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Crónica de Quique González y Ángel Stanich en Madrid (Noches del Botánico, 2025)

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Dos amigos. Dos estilos diferentes pero con múltiples puntos convergentes. Dos artistas que publican nuevo álbum en otoño. Dos generaciones de cantautores con un gran número de seguidores en común. La noche del viernes fue una de esas en las que el doble cartel de Noches del Botánico puede llegar a dejar alguna duda acerca de qué artista es el que más público arrastró. Aunque la respuesta es prácticamente clara por lo que significa Quique González para tantísima gente y para la ciudad de Madrid. Junto a él, Ángel Stanich tuvo su particular vuelta a los escenarios después de un parón personal y artístico, y no pudo elegir mejor lugar y compañero. La condición de telonero se difumina más que nunca en este caso.

Band on the Ram, 2014-2025

Ese era el lema que rezaba el fondo del escenario de Stanich durante su actuación y es que no está de más recordar que el carismático cantante lleva ya 10 años subiéndose a los escenarios, repartiendo amor lisérgico, ironía y lucidez. Y el arranque fue el momento más sorprendente de su concierto pues, sin previo aviso, apareció en el escenario junto a Quique González, con el único acompañamiento de su guitarra acústica para así derrochar personalidad con una versión desnuda de Chevy 57, la canción que publicó el año pasado junto a _juno.

Fue desde luego un inicio sorprendente, con un tema que, según se iba desarrollando con la voz de ambos artistas, sirvió para que el resto de la banda de Stanich tomara sus posiciones. Esta demostración de admiración y agradecimiento tiene sentido porque el propio Ángel admitió después que descubrió a Quique González viendo un programa de Lo + Plus, en el que interpretó Te lo dije, y ahí se dijo a sí mismo: «esto es lo que quiero ser yo». Por eso, este cartel compartido tiene algo poético y simbólico.

Conviene recalcar que era la primera vez después de muchos años que veíamos a la formación de Stanich sin Víctor Pescador como guitarrista principal (recordemos que ha emprendido su carrera en solitario con un interesantísimo primer álbum titulado Querido Altamirano). El hecho resultó extraño y cargado de cierta nostalgia por parte de los seguidores del cantautor cántabro, pero también es de justicia admitir que Luis García Vega, el nuevo guitarrista de la banda, sonó como si formara parte de ella desde siempre.

Así, junto a él, estuvieron los de siempre, los imprescindibles Jave Ryjlen (teclados), Álex Izquierdo (bajo) y Lete Moreno (batería). Ellos siguen siendo la Stanich Band y los responsables de que cada uno de sus conciertos tenga el empaque y la pulcritud que acostumbran. Son una banda en mayúsculas, la combinación perfecta para que las canciones de Ángel suenen como un cañón, con la perfección de un reloj suizo y la brillantez de unos músicos excelsos en lo suyo.

Repertorio corto pero infalible

Tras Chevy 57, la banda se lanzó a interpretar un trozo de Another Brick in the Wall, el clásico de Pink Floyd, justo antes de acometer Un día épico y meterse ya al público en el bolsillo, con todos sus seguidores siguiendo cada frase y olvidando por un momento el asfixiante calor de esa tarde en Madrid (quizás uno de los días que más calor hemos pasado en el Botánico de cuantas veces hemos asistido en los últimos años, tanto que ni su particular microclima pudo combatir el bochorno). 

La conexión que Ángel Stanich tiene con su público es indudable, y su esquiva y curiosa personalidad no hacen más que reforzar dicho vínculo. La gente le adora, le entiende y le admira, y eso es algo impagable para un artista con un universo tan particular como el suyo, donde el sarcasmo, la cultura y la crítica social son pilares fundamentales en sus composiciones.

No faltaron temas como Nazario, Qué será de mí o Hula hula, aunque los momentos más destacables quizá fueron Rey idiota, con ese estribillo tan coreable brazos en alto y mención a Santos Cerdán, Carbura!, Escupe fuego o la despedida acostumbrada de Mátame camión y el particular baño de masas de Stanich, con su ya mítico crowdsurfing entre el público. Pero también hubo un hueco para Os traigo amor, el último single que ha publicado, el que sirve como adelanto de su próximo álbum, que todos recibimos con los brazos abiertos y con la sensación de que Ángle Stanich vendrá en otoño con algo muy potente que ofrecer en forma de disco. Trabajo que, por cierto, estará presentando el 6 de noviembre en La Riviera de Madrid, tal y como adelantó a los allí presentes.

Setlist Ángel Stanich:

  1. Chevy 57 (con Quique González)
  2. Un día épico
  3. Nazario
  4. Le Tour ‘95
  5. Qué será de mí
  6. Os traigo amor
  7. Hula hula
  8. Rey idiota
  9. Carbura!
  10. Escupe fuego
  11. Mátame camión

Un concierto de Quique es siempre un reencuentro

Como cada actuación que Quique González ofrece en su ciudad, asistimos a reencontrarnos con amigos y conocidos, asiduos a sus directos desde hace años. Aquí ya da igual si su música te acompaña desde que él empezó a foguearse en los garitos de la capital, si lo descubriste años más tarde o si eres un recién llegado; no importa si has sido prescriptor de su música o alguien te arrastró a verle alguna vez y desde entonces eres incondicional; la cuestión es que todos formamos parte de un todo, ese público irreductible, pasional y fiel, esa hermandad en la que las canciones de Quique son el credo de nuestro día a día. La música del cantautor nos ha hecho mejores personas, nos han salvado la vida, nos han acompañado en diferentes épocas de nuestra vida y poca gente que haya pertenecido a esto ha abandonado alguna vez la senda emocional que nos lleva siempre a casa.

En esas estamos, en acudir a cada actuación de Quique como si de una celebración se tratase. Una celebración de amistad y camaradería. Porque no hay ni uno solo de sus seguidores que se sienta ajeno a esto y que no hable de su artista favorito refiriéndose a él por su nombre de pila. Porque para todos es Quique, ese viejo amigo que tan cerca hemos sentido siempre. Y la noche del viernes volvió a ser algo memorable para los allí presentes, endulzando un poco el extraño sabor de boca que dejó su anterior actuación en el festival hace dos años, cuando muchos salieron de aquel concierto con una rara sensación de frialdad.

Quique y su nueva formación

Para esta ocasión, Quique González estrenaba banda. O quizás sería más acertado decir que «reestrenaba» banda, pues todos los músicos que le rodeaban eran viejos conocidos de diferentes etapas de su carrera. A su inseparable Jacob Reguilón, fiel escudero y hermano desde los inicios de Quique allá por 1998, se sumaron hace unos años Toni Brunet como mano derecha y productor de confianza, además de guitarrista, así como Raúl Bernal, el excelso teclista que acompaña desde hace años a José Ignacio Lapido.

Así, junto a estos tres músicos, Quique ha vuelto a fichar para la causa a otros dos que formaron parte de aquella Aristocracia del Barrio que tantas alegrías nos dio en tiempos de Avería y Redención #7. Hablamos de Javi Pedreira a la guitarra y Karlos Arancegui a la batería (que sustituye a su vez a Edu Olmedo, quien, como nos contó Quique, ha decidido dejar de hacer giras tras 14 años). La alineación es de un nivel enorme y estas dos últimas incorporaciones han dotado al directo del cantante de una mayor contundencia, con un aire más rockero y potente que en su anterior gira.

Detectives fue la canción elegida para arrancar la noche, seguida de Kamikazes enamorados y Miss Camiseta Mojada, dejando claro el protagonista de la noche que efectivamente, estábamos ahí para celebrar su música y esas canciones con las que tantos hemos crecido o madurado. Pero tras ellas llegó la que quizá fue la sorpresa de la noche, pues Quique rescató aquella Trucos fáciles para días duros de Avería y Redención #7, siendo ese el primer momento en el que fuimos conscientes de que gran parte de La Aristocracia del Barrio volvía a estar entre nosotros. Motivo de enorme alegría y cierta nostalgia de aquellos años en los que éramos tan jóvenes.

Piezas de siempre, sorpresas y regalos

Por delante de nuestros ojos pasaron canciones de la mayoría de los discos del madrileño, pero no fue este un grandes éxitos como muchos podrían esperar, sino que se permitió también regalarnos ¿Es tu amor en vano?, su excelente versión del tema de Bob Dylan Is Your Love in Vain? o de permitirnos disfrutar por primera vez en directo de Terciopelo azul, el primer adelanto de 1973, el disco que publicará en octubre, que sonó perfecta, impecable. También hubo tiempo para pequeñas joyas como Orquídeas o Relámpago, así como momentos de más electricidad como ¿Dónde está el dinero? (canción que, por desgracia, sigue de plena vigencia, como él mismo admitió al presentarla) o La fábrica.

Muy destacable la nueva versión de Pájaros mojados, con un mayor peso del teclado de Raúl Bernal y un tempo diferente que dejó un regusto muy positivo en el paladar, como ocurrió con el giro que le dio a Salitre. Quique se mostró pletórico y nosotros nos subimos a esa ola, en un concierto que no sabemos si estará entre los mejores de su carrera porque ha habido muchos y algunos hemos ido a decenas de ellos, pero lo que es seguro es que este será uno de esos que mantendremos en la retina durante mucho tiempo.

Una noche preciosa que terminó con Charo (Toni Brunet, como ya acostumbraba a hacer en la última gira, se encargó de cantar las estrofas de Nina), la siempre sobrecogedora Y los conserjes de noche y el ya final clásico de Vidas cruzadas, aunque en esta ocasión con una maravillosa sorpresa, pues salió Ángel Stanich a interpretarla junto a su amigo y cerrar así el círculo que se había abierto tres horas antes con Chevy 57. Otra noche para el recuerdo en el mejor lugar para conciertos de Madrid (para nosotros y para el propio Quique, tal y como confesó). Ahora toca esperar a que pase el verano y disfrutar de los nuevos trabajos de los protagonistas de la jornada. Las expectativas son muy altas y hay muchas ganas de tenerlos entre manos.

Setlist Quique González:

  1. Detectives
  2. Kamikazes enamorados
  3. Miss Camiseta Mojada
  4. Trucos fáciles para días duros
  5. Sangre en el marcador
  6. ¿Dónde está el dinero?
  7. Nadie podrá con nosotros
  8. ¿Es tu amor en vano?
  9. Terciopelo azul
  10. Pájaros mojados
  11. Orquídeas
  12. La fábrica
  13. Se estrechan en el corazón
  14. Salitre
  15. Avería y redención
  16. Relámpago
  17. Pequeño Rock and Roll
  18. Charo (con Toni Brunet)
  19. Y los conserjes de noche
  20. Vidas cruzadas (con Ángel Stanich)
Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.