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Crónica de Cala Vento en Madrid (Teatro Eslava, 2025)

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Si tengo que elegir una banda, te digo Cala Vento. Porque cuando hay amor por lo que se hace y se cree fielmente en ello, el resultado es inmejorable. Y es que nada como proteger tu casa. Seguro que si les preguntamos el camino no habrá sido fácil, pero creo que la recompensa es un regalo increíble.

Montgrí es la fábrica donde nacen los sueños, se verbalizan y se materializan. Joan y Aleix son sus propios jefes, y han sabido creer y mantener su idea de principio a fin. Se producen, se editan, se organizan las giras desde ese recóndito rincón de Cataluña, pero tan visible gracias a ellos. Unos valientes en los tiempos que corren y un ejemplo a seguir, si me preguntas.

Con cuatro discos de estudio a sus espaldas, Cala Vento nos sorprendió el pasado 17 de enero con Brindis, un disco de versiones. Y diré que es algo más que un disco de canciones de otras y otros, es un homenaje a la música, a lo que te inspira, de lo que aprendiste. Un disco sin tapujos, hasta con una maravillosa versión en italiano de Estoy enamorado de ti, canción contenida en Casa Linda.

Con la excusa de presentar este disco sobre las tablas y para celebrar los 10 años como banda, si no hemos contado mal, dieron anoche su concierto número 25 en Madrid. Siempre les ha acogido bien la ciudad y ellos se sienten en su salsa, con un público que les da amor desde el primer minuto.

Una gira ambiciosa se presenta ante ellos estos días: 12 días, 12 conciertos. Dos noches en Madrid. Hemos vivido la primera y sabemos de sobra que la segunda será igual de épica. No queda resquicio de duda.

Primera noche en el Teatro Eslava para Cala Vento

En una de las salas más míticas de la capital y que me gusta especialmente por su sensación de recogimiento, estábamos citados puntualmente para disfrutar de este dúo. No hace falta más para hacer ruido, ruido del bueno, del que se mete por el pecho y te ensancha.

Con Era Già Tutto Previsto de Riccardo Cocciante entraron con una de esas sonrisas que no se olvidan, crecidos, pletóricos. El público no podía parar de aplaudir y comparto ese sentimiento. Estábamos todas y todos en comunión, una pequeña fiesta, una noche estelar.

No hace falta atrezzo adicional más sobre la escena que las iniciales de la banda detrás y muy poco más. Aquí se viene a escuchar mucha música. Eso sí, el cava que no falte, que estamos de doble celebración.

La idea de Brindis nace como un concepto de andar por casa. Tocar canciones en el estudio que no fueran suyas para desconectar, explorar otras cosas. La cosa acaba del revés, tocando hoy Mi Canto Libre de Lucio Battisti a pleno pulmón. Con un repertorio muy cuidado, supieron regalar momentos a los fans más acérrimos y a los que están llegando ahora.

Con Historias de Bufanda nos vamos a 2017, a los primeros temas de Cala Vento, sus inicios. No paran de dar las gracias en todo momento, en referenciar el camino que les ha llevado hasta aquí. Pero lo que más me gusta es la sencillez que transfieren, la naturalidad y, tras todo eso, una bola de sonido que te eleva, te electrifica. Comienzan los pogos amistosos, la euforia.

Un buen año, uno de sus clásicos y para mí, el momento batería impecable, da paso a Insurrección, de El Último de la Fila. Y aquí es cuando te das cuenta de que la música es un fenómeno transversal, que no entiende ni de edades, ni de gustos ni de calidades. La música es así, nexo de unión entre generaciones.

Con Sono inamorato di te, pasamos a la canción que más me gusta de ellos, Gente como tú. Para mí es una felicidad instantánea. Se corea hasta el final, ellos están exultantes de alegría, es algo contagioso. Siempre salgo de sus conciertos con la sonrisa tonta pintada en la cara y es que se puede hacer algo muy bonito con pocos recursos.

En este impasse aprovechan para tocar parte de las canciones que componen Brindis. Es gracioso poder escuchar a Els Pets, Julieta Venegas o Jarabe de Palo a ritmo de baquetazo y guitarreo, incluso hace que canciones que en mi vida real no me encanten, tengan algo de enganche en este momento.

Isla desierta, o la reivindicativa Equilibrio siguen la secuencia del repertorio. Cala Vento son albañiles del rock, así se definen y así lo hacen: música por y para la gente. Sus letras hacen que nos identifiquemos con la normalidad de las cosas y, además, siempre con un punto de conciencia social. Olé por ellos y por ser altavoz de lo que se vive hoy en día.

Recta final de órdago

Antes del bis, recordamos momentos de alto voltaje con canciones espectaculares de su repertorio como No hay manera o Fin de ciclo, y es que nos regalaron un repertorio variado, había ganas de celebrar el décimo aniversario.

Eso sí, a mí me voló la cabeza la versión de Blueprint de Fugazi, en castellano, pero tan bien tratada. Y es que no nos queda duda de que este par son muy seguidores de la banda estadounidense.

Tras una breve pausa, vivimos un bis de infarto. Joan se bajó al centro del Teatro Eslava, caminando entre la gente cantando Contigo, una de sus canciones más eclécticas en sonido. Perfecta. Ahí estuvimos todas y todos bailando en hermandad, felices, extasiados. Con Ferrari se desató la locura propia de la intensidad de esta canción y cerraron con Abril, uno de sus himnos más coreables. Una trinidad preciosa para irnos a casa con una sensación maravillosa.

Todo esto es Cala Vento, una oda a la vida. A la ya vivida y a la que nos queda. Al ahora y al futuro. Promueven la felicidad a golpe de letras llenas de vitalidad. El engranaje perfecto, dos piezas que se hacen una sobre las tablas. A por otros diez años u otros veinte, lo que tenga que venir será bien recibido siempre si viene de su mano. Una noche espectacular viendo a una de las bandas que mejor salud goza.

Larga vida a Montgrí y Cala Vento.

Vanesa Carro
Vanesa Carro
Massive music lover and full time traveller