InicioConciertosCrónica de La M.O.D.A. en Madrid (WiZink, 2023)

Crónica de La M.O.D.A. en Madrid (WiZink, 2023)

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Me dispongo a describir todo lo que sentí, y sin todavía asimilar del todo, el pasado 25 de noviembre en el WiZink, con los «Héroes del Sábado». Aunque seguro que no soy la única. La ocasión, en cuestión, era un cierre de gira por todo lo alto. Esto supone un punto y aparte en la trayectoria musical d La M.O.D.A. No me detendré a presentarlos, puesto que ellos ya no lo necesitan. Se lo han ganado a base de esfuerzo y estilo propio, colándose en muchos de nuestros corazones, y así lo demostraron el sábado. Ni ellos, ni su público, fuimos conscientes de lo que suponía este último concierto hasta que terminó.

Antes de empezar, destacar el increíble trabajo que hizo Conchita García de ARANSBUR, con la interpretación de todo el repertorio con lengua de signos. Fue aplaudida y vitoreada durante todo el concierto.

Un inicio «con altura»

Pasadas las 9 en punto de la noche, se apagaron las luces y empeó a sonar Chain Of Keys de PJ Harvey. Esta sustituye a la mítica reinterpretación del I Won’t Back Down que hizó Johnny Cash. Este tema es original de Tom Petty y ha sido elegido por la banda en numerosas ocasiones para dar comienzo a sus conciertos en anteriores giras. La tela que se iluminó de luces rojas dio paso a Nubes Negras, y David, Alvar, Nacho, Jacobo, Joselito, Jorge y Caleb salieron al escenario por última vez antes de que el telón se bajase por un tiempo. El público aplaudió y gritó. Era la hora de disfrutar, bailar y darlo todo.

Empezaron a sonar los primeros acordes de Los Hijos De Johnny Cash. Todavía me acuerdo cuando la escuché por primera vez en directo, en la Riviera en 2021, junto a mi hermana y con mascarilla. No podíamos levantarnos a bailar, pero hicimos lo que pudimos. O cuando ese mismo verano les vi en Huerta del Rey (Burgos). Gracias a Javier Ajenjo y a la organización del concierto por dejarnos hueco en primera fila, íbamos con una persona en silla de ruedas y nos lo facilitó todo desde que llegamos a la plaza de toros del pueblo.

«Queremos quedarnos a vivir en ese instante en La M.O.D.A nos hace llegar hasta arriba, y no antes, ni después»

Continuamos con Miles Davis, y por qué no, permitirme esta modificación sobre la letra original: «Queremos quedarnos a vivir en ese instante en la M.O.D.A, nos hace llegar hasta arriba, y no antes, ni después.» Hace mucho tiempo que no la oía en directo, y pude disfrutarla como antes lo hacía. A esta le siguió Una Canción para No Decir Te Quiero y su final cantado por David: «No hables de milagros, no hables de milagros / No hables de milagros si no estás aquí» y gritando: «¡MADRIDDDDD!» Para dirigirse a su público, el cual gritó y aplaudió, cuando dijo el nombre de la capital.

Una noche para rodearse de amigos

A esta le siguió Amoxicilina, tema que hacía mucho tiempo que no tocaban en directo. Seguimos con Vasos Vacíos y Mil Demonios, canciones habituales dentro del repertorio de los conciertos de LA M.O.D.A.. Esta dos piezas dan paso a la primera colaboración de la noche junto a las Tanxugueiras, cantando junto a la banda, con sus panderetas, La Molinera.

Bajamos pulsaciones con La Vuelta, perteneciente a su álbum Ninguna Ola. Las emociones empiezan a florecer en el ambiente y David lo transmite al público. Pero es ahora de «brindar por la tempestad, quién sabe qué vendrá detrás» con Catedrales. Tras esta canción, comienzan los primeros acordes de Flores del Mal. Hay un cruce de pantallas al fondo y Julia, crack a la batería, y Juan, de Rufus T. Firefly, salen al escenario. «Déjale seguir / Su camino / Deja de mentir / No hay destino / Sube a la montaña / Y dime, ¿qué ves?/ Nada es para ti». En este momento los instrumentos tienen el protagonismo, provocando que movamos las caderas y no paremos de bailar. Es brutal la sinergia que se crea entre los músicos en el escenario.

Seguimos guardando recuerdos con canciones como O Naufragar, de su Salvavidas (De Balas Perdidas), o Hay un fuego, de La Primavera del Invierno. Quizás sea uno de los más emocionantes durante todo el concierto. David busca las manos del público y baja a la primeras filas. Una vez más, queda plasmada en nuestra memoria esa humildad a la que nos tienen acostumbrados. Son gente cercana con sus seguidores, con aquellos que formamos parte de la familia de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. A lo alto del escenario, se ve una bola de discoteca que ilumina el cierre de esta canción.

Burgos en el mapa

Invitan a sus amigos burgaleses, Rober del Pyro y Victor Rutty, para que toquen con ellos La Vida Se Gasta, que termina con una explosión de luces en todo el recinto. David da las gracias a todo el equipo que hace posible que ellos hayan podido salir al escenario cada noche durante esta última gira.

Sigue el recital con temas como La Vieja Banda, Hablar sin leísmos o Miraflores, junto a Grande Amore. No es la primera vez que cantan con el de Burela. También lo hicieron en las fiestas de Sampedros en Burgos este mismo año. Tras esto viajamos a su primer disco, The Shape of Folk to Come, con Gasoline. Saltamos a 2017 con Himno Nacional y su «Al fondo, entre las sombras / La luz ha dibujado una frase…No estás solo en este mundo». Esta frase cobra todo el significado en este instante. No nos dejéis solos en este mundo, y que vuestra música vuelva a sonar de nuevo.

Muchas gracias, Madrid

David se dirige al público en nombre de toda la banda: «Muchas gracias, Madrid. Todo lo que empezó en un garaje… El amor con el que nos habéis tratado, os queremos mucho. Nos sentimos la banda más afortunada, nos gustaría bajar y daros un abrazo a cada uno, a todos aquellos que habéis viajado desde otras ciudades. Gracias.» Apenas puede articular palabra, la emoción con la que nos habla. Es maravilloso ser testigo de este preciso instante.

«Los amigos que da la música»

Las tierras de nuestros abuelos y los campos de Castilla siempre tienen cabida y ocupan un importante lugar en el mensaje que lleva La M.O.D.A. desde sus inicios. Su tierra y provincia natal la llevan a donde vayan, y es por eso que Campo Amarillo es un sello inconfundible en su discografía. La banda se pone junto a David y la tocan en acústico, tal y como nos tienen acostumbrados. A aquellos que pasamos veranos y veranos en nuestros pueblos con los abuelos, nos llega tan adentro que es imposible no emocionarse.

David dice: «Los amigos que da la música…», e invita a Pucho y Guille de Vetusta Morla a cantar con ellos La Inmensidad, aunque con una pequeña modificación en la letra de un «No va a salir bien» a «Sí va a salir bien».

Entramos en la recta final del concierto, pero aún nos quedan por disfrutar 8 temas más.

La despedida de una etapa: «volveremos pronto y os queremos»

Toca la hora de Colectivo Nostalgia. Se me ponen los pelos de punta al retroceder a ese momento, porque todavía recuerdo los lagrimones cayendo por mi cara agarrándome a mis amigas. Fue desgarrador y emocionante ver como a David no le emanaba ni la voz para cantarla. Un foco le ilumina y nos dice: «Venga, esta la cantamos juntos, ¿va?». Lo intenta, pero la voz se le quiebra: «Es que es muy difícil cantar llorando. Pero es muy bonito llorar de emoción». Al final lo consigue, y nosotros empezamos a cantar: «Solo, creo que lo he perdido todo / La vida es suficientemente contundente / Como para andar llorando por ahí…»

Sale al escenario uno de los últimos invitados, Gorka Urbizu, a cantar con ellos PMVR, y el público corea en euskera «Dile al capitán que renuncio a ser su guía / Neu naizela orain lemazain nire bizian…». Es hora de Los Lobos y el increíble solo de saxo que se marca Alvar al comienzo de la canción.

Llegan los invitados más esperados, Eva y Juan de Amaral. Eva no pierde ocasión para ir vestida como el grupo con su camiseta de tirantes y comienzan a cantar Nómadas. Fue una de las colaboraciones más especiales de la noche.

Esto llega a su fin, David no puede más y nos cede el timón de 1932 hasta bien entrada la canción, y también al final de la misma.

Las últimas palabras que salen del cantante antes de los dos últimos temas, Héroes del Sábado y Mañana voy a Burgos, son: «volveremos pronto y os queremos». Se viene un final apoteósico para un cierre de gira que no nos ha dejado a ninguno indiferentes. La primera, quizá algo más lenta, aunque es un himno para todos los seguidores. Pero con Mañana voy a Burgos es nuestro momento de dar hasta la última gota de energía. Es uno de los mejores temas de su último trabajo, Nuevo Cancionero Burgalés, y hace animarse a cualquiera. Es corta, pero intensa. Como lo fue este último concierto para todos nosotros.

Tras esta canción, todos se funden en un gran abrazo e invitan a todos los invitados y al equipo de la banda al escenario. Suena Tubthumping de Chumbawamba. Esta canción dice «He sings the songs that remind him of the good times», broche perfecto para decirnos que seguirán haciendo canciones que nos recuerden a los buenos tiempos. Obviamente bajan del escenario a saludar y se despiden por un tiempo de los escenarios y de la música. Un detalle que me llama la atención: como de fondo suena Masters Of The World de su primer disco.

La gente no se quiere ir. Y como se va a querer ir si suena Burgalesa, burgalesa. Bailan la jota y no hay quién nos saque del recinto, a pesar de que nos insisten en que vayamos saliendo.

Tras casi más de dos horas de concierto, al fondo hay una pantalla en la que se proyecta: «Os vamos a echar de menos. Nos vemos a la vuelta», y cuelga un conjunto de camisetas que forman una camiseta de tirantes gigante. Hacia la mitad del público del techo se descuelga una gran camiseta. Esperamos que esto no sea como cuando un jugador se retira y cuelga la camiseta. Tardad lo que sea, pero volved. «Volver a volver, sabéis que estaremos, a la vuelta esperándoos.»

¡Larga vida a La Maravillosa Orquesta del Alcohol!

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