InicioConciertosCrónica de Mujeres en Madrid (La Riviera, 2022)

Crónica de Mujeres en Madrid (La Riviera, 2022)

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Fotografías: Paula Lobo | @paula.lfq

Sobre un mar rabioso de brazos en alto flotaban de vez en cuando cuerpos en éxtasis. Los pogos como remolinos se sucedían a cada minuto, provocados por los inicios de nuevos estribillos. Vasos volando de un lado a otro terminaron de empapar un suelo que, entre la humedad, el sudor y el alcohol, dejaron una sucia orilla tras el temporal que fue el concierto de Mujeres en la Riviera.

El Buen Hijo abrió la noche. Desde Río de Janeiro llegaron las primeras voces del público. Canción a canción conectaban más filas de gente al directo propuesto por los madrileños, al mismo tiempo que Marco, voz principal del grupo, se iba animando y dejando atrás las tímidas entonaciones de los primeros temas. 

Una simpática versión de El Polichinela de Sara Montiel y un nuevo tema, que saldrá este año junto con 3 más, frenaron la tendencia ascendente que llevaban, aunque Un día especial consiguió una rápida reposición. El cierre se completó con ¿Qué tal? y Aunque Pene, celebradísimas.Treinta y cinco minutos de un concierto que fue de menos a más, encendiendo, sobre todo, a las primeras filas de La Riviera; algo muy necesario para la hora y media que se venía después.

Lo que dicta el estribillo de Cae la Noche, la primera embestida de Mujeres, se dio por conseguido desde los primeros acordes. Intento llegar a un lugar, un sueño / Una noche en ninguna parte. Los asistentes entraron en una sala aislada del mundo por unas horas, donde solo importaba el sueño, ya cumplido, de ver a esta banda triunfar en la capital.

La mirada desafiante durante los solos de guitarra de Yago revolvía unas aguas que no se calmaron hasta un rato después de que finalizara el concierto. El único intento de reposo no fue celebrado por el público, que tenía muy claro lo que había ido a hacer aquella noche: un desfogue incesante, aprovechando cualquier corriente con un poco de ritmo para gozar entre saltos y empujones. Aunque no era lo que la masa pedía, Algo Memorable llegó como un descanso y contrapunto necesario entre el ritmo vertiginoso de Mujeres, que reventaron la Riviera a base de guitarrazos y cantos a voz en grito con una corrección al alcance de muy pocos durante tanto tiempo.

Los barceloneses atravesaron uno de los conciertos más multitudinarios de su carrera con la tranquilidad de quien está ensayando en el salón de casa, una naturalidad y desvergüenza hacia el público y la situación que definen también su música y su manera de ver la vida: no hay que tomárselo todo tan en serio.

La única pega posible a la noche de Mujeres seguramente no la comparta la parte central del público allí presente: la velocidad no siempre mejora una canción. Facilitar el baile y los pogos puede resultar en que se pierda la esencia de algunos de los temas que se aceleraron para mantener el altísimo ritmo del directo. Aquellos Ojos o Un Sentimiento Importante, los dos ejemplos más significativos de esta aceleración, podrían haber sido ideales para aportar un contraste en ritmo y melodía, sin llegar a relajar por demás el ambiente, y así habrían bordado la noche.

Tú y yo, Siento Muerte o la segunda mitad de Al Final Abrazos, con las Cariño, cayeron como bombas sobre un público enloquecido. Romance Romántico acabó con Yago (guitarra y voz) y Pol (bajo) flotando sobre el público, instrumentos y cables incluidos.

La última del concierto, porque nadie se quería ir de la Riviera, fue una versión del No Volveré de Kokoshca cuyo mantra ojalá no se cumpla: No volveré jamás, a ese lugar.

Mujeres, por favor, volved a revolver las aguas de Madrid.

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Jorge Ocaña
Jorge Ocaña
Estudiante de ingeniería, pero sobre todo un loco de la música.
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