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Crónica de Los Punsetes (Streaming con DIGITALFEP desde la Sala Moby Dick de Madrid, 2020)

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Abordar el que sería uno de los primeros conciertos después de la cuarentena, Los Punsetes en streaming desde Moby Dick, resultaba una tarea atrayente, después de varios meses en los que ya habíamos dejado parada esta sección pensando que no íbamos a dar cuenta durante mucho tiempo de este tipo de crónicas de conciertos en directo en la prensa musical.

Mi primera actuación después de meses y el primero que veo en streaming. Los Punsetes ofrecieron un concierto en la noche del sábado 30 de mayo a través de la iniciativa de la plataforma DIGITALFEP con la idea de acercar a los hogares shows en vivo en streaming desde la sala MobyDick y monetizar de nuevo las actuaciones musicales.

La energía del directo es insustituible, pero ya que no podemos acudir a las salas, al menos tengamos una vía de retransmisión en directo para poder darlo todo desde nuestras casas con buena calidad visual y sonora, casi como si estuviéramos allí. Una forma perfecta de reactivar el trabajo de los que están tanto delante como detrás de los escenarios, ofreciendo una experiencia cercana a la de disfrutar de un concierto en vivo.

Entre los nervios y la esperanza de que esta nueva vía de volver a gozar de la música sobre escenarios cumpliera las expectativas, elegí una de mis camisetas de los conciertos y mis deslucidos botines rojos. Como siempre antes de un concierto estaba tan exaltado como si lo fuera a dar yo, siempre con el miedo a no llegar a tiempo o a olvidar la entrada.

Accedí diez minutos antes del concierto a la página de DIGITALFEP, en la que previamente me había registrado y al entrar en la pestaña de los directos me saltó una pantalla con la cuenta atrás en ambarino sobre negro. Allá vamos.

Al terminar (¡qué nervios!) la cuenta atrás, la imagen en plano general del escenario de la MobyDick con dos guitarras, batería y tres amplificadores. Un cuadro de texto donde se comenta la hora y día del concierto y un chat desplegable en el que la gente ya estaba saludándose y caldeando el ambiente, y con comentarios pidiendo que se empezara con uno u otro tema, ya se palpaba cierta expectación.

Se escuchaba el ruido de masa producido por la señal de alimentación, un sonido de fondo que se suele dar de forma habitual en muchos conciertos y eso también me ha acercado al recuerdo de los directos, pero en cuanto han entrado los músicos a tocar me he olvidado de ello.

En escena entran primero Manuel Sánchez y Jorge García a las guitarras, a continuación Luis Fernández al bajo (y con mascarilla) y por último Ariadna Paniagua con uno de sus habituales y espectaculares atuendos, esta vez con placas de circuitos electrónicos sobre vestido cósmico. Junto a ella ha entrado también uno de los responsables de este ciclo de conciertos (segunda mascarilla en escena), que ha presentado el acto. Ha empezado celebrando poder por fin volver a dar conciertos en directo y agradeciendo con emoción contenida tanto a la gente que estaba en la sala como a los que estábamos desde nuestras casas en diferentes partes del mundo.

Nos han recordado que el último concierto de Los Punsetes había sido en La Riviera de Madrid en enero con un soldout de 1500 personas, muy diferente a éste en el que apenas se intuía una veintena de personas en la sala.

Me reacomodo en el sofá y empiezan a sonar los primeros y contundentes golpes de batería de la canción Dinero 2, después viene el bajo y luego toda la banda, ahí entra Ariadna con el estribillo: “Qué coño estoy haciendo, perdiendo el tiempo, constantemente pienso que me merezco más”, justo lo contrario a nosotros. El sonido entra preciso. Ya estoy dentro del concierto y gracias a la cámara puedo ver más de cerca punteos, golpes de batería y el estatismo de Ariadna.

Nos llevan después a querer crear y destruir con la canción Seres Humanos de su último disco Aniquilación. Ya estoy casi bailando encima del sofá con miedo de reventarlo y apenas vamos por la segunda canción. En el chat ya animan al bote y empujan al pogo.

Han ido dando rienda suelta a su gran catálogo, ese ñaque de buenas canciones que van desde Vas hablando mal de mi hasta subir al himno generacional Opinión de mierda. Al terminar se escuchan los fuertes aplausos del pequeño gran público en la sala.

Hay que destacar la consonancia del movimiento de cámaras en la realización con la música, los juegos que arpegian los técnicos de luces y los golpes de flash durante todo el concierto.

Siguieron luego temazos como Mabuse, con esos toques hacia la distorsión de la guitarra de Jorge. Suena después Atraco Perfecto, otro de los aciertos del último disco, descargando libre la energía desde la sala hacia todos los hogares conectados a este hilo de emisión continua.

Crónica de Los Punsetes (Streaming con DIGITALFEP desde la Sala Moby Dick de Madrid, 2020)

Suenan ese gran puñado de cantos que apelan a la sobreexposición en las redes, la crítica gratuita, la pantomima mediática y la sobredosis de desinformación. Empieza este ciclo sin ningún tipo de parón entre tema y tema, vienen seguidas Idiota, Dos policías, Arsenal de excusas, Tu puto grupo, ¡Viva! para romper el ritmo con Maricas. Aquí me da para volver a la nevera a pegarle un trago a lo que encuentre. Descanso apenas unos segundos, relajan la tensión por un momento, para volver a entrar en el ritmo y la cadencia. Me vengo arriba queriendo cantar a las plantas de mi casa “Mamá está equivocada y los libros mienten…” Sin apenas pausa, subimos hacia esa canción en la que nos dice que no somos de fiar si no la hemos cagado alguna vez en aquella canción que daba nombre al disco de 2019 Una persona sospechosa.

Termina el concierto con Tus amigos y me queda claro que para disfrutar de un concierto nos basta con ellos, la pantalla y este salón si se cuida la puesta en escena y la calidad sonora y visual: “Así será mejor, tú y yo, los dos, no dejes que se estropee, cuídalo”.

Son las 22:50. Dieciséis canciones en cincuenta minutos sin apenas parar entre tema y tema, como ya nos tienen acostumbradas y por supuesto sin bises.

Y allí estaba yo, aplaudiendo en la soledad del hogar pero con la sensación de haber disfrutado de un concierto histórico junto a un montón de gente y ahorrándome las colas y sin tener que pegarles un codazo a los del grupo de al lado que no paran de hablar en mitad de una canción.

Pero la mejor razón sobre todas es la de poder disfrutar del concierto de la banda que te gusta, cuando te es imposible acudir al lugar donde tocan, como ahora nos ocurre, ya sea en tu ciudad o al otro lado del globo.

Para más información de próximas citas, puedes entrar en www.digitalfep.com