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Crónica de Delaporte en Madrid (La Riviera, 2024)

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El Techno Cura es la penúltima canción del disco Aquí y Ahora (2024), pero podría ser el título de la gira o, por lo menos, de este concierto en el que Delaporte inaugura esta nueva era presentando esta propuesta. En la entrada de La Riviera, nos encontramos con un cartel que nos advierte sobre el uso de efectos láser de clase IV. Nos avisan de ello para que no miremos hacia su origen y así tengamos cuidado con las ópticas o las cámaras. En otras palabras: si eres epiléptico, no entres o ten mucho cuidado.

Algo más tarde de las 20:15, abren el escenario el dúo formado por Eva de Marce y Dan Solo, que tiene como nombre Los Eclipses. Con una sala que no supera el 15% de su aforo total, algunos de los asistentes han venido para calentarse con estos teloneros; otros, para echarles un ojo mientras hablan con sus compañeros de velada; pero la gran mayoría viene para coger sitios. Paris, Loba y Mientras tanto forman parte del repertorio de estos franco mexicanos, que completan en los 45 minutos que tienen para descubrir este telón. Su música de ambiente es influenciada por los sintetizadores franceses de los años 70.

Observamos un público variado, formado por más hombres que mujeres. En general, podríamos decir que la mayoría superan los 30 años, y también hay gente repartida de manera equitativa entre la veintena y la cuarentena de edad. Aunque también observamos alguno que supera los 50 años.

Ya luce llena la sala cuando terminan Los Eclipses y llenan de humo el escenario para iluminarlo de azul eléctrico. The Blaze, entre otros grupos de electrónica, podemos identificarlos en este interludio para cambiar el backline. Y, con los 15 minutos superados entre unos y otros, paran la música a las 21:15 para apagar las luces y esperar a que entren Delaporte. Con una voz acoplada con mucho eco y poco concreta en sonido, cantan Me la pegué. Agregan unos pequeños gestos del techno, y de manera continua cantan un pequeño fragmento de su famosa versión de Toro. Continúan con Un Jardín, canción que versionan con Paint It, Black de The Rolling Stones. Y también, antes de terminarla, agregan ritmos de funk brasileño para darle final.

Con tantas canciones en esta introducción de 10 minutos, a la gente no le ha dado tiempo a respirar. Esto tiene más estímulos que meterse en TikTok para estar 15 minutos y salir pasado los 37. La primera paradita que hace el grupo es a las 21:27, y no nos han dejado ni relajarnos ni siquiera 10 segundos. Siguen con Corre Que Te Mato. Cuando el grupo no lleva ni un cuarto del tiempo del que va a estar en el escenario, han dejado claro que sí hay lugar para la electrónica en España. Respaldados por artistas con propuestas tan diferentes como Zahara, Julieta o Baiuca, podemos abanderar y apreciar estilos cercanos al EDM en características y visiones tan distintas como únicas.

En Soy de Aquí, consiguen corear el verso «muerte al que no me reviente el suelo», gritada por todo el público en un loop más largo que el fonograma del disco y haciendo vibrar el suelo. Mientras, podemos apreciar a los boomers de enfrente que llevan grabando gran parte del concierto con el móvil en horizontal. ¿Estarán rodando una película de su vida? o, al menos, ¿de esta noche? Ni un Beso, del disco Como Anoche (2019), es celebrada y cantada. Tras esta canción, la vocalista Sara le dice al público que en su portátil «Diego quiere mandarme un video por AirDrop». Pero ella prefiere no abrirlo por si acaso le entra un virus. De manera seguida, presenta Ángel Caído, colaboración con Alice Wonder. La intérprete explica que la colaboradora iba a venir, pero desgraciadamente finalmente no ha podido. Avisa que quizás aparezca el sábado 17 cuando ellos vuelvan a actuar en esta misma sala.

La gente demuestra con sus gritos, antes que con los cantos, que han tenido tiempo para aprenderse la lírica del disco lanzado hace menos de un mes. En muchas ocasiones, por culpa del sonido no se le puede entender a Sandra. Este álbum, parido el 12 de enero, puede terminar apareciendo dentro de 11 meses en la lista de mejores discos nacionales del año. No será el único parto del que hablaremos aquí.

Hay hueco para escuchar otros géneros no tan cercanos a la electrónica dentro de este directo. El drum and bass es parte de las influencias, como demuestran en la producción de Peligro Social. Si te gusta el último disco de Aitana, coherentemente te debería gustar este. La catalana, cuando empezó a convencer a su público de que estaba siendo influenciada por el EDM, nos deberíamos haber esperado este sonido, aunque ella tiró más por el pop mainstream.

En Fractal de Coños, Sandra la interpreta cuando invita a su madre al escenario para cantarla y bailarla junto a ella porque «salí del coño de mi madre y mi madre de su madre y su madre de otra madre…». En Droga Dura, integran luces estroboscópicas además de los amenazantes láseres. Y continúan con la versión completa de El Techno Cura. Haciendo al público celebrarla en una mezcla entre una fiesta de la movida madrileña (por la iluminación colorida) y al bakalao valenciano (por el sonido ravero).

Y ahora de nuevo, Toro, de El Columpio Asesino, en su versión completa más Electronic Dance Music. Que es tan querida y apreciada por sus fans, puesto que ya la llevan versionando desde otras giras. Y también interpretan Súbete la Radio. Tras El Volcán, aprovechan para presentar a los 2 músicos que acompañan al dúo: el batería se encuentra a la izquierda y la instrumentista de teclas a la derecha, que de vez en cuando toca percusión electrónica. Sergio Salvi se encuentra en el centro pinchando.

Para la canción anterior al bis, tocan Bang Bang en un cóctel con Smack My Bitch Up de los británicos The Prodigy. Tras hacer este silencio y salir para el bis, interpretan Me la pegué con un increíble mix que incluye el mayor hit de Madonna: Hung Up. Buen gusto y buenas mezclas e influencias no les fallan en este final. También cantan Cariñito, mezclándolo con el mayor éxito del reggaetón, que es obviamente Gasolina, perteneciente al repertorio musical de Daddy Yankee. Formando un gran pogo en el centro de la sala, Sandra se atreve a saltar al público y ser alzada en alto por esta marea de audiencia. A las 22:50 termina y se baja del escenario cuando iluminan la sala para dar un beso a los que se acerquen a ella mientras los trabajadores de la sala desalojan la pista.

En conclusión, es un concierto para sudar, pasarlo bien y disfrutar de la compañía. Este dúo, acompañado de grupo y una propuesta bastante ausente en otros grupos ibéricos, hacen únicos a Delaporte en esta escena. Pese a que en los primeros minutos en el escenario no hemos podido escuchar en buena calidad la voz de la cantante, ni ha puesto mucho esfuerzo en afinar notas durante el desarrollo de él, han conseguido un buen show. Y es que aquí la voz es un elemento de grito y diversión. No se venía a este concierto a apreciar su tono ni timbre. Se venía a desahogar y a celebrar. Con tantos inputs de mezcla, sonidos, iluminación y visuales, han conseguido hacer que no sobre ningún elemento. Venías al concierto a recibir mucha información en poco tiempo, y no a ver y escuchar un concierto ni minimalista ni limpio. Y sí, este disco es mejor en directo que en su grabación.