suele actuar como punto crucial para los grupos cuando se enfrentan a ella por primera vez. Algo estás haciendo bien cuando cuelgas el cartel de sold out, y tienes que retransmitir el concierto por streaming porque mucha gente se ha quedado fuera.

Con siete integrantes en el escenario, canciones nuevas que nunca han tocado en directo, invitados de lujo, una sala muy grande y llena de gente… ¿No se supone que hay que estar algo nervioso? Pues qué va. Los Playa Cuberris salieron al escenario como si del salón de su casa se tratara y, básicamente, se lo pasaron pipa desde el minuto uno, contagiando a todos los presentes. ¡Qué pena no haber podido saltar y bailar con ellos! Algunos habríamos acabado con agujetas, seguro. Ya llegará.

Un principio irregular

Los estribillos de los madrileños son muy enérgicos, y hace falta una voz muy potente para poder alcanzar el nivel de poderío del resto de la banda. Ésta sonó vigorosa y coordinada desde el principio, aunque tuvieran un pequeño desentendimiento, mal disimulado, durante Alta Tensión. Algún fallito tenían que tener, oye. Le costó cuatro o cinco canciones a Pedro Girón, el cantante, calentar la voz del todo, para dejarnos luego sin aliento en la segunda mitad del concierto con canciones como Victoria o Locos de atar. “Y ahora soy un titán. Soy el Rey de la Ciudad”. Pues así acabó el vocalista de Playa Cuberris la noche.

Un sonido espléndido y potente

Con dos guitarras eléctricas (Álex y Álvaro), Sergio Rojas invitado para encargarse de la guitarra acústica, Sergio Valdehita en los teclados, Roy al bajo y Dani a la batería, además de la voz de Pedro Girón, sorprendieron con un sonido de impacto. Casi se podría decir que sonaban mejor que en las grabaciones, con el permiso de Chapo González, que produjo y mezcló Gigantes (2020), y estuvo presente en el concierto. Los solos de guitarra de Álvaro, quien se encargó de la mayoría de ellos, fueron brillantes, aunque Álex tampoco se quedó atrás.

El conjunto consiguió tal energía sobre el escenario que se lo puso muy complicado al público para quedarse sentado. Hicimos todo lo que pudimos desde la silla.

Colaboraciones estelares

Varios amigos se unieron a la fiesta que tenían montada los Playa Cuberris sobre el escenario, y con el ambiente que había sobre este, ninguno se cortó ni un pelo.

Una pena que la voz de Fredi Leis se perdiera por la falta de volumen en su voz durante los estribillos, porque el gallego demostró tener una voz formidable que se acoplaba muy bien a la de Pedro Girón cuando interpretaron juntos Turín.

Yo sé que detrás de cada tormenta brilla un faro en el mar”, y éste fue la entrada de Georgina para cantar, con unos agudos sobrehumanos, uno de los temas más profundos del grupo madrileño. Georgina se alejaba tanto el micrófono que probablemente la habríamos escuchado sin necesidad de amplificación. Qué torrente de voz.

Ya conocíamos la versión de Marte con Marlon, así que el grupo decidió volver a buscarle otra cara a este tema que tantas alegrías les ha dado, invitando a 84 a interpretarlo con ellos. Estos se encargaron de recibirnos en el planeta rojo con una introducción de coros casi a capella y un contagioso buen rollo con sus anfitriones, que situaron Marte en un terreno intermedio entre los sonidos de los dos grupos. Funcionó a la perfección. “Queda vida en Marte”.

Los últimos invitados de la noche fueron Marlon. El subidón de Gigantes se coló en las venas de Adri Marlon, que se desató sobre el escenario, revolucionando un concierto que a esas alturas de la noche ya rozaba el éxtasis.

Un final de infarto

Para finalizar, toda La Riviera acabó cantando Locos de atar y, después del bis, Luces de neón, dejando un subidón en el cuerpo de los asistentes para volver a casa que seguro complicó el sueño de muchos.

En definitiva, anoche asistimos a la fiesta privada de unos grandes amigos que son muy buenos en lo suyo, y a la celebración de un grupo que no para de crecer.

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Jorge Ocaña
Estudiante de ingeniería, pero sobre todo un loco de la música.
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