Fotografía: Paula Lobo
Hay vida más allá del hype y Alcalá Norte, a base de patearse las salas de todo el país en una extensísima gira, lo están demostrando, con un incontestable primer disco bajo el brazo, tal y como venimos contando desde hace tiempo, acompañándolos en conciertos, charlando con ellos y sobre todo, sintiendo muy de cerca cada pequeño triunfo de la banda de Ciudad Lineal. Estamos ante una de las bandas del momento, no hace falta ya decirlo, pero conviene recordarlo por si aún quedan escépticos. Desde aquellas presentaciones del disco en El Sótano en el mes de abril, hasta hoy, la evolución es espectacular y eso lo hemos podido constatar en primera persona.
Su álbum debut coronará muchas listas de lo mejor de este 2024 y su legión de fans no hace más que crecer exponencialmente según avanzan los meses. No hay más que ver la expectativa creada con las dos noches en las que han abarrotado el Teatro Eslava de Madrid, agotando las entradas en pocas horas, con varios meses de antelación y con centenares de personas quedándose fuera. Es cierto que en la mayoría de las ciudades de España las salas que han llenado eran de menor aforo, pero están recorriendo cada rincón de nuestra geografía con su directo y eso es lo que funciona de verdad, más allá de algoritmos y campañas virales: convencer a cada persona a base de canciones y conciertos.

Noche de grandes expectativas
Por eso, se preveía que este fin de semana iba a ocurrir algo grande en la calle Arenal, a dos pasos de la Puerta del Sol. Desde Ciudad Lineal al mismísimo centro del país, la banda formada por Álvaro Rivas (voz), Jaime Barbosa (batería), Juan Pablo Juliá ‘Juampi’ (guitarra) -aunque en estos conciertos su lugar lo ha ocupado René Sharrocks-, Pablo Prieto ‘Admin’ (bajo), Carlos Elías (guitarra) y Laura de Diego (teclado), empiezan a tener un lenguaje propio y esas pequeñas cosas intangibles que hacen de una banda algo especial. Están surfeando la ola del éxito repentino con suficiente humildad y cabeza como para no dudar que esto no es una simple moda pasajera, que Alcalá Norte han venido para quedarse y que sus fans seguirán aupándolos hasta no se sabe dónde. Aún es pronto para aventurarse, pero aquí hay proyecto de presente y de futuro.
Marte Lasarte fueron los encargados de calentar el ambiente. Ocurrió una hora antes de la actuación de la banda protagonista y ya en esos momentos la sala empezaba a mostrar un aspecto prometedor, con un gran número de asistentes prestando atención a una banda que, como ellos mismos aseguraron, estaban encarando nada más y nada menos que su segundo concierto. Vienen del País Vasco, cantan en euskera y, aparte de una actitud y pegada indudable por parte de su cantante Pello, pudimos constatar que tienen melodías y, por tanto, tienen canciones a las que dar una oportunidad. Presentaban su primer álbum y, para ser teloneros, ellos mismos quedaron sorprendidos ante el respeto y atención que les brindó una sala que se iba llenando por momentos y que para cuando finalizaron la actuación, estaba ya a rebosar.


Los chavales del barrio
Tras el cambio de set, a la hora estipulada, con una puntualidad precisa, Barbosa se asomó al escenario y, dirigiéndose al público, realizó el rito que ya es común en los conciertos de Alcalá Norte: bota de vino que comparte con los allí presentes, puros con la vitola del grupo y esa naturalidad de la que siempre hace gala cuando se trata de comunicarse con los demás. Tras eso, Los chavales, el tema elegido para arrancar el show y el primer delirio de la -ahora sí- abarrotadísima sala.
Es verdaderamente emocionante observar cada paso de estos chicos -más aún siendo del mismo barrio que ellos- y ver de qué manera se están ganando a su público, al que ya no le basta con cantar las letras de las canciones, sino que tararear cada riff y llenar las canciones de «lololós» es ya algo normal en cada una de sus actuaciones, creándose una comunión con la banda que cada día va a más.
En este concierto, tal y como resaltó Barbosa, estaban «los primeros en comprar las entradas» (la segunda fecha, que se celebró el día anterior, se añadió tras agotar esta). Eso no convierte a los que lo consiguieron en mejores ni peores, simplemente en los más rápidos porque los tickets volaron, pero lo que sí asegura es que la expectación y las ganas de ver a la banda madrileña en su ciudad sobrepasó todas las previsiones. Desde luego, el Teatro Eslava fue una olla a presión durante la hora y cuarto que duró la actuación, un recinto en constante ebullición en el que era casi imposible moverse (si no era en mitad de un pogo, claro).

Sudor, efervescencia y actitud
El show transcurre de pogo en pogo, con sudor y efervescencia en su cota más alta y con la sonrisa de Rivas repleta de satisfacción, incredulidad y emoción. Es ahí cuando nosotros también sonreímos, porque somos partícipes de todo esto, sintiéndonos también esos chavales de barrio que, aunque tengamos ya una edad, nunca dejaremos de ser y que cedemos el testigo generación tras generación. Alcalá Norte representan mucho de lo que somos y la edad en estos casos no tiene importancia. De hecho, es curioso ver cómo estos conciertos son completamente transversales e intergeneracionales.
La banda suena cada vez con mayor empaque y cada uno de sus componentes entiende a la perfección su función y su aporte. Barbosa aparte de la pegada tras la batería, es el descaro en el verbo, el que presenta casi todas las canciones, el que ejerce de maestro de ceremonias, pero Rivas, perfectamente escudado por Pablo, Laura, Carlos y René, es el frontman que engancha a sus seguidores, el carisma del anti-carisma (con su look de chaval de barrio de clase media), la naturalidad elevándose a un nivel trascendental, el contagio de una actitud que enternece y motiva. Es el líder al que apetece seguir, al que miramos a los ojos desde la pista y él nos desafía. Es el mesías de la banda del momento. Todos lo sabemos y nos dejamos llevar por él. Lo abrazamos.


Mucho más que ‘La vida cañón’
No cuentan con tantas canciones en su haber como para hacer un repertorio largo, por eso Alcalá Norte exprimen al máximo su primer disco, demostrando que son mucho más que La vida cañón, su canción más popular. Es innegable que todo el mundo espera este tema con ansia, pero también lo es que el resto de cortes de su debut es celebrado por sus seguidores con el mismo fervor.
La soberbia La sangre del pobre; la oscura Westminster, con Rivas ejerciendo de profeta, bajando a declamar junto a sus fieles antes de que estos se vuelquen en uno de los pogos más grandes de toda la noche; La calle Elfo, con su recorrido virtual por esa zona del barrio y el cantante caracterizado como un Dionisos de nuestro tiempo; otro himno como Supermán, con mochila de reparto y lanzamiento de hamburguesas al público; la balada del disco que es No llores, Dr. G, en la que Rivas se arranca a bailar por única vez en todo el show. Son solo algunos de los momentos álgidos de una noche que pasa como un suspiro.

Hubo también tiempo para rescatar alguna canción anterior a su primer LP, como Dr. Khozev, Codere, Arteligencia Intificial o Barbacoa en el cementerio, escrita por Barbosa para Guarrerías Preciados, su anterior banda. Y también hubo sorpresas como la versión del 10.000 de Los Planetas, de la que el batería aclaró: «hemos hecho lo que nos ha salido de los cojones», e incluso interpretaron una canción en francés de la banda Icare. Todo pasado por el tamiz oscurete, ochentero y de aroma post-punk que tan bien están sabiendo explotar desde que se formaron como banda y vieron que ese era el nexo musical que unía a todos sus componentes.
Parece claro que a día de hoy estamos ante un fenómeno imparable, pero habrá que esperar al siempre difícil segundo álbum para confirmar si lo de Alcalá Norte es algo pasajero o simplemente es el comienzo de una larga trayectoria. Sea como sea, nosotros estaremos cerca para acompañarlos en los sucesivos pasos que den como banda. Por ahora, toda su «estrategia» está dando sus frutos y ellos son conscientes de que esto es una carrera de fondo en la que no se vislumbra aún meta alguna. Los mimbres están ahí y el soporte popular también.
Setlist Alcalá Norte:
- Los chavales
- Dr. Khozev
- El guerrero marroquí
- 420N
- Arteligencia Intificial
- Codere
- La sangre del pobre
- No llores, Dr. G
- 10.000
- Fils de Lucifer
- El Rey de los judíos (Un cosquilleo)
- Westminster
- La calle Elfo
- Barbacoa en el cementerio
- Supermán
- Langemarck
- La vida cañón

