El pasado 11 de noviembre asistimos al último concierto de Frank Carter and The Rattlesnakes en Madrid. Pocos días antes de iniciar este tour, anunciaban en sus redes que tras este emprenderían caminos separados después de 9 años. Noticia que sus fans aceptaron tristemente. Aun así en palabras de ellos mismos esa noche había que celebrar y disfrutar, y así lo hicimos todos los presentes.
En nuestro caso, nunca los habíamos visto en directo, pero podemos decir que se despidieron de Madrid por todo lo alto. Es más, estuvieron acompañados de unos buenos amigos, la banda británica, Kid Kapichi. En el caso de estos, pude disfrutarlos justo un año antes en el OVO Arena Wembley cuando telonearon a Nothing But Thieves, y desde ese momento quede enganchada a su música.

Por introduciros un poco a Kid Kapichi, cuyos integrantes son Jack Wilson (voz y guitarra), Ben Beetham (guitarra), Eddie Lewis (bajo) y George Macdonald (batería) provienen de Hastings, al sur de Londres. Por consiguiente son británicos, porque nacieron ahí, pero tal y como dijo su frontman saludando al público: «como veréis, somos ingleses, es obvio. Pero odiamos Inglatera, igual, o más que vosotros«. A lo que todos nos reímos, y dieron paso a su tema New England, perteneciente a su anterior album, Here’s What You Could Have Won.
Su directo es cañero, bailable, no solo por sus melodías inspiradas en el rock alternativo estadounidense que fiel a sus raíces indie punk británicas, sino por las letras donde hablan del descontento social, el trabajo, o de su odiada Inglaterra. Tocaron temas de su último trabajo, There Goes The Neighbourhood, como Artillery o Can EU Hear Me?, pasando por 999, Get Down o, su último single, Newsnight, pero también rescataron otros anteriores como Rob The Supermarket.
En resumen, recomendamos ver a los de Hastings aunque sea una vez en directo. Pero eludimos responsabilidades, si luego os crean adicción.



La última noche madrileña de Frank Carter & The Rattlesnakes
Poco a poco la sala público ansioso y lleno de expectativas, pero también de despedidas. Vestidos no solo de camisetas del grupo, sino también de festivales como el Resurrection Fest o de otros como Bring Me The Horizon. Viendo la que se iba a montar, me puse en la parte de atrás.

En primer lugar, The Rattlesnakes, y después, Frank Carter, salieron al escenario de la sala Mon entre gritos, silbidos y aplausos. Claramente, el público quería asistir de una noche inédita, y así lo fue. Porque más que una despedida, y en palabras de ellos mismos, no sería un concierto más, sino una oda a «una vida compartida entre la rabia y la alegría«.
Arrancaron la noche con Can I Take You Home, a la que luego le siguieron, Honey o Self Love, una clara invitación a una atmósfera electrizante donde la paz y la tranquilidad reinaron por unos minutos. Poco duró porque Carter, conocido por su carisma y su capacidad para conectar con el público, no se hizo esperar.
Bajó con el público como si se tratara de la bruja madre reuniendo a su aquelarre, dando paso a sus rituales de pogos habituales. Este ambiente se extendió mientras interpretaba Self Love, The Drugs y Kitty Sucker. Aunque el éxtasis llegó de la mano de Devil Inside Me donde todos giraban alrededor del frontman. Finalmente, fue alzado como si de un dios se tratara.
Tras esto, fue hora de respirar, y liberar el centro de la pista para dejar un poco de espacio para nosotras. Como es habitual en sus directos, mientras cantaba Wild Flowers, fue la hora del pogo de las chicas, y ahí que nos fuimos.


El resto del setlist compuesto casi por una veintena de canciones entre las que sonaron My Town, Cupid’s Arrow, pasando por Juggernaut, Lullaby o Parasite entre otras. Hubo palabras para el público, para la banda y para aquellos que no pueden disfrutar de una libertad, como Palestina. Desde arriba también le cogió la mano a una chica y la dio una vuelta fallida, y llego a sus manos un cartel para que dibujara el próximo tatuaje de alguno que se encontraba en la primeras filas. Para todos y cada uno de nosotros, esta noche fue una creación inagotable de recuerdos.
Esto está llegando a su fin, pero el broche de oro lo pusieron sus últimos tres temas: Man of the Hour, Crowbar, y su archiconocido, I Hate You, en el que despedíamos emocionados coreando a la banda. Fue un momento especial, unido a otros anteriores de la velada. Este es un claro ejemplo de los mejores directos que hemos vivido durante este año, y que bien, haber acudido a su última noche en nuestro país.
Aunque suene a chiste puesto que Carter empezará en unos meses una gira junto a los Sex Pistols. Me gustaría cerrar esta crónica brindando por esta noche y gritando : «God Save…Frank Carter and The Rattlesnakes«



Setlist del concierto
- Can I Take You Home
- Honey
- Tyrant Lizard King
- Self Love
- The Drugs
- Kitty Sucker
- Devil Inside Me
- Wild Flowers
- My Town
- Cupid’s Arrow
- Juggernaut
- Lullaby
- Parasite
- Brambles
- Thunder
- Man of the Hour
- Crowbar
- I Hate You

