InicioConciertosCrónica de Derby Motoreta's Burrito Kachimba en Madrid (Teatro Eslava, 2022)

Crónica de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba en Madrid (Teatro Eslava, 2022)

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Fotografías: Patricia Martín | @patrymartinphoto

Entre la semioscuridad, aparece una lengua en la mirada desafiante, aunque divertida, de una banda que salió a romper la capital. Y lo consiguió, aunque no de la forma que ellos esperaban. El Teatro Eslava no pudo con los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.

Desafortunadamente, lo que pretendieron que fuera un inicio potente y descarado acabó siendo un torrente de ruido incómodo, lejos del que nos tienen acostumbrados los sevillanos. La voz perdida entre crujidos metálicos de guitarras quebradas, un sonido chocante entre el que era imposible reconocer y separar elementos. The New Gizz, Porselana Teeth o El Valle habrían entrado como un huracán para levantar al público hasta el techo del Teatro Eslava y lo que consiguieron fue enojar poco a poco a los presentes, que veían pasar algunos de los mejores temas de la banda sin poder disfrutarlos del todo.

Un Dandy Piranha que no consiguió meterse de lleno en el concierto intentaba justificar el que no se le oyera bien con algo de humor: “Es que grito mucho y me tienen castigado”, pero ese no era el único problema. La guitarra solista estaba bastante por encima de la rítmica e incluso de la voz de Dandy. El bajo de Soni, con una presencia importantísima en DMBK, no apareció del todo hasta que Dandy pidió que lo subieran.            

Tras cinco canciones empezó a arreglarse el contratiempo con una bajada de volumen general que se mantuvo durante el resto de la noche. Aunque en algunos momentos se echara de menos ese punto más de sonido, esto permitió disfrutar con claridad el resto de las canciones.

El ir y venir que llevó a Dandy Piranha varias veces de sus estremecedores gritos aflamencados a estrofas en las que parecía distraído, con la mirada perdida, hizo poco creíbles algunos de sus bailes y movimientos de cadera marca de la casa, entre un perreo sensual y un descanso contemplador y desafiante, en cuclillas. El esperado éxtasis de la cara más visible de Derby Motoreta’s fue sólo momentáneo y comedido.

Aún así, con la ayuda de Alejandro García (guitarra), que sí entró en cólera en varias ocasiones, terminaron de encender a un público con unas ganas de caña y jaleo premeditadas, aprovechando cualquier cambio de ritmo o estribillo como excusa para montar un pogo. El ansia de jarana manchó (solo a medias) el momento más íntimo de la noche, con Dandy sentado junto Gringo, que con su guitarra eléctrica bien distorsionada rasgueó los acordes flamencos de Somnium Igni – Pt. 1 en un escenario prácticamente a oscuras. Entre el murmuro extendido y los jaleos del público, costó más de la mitad del tema y una buena cantidad de siseos poder escuchar con precisión esta canción atípica y especial, a la que se unió más tarde la banda dirigiendo todo un viaje (larguísimo) de subidas y bajadas. Un notable solo de batería de Tony Picante y la chulería de Daniel Escortell al bajo, como grandes acompañantes.

A partir de Gitana, el sonido mejoró y con él la implicación del público y los propios músicos, que terminaron de venirse arriba con la transición que supuso Somnium Igni – Pt. 1. Un punto de inflexión en el ritmo del concierto, que desde entonces no dejó de ascender. Locura, desorden (del bueno), rock y mucha distorsión. Kinkidelia en estado puro. Aliento de Dragón, DÁMELA y 13 Monos consiguieron dar al público el escándalo de psicodelia y flamenco que habían ido a presenciar. Cuando los Derby Motoreta’s están bien, no hay quien los pare.

Nana del Caballo Grande y El Salto Del Gitano cerraron por todo lo alto una noche que, lejos del éxito esperado, permitió que Derby Motoreta’s Burrito Kachimba salieran bien parados del nuevo Teatro Eslava.

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Jorge Ocaña
Jorge Ocaña
Estudiante de ingeniería, pero sobre todo un loco de la música.
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