Sáb 7 marzo 2026

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Crónica de Alizzz en Madrid (La Riviera, 2025)

Alizzz hace que todo lo que toca sea oro. Nadie cómo él sabe entender mejor cómo funciona esta industria, lo que pide y lo que hay que darle. Tiene la fórmula mágica para crear un sonido único, una forma de entender la música bajo un abanico policromado.

Aunque siempre ha estado entre bambalinas de la producción, hace unos años reunió el valor suficiente para crear su universo paralelo, con su propio lenguaje. Y no le pudo salir mejor. Dos discos y un puñado de singles que le hacen ser uno de los artistas más respetados y creativos de la escena musical.

En su tercera Riviera de la historia dejó claro que no es un fenómeno efímero, sino que viene para quedarse. Su clarividencia para la música le hace irresistible en el front row o bajo los mandos y es que nadie se resiste a ser producido por este gran ingeniero del sonido.

Su segundo disco, Conducción temeraria, lleva unos meses en la calle con una estupenda acogida, y en directo todavía goza de mayor espectacularidad. Suscribimos las palabras que describen a la perfección este sentimiento: «Conducción Temeraria es un viaje emocional que te invita a sumergirte en las capas del arte, cuyo leitmotiv es la innovación. En medio de una fusión entre el rock y la electrónica, Alizzz ha creado un álbum que trasciende etiquetas. Una fantasía sonora de la que no queremos salir».

La noche del jueves fue así de espectacular.

Alizzz: mucha nocturnidad y intergeneracionalidad

En una Riviera abarrotada, como hacía meses que no se veía —estaría al límite de su capacidad, sin llegar a ser molesto—, se podía hacer un estudio sociológico. Una alegría ver a tanta gente joven disfrutando de cada acorde, letra. Un público muy heterogéneo, pero en auténtica armonía con lo que estaba pasando ahí arriba.

Christian y su banda, un elenco de auténtico lujo, tomaban las tablas de la mítica sala madrileña. Son una maquinaría que encaja a la perfección y ahora, comentaré algo sobre por qué decidí venir.

La primera vez que vi a Alizzz fue en la Sala Cool, en 2022, en un marco extraño como era la pandemia. Su primer álbum, Tiene que haber algo más, me voló la cabeza por muchos motivos: colaboraciones de ensueño, unas letras que me definían con mucha precisión, ese sabor noventero, algo de oscuridad. Me pareció tan alejado de lo que a mí me gustaba que, de repente, me di cuenta de que era lo que necesitaba. Además, pasar del estudio al directo con esa perfección le hace ser un grande.

El pasado jueves en La Riviera seguí sintiendo ese pinchazo en el corazón que me hace sentir Alizzz. Le he seguido viendo en festivales, pero en sala es apabullante. Y allí se presentó con sus músicos y unos visuales nada invasivos que ayudaban todavía más a engrandecer la noche.

Abriendo con Carretera perdida, se empezaba a remover algo dentro de nosotros: esa nocturnidad, la soledad… Al final sabe retratar con mucho detalle a la sociedad actual. Dando paso a un recuperado Ya no vales —que tuve la suerte de ver ya en un Tomavistas 2022 con el mismo C.Tangana—, pasamos a Destellos, que sigue perfectamente la narrativa del disco.

El concierto se resolvía a gran velocidad y es que Alizzz no da mucha tregua, a pesar de que se dirige varias veces al público, agradecido por lo vivido en una ciudad que le acoge de lujo. Con Amanecer, una de mis favoritas, recordamos los más entrados en años lo que es volver a casa con los primeros rayos de sol. Llegó Dónde estás?, con su letra tan característica, «¿Quién no ha estado ahí?».

Volvió a regresar a Todo me sabe a poco, donde Alizzz recordó la noche de la sala Cool y es que ya os digo que ahí mi cabeza me hizo clic frente a su música. Y siempre es genial volver a estas canciones.

La única colaboración que hubo, y no será porque no tenga grandes amigos en la industria, fue con Maria Arnal en Despertar. También nos gusta que respeten su gira, sean protagonistas de sus noches. Con Qué pasa nen, su tema más reivindicativo, pasamos a Antes de morirme, un cover de un tema de C.Tangana. Para Alizzz no hay miedo a los estilos, se maneja bien en el flamenco, en ritmos más eclécticos como el funky, como en el pop más puro. Un todoterreno.

La noche se iba cerrando con Ya no siento nada, para mí su mejor canción pase lo que pase. Las vibras que da son espectaculares con el paso del tiempo. El encuentro y Salir para el bis marcaron el fin.

Un concierto breve pero a todo gas. Verle en su salsa, disfrutando de ser la estrella por una noche, brillar. Lo tiene todo y tiene un recorrido por hacer con mucha prospección. Su sonido actual, su mensaje y su amplio registro musical, alarde de su cultura, le hacen irresistible.

Gracias por elevar nuestro jueves noche, Alizzz.

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Vanesa Carro
Vanesa Carro
Massive music lover and full time traveller