Llegó la primavera y empezó la época de festivales. Algunos se recorren como un mapa, entre escenarios principales y secundarios, y otros que se atraviesan como un estado de ánimo. La Radio Encendida pertenece a esta categoría: un oasis en pleno centro de Madrid donde poder celebrar la música en directo durante 11 horas ininterrumpidas.
De la mano de Radio 3, La Casa Encendida lleva veintidós ediciones poniendo banda sonora a la llegada de la primavera en la capital. Reúne a bandas consagradas y emergentes de la escena nacional que se reparten entre el Patio, el Auditorio y la terraza del recinto, haciendo vibrar al público en una jornada maratoniana memorable.
Más de veinte artistas repartidos en once horas, con nombres como Ginebras, La Plazuela o Veintiuno, y otros como Cora Yako, Teo Planell o De Ninghures, entre otros, trazaron un cartel que cada año funciona como una declaración de intenciones. No es tanto una sucesión de conciertos como un pequeño ecosistema: salas que laten a distinto ritmo, públicos que migran de una atmósfera a otra y propuestas que dialogan entre sí. Cada bloque funciona como una cápsula autónoma y, al mismo tiempo, todos se complementan.
Había raíz, pop mutante, guitarras, electrónica y una apuesta evidente por lo emergente sin renunciar a nombres ya consolidados. Más que buscar el impacto inmediato, La Radio Encendida insiste en ofrecer una programación donde el verdadero valor está en los cruces inesperados y en esa sensación —cada vez más rara— de disfrutar de la música en directo de la manera más genuina posible.
Acompáñanos por nuestro recorrido por tres de los bloques de La Radio Encendida 2026.
Raíces cruzadas: de Galicia a Andalucía
Hay algo delicado en abrir un ciclo de conciertos. La banda debe saber situar al público en una frecuencia concreta para metérselo en el bolsillo. De Ninghures lo consiguió y dejó el listón muy alto para el resto de la jornada.
Los gallegos, recientemente ganadores del Premio MIN a Mejor Álbum En Gallego, presentaron canciones de Feira. Ofrecieron uno de los directos más orgánicos del día, trasladando el espíritu de esa feira del siglo XXI donde hay espacio para la celebración, la raíz y la comunidad. El repertorio fluyó entre lo festivo y lo emocional, equilibrando lo tradicional con ese impulso de renovación. No faltaron canciones como “Poço” y “Morena”, y aprovecharon para reivindicar el valor del gallego y el gran estado de forma de la escena de su tierra. Volverán a demostrarlo en la capital el próximo 10 de abril en la sala Copérnico.
Cristian de Moret cerró el bloque del mediodía con sus raíces andaluzas. Convirtió su paso por La Radio Encendida en un ejercicio de tensión contenida, moviéndose entre lo jondo y lo experimental para deleitar al público con una concepción novedosa del flamenco. Un cantaor moderno que juega con las dinámicas y los contrastes entre lo desnudo y lo denso, construyendo un relato que va calando poco a poco.
A pesar de que los tiempos de la radio apremiaron, las cuatro canciones que interpretó fueron suficientes para que el onubense mostrase su talento. La fusión de “Malagueña soul” y “Gloria a Enrique Morente – Seguiriyas” marcó ese recorrido entre tradición y ruptura. Su cante atravesó al público, dejando la sensación de haber presenciado un gran descubrimiento.
Guitarras, beats y cero complejos
El penúltimo bloque funcionó como una fotografía bastante precisa de la industria actual: propuestas que entienden la música y los géneros como un territorio maleable, abierto a la mezcla y a la contradicción. Un espacio donde las etiquetas se difuminan y lo importante es la intención, la forma de conectar. Teo Planell, Cora Yako y Boyanka Kostova construyeron un vínculo creativo que trascendió el escenario.
La apuesta de Planell brilló con un directo de contención medida, donde lo íntimo encontraba una forma de proyectarse sin desbordarse. Cautiva desde la delicadeza y, acompañado de Roy Borland (banjo y percusión) y de Carlos Clemencia (chelo), ofreció un repertorio en el que repasó algunos temas de Demian y adelantó lo que será Joven ahora, su nuevo LP. Estas canciones inéditas obedecen a un impulso de dar voz a una generación sedienta de amor, de comunidad, y la puesta de largo fue positiva.
Cora Yako cambió el eje sin romper del todo la atmósfera. Lo suyo fue una entrada más frontal, más física, demostrando que las guitarras están viviendo un estado de gracia descomunal en el panorama. Activaron a un auditorio que empezaba a pedir movimiento y, con el público de pie sin necesidad de pedirlo ellos, presentaron temas de su flagrante LP Mil pequeños cortes. “Firmar la paz”, “400 días de verano” y “Barcelona”, entre otras, demostraron por qué está siendo el año de Luis y Carlos. Las penas supuran mejor a guitarrazos.
El cierre del bloque con Boyanka Kostova fue una absoluta liberación. Chicho y Cibrán convirtieron La Radio Encendida en una pista de baile atravesada por la retranca gallega. Más allá de lo evidentemente festivo de su repertorio, su propuesta ofrece una identidad que juega con subgéneros del hip-hop y que últimamente tiende más a códigos raveros. Adelantaron sencillos de su inminente nuevo disco y se despidieron por todo lo alto con “Italofeira”.
Fin de fiesta entre soltura y distorsión
A las 21:30, ya en el Patio de La Casa Encendida, llegó el último bloque de la jornada: tres propuestas entre la emoción contenida y la descarga final, en un recorrido que creció hasta la celebración colectiva. Las tres bandas presentaron sus trabajos más recientes con una solidez que evidencia evolución y madurez.
La mezcla de cansancio y euforia tras un día largo se disipó en cuanto el diablo de shanghai pisó el escenario. Lo suyo fue el mayor despliegue de guitarras densas y urgencia. El repertorio de los de Barcelona funcionó como una sacudida constante, demostrando que su spoken word, entremezclado con indie rock y post-punk, debe tenerse más en cuenta. Crean canciones que suenan diferente en el panorama nacional utilizando los instrumentos de siempre.
Repion tomó el testigo y lo transformó en pura fisicidad. Desde “Otro día será” hasta “Barrio Somavilla”, las hermanas Iñesta generaron un impacto inmediato: guitarras afiladas, ritmo implacable y una presencia escénica que no concede tregua. En directo son pura intensidad bien dirigida, una descarga que ha encontrado en 201 un vehículo perfecto para canalizar rabia, energía y emoción. Verlas defenderlo en directo fue un recordatorio de su poderío.
El cierre corrió a cargo de Ginebras con su aura especial. Tras su última actuación en agosto de 2025, volvieron a subirse a un escenario para presentar Donde nada es para tanto, su tercer disco de estudio. Su pop luminoso actuó como refugio entre himnos compartidos como “Ansiedad” y “La típica canción”, y temas nuevos que pronto se corearán con complicidad. Un gustazo ver de nuevo a Magüi, Juls, Raquel y Sandra.
La Radio Encendida 2026 dejó esa sensación única de haber disfrutado de la música sin tabúes. Cada bloque aportó un pulso distinto, pero con la esencia de la música como experiencia viva, colectiva y en constante transformación. Al salir, la noche de Madrid nos daba la razón: la música en directo debe valorarse en espacios como este, cuidando cada acorde y mimando la energía compartida que todavía se sentía en el aire.

