InicioConciertosCrónica de Shinova en Madrid (Teatro Circo Price, 2022)

Crónica de Shinova en Madrid (Teatro Circo Price, 2022)

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Fotografías: Gloria NM

Cuando en un puzle todas las piezas encajan al milímetro, la percepción de unidad es total y esta es mayor cuanto más distancia se toma, diluyéndose las uniones y los encuentros entre las piezas. Esto también ocurre en la música y en el arte en general. A veces sentimos que todo está en su sitio desde el primer momento y otras necesitamos cierto periodo de reflexión para apreciarlo de esta manera. Con el concierto de Shinova de hace unos días ocurre una mezcla de ambas cosas: según iba avanzando el mismo, la sensación de unidad iba creciendo pero además, con la perspectiva que da el haber pasado unos días desde entonces, nos cercioramos de que efectivamente fue así: un puzle donde todo estaba perfectamente ensamblado.

El disco que llegó para rescatarnos

La primera pieza con la que contamos son las canciones, como es lógico. No muchos grupos pueden presumir de disponer de un repertorio tan sólido y consistente como el de Shinova, y en este caso la calidad de sus composiciones es tal que incluso se pueden permitir el lujo de prescindir de temas clásicos de la banda e imprescindibles hasta ahora, como Viajero, por poner solo un ejemplo. Si ya en giras anteriores, el conjunto de canciones elegidas convertían cada uno de los conciertos en un celebrado acontecimiento, el hecho de incorporar al repertorio las canciones de su último álbum, hace que un show de Shinova sea ya un espectáculo de un nivel altísimo, al alcance de pocas bandas en la actualidad.

La buena suerte (2021) es un disco que, igual que lo hicieron sus adelantos meses antes, llegó en el momento adecuado, cuando más lo necesitábamos (aunque en ese momento quizá no lo supiéramos) y vino para rescatarnos del letargo en el que nos había sumido el año anterior. Nos dimos cuenta de que ese trabajo tenía una personalidad propia y que sus canciones nos habían salvado a muchos de nosotros. En mayo del año pasado ya pudimos presenciar en La Riviera lo que esos nuevos temas empezaban a suponer para los seguidores de Shinova, pero ha sido precisamente ahora, en el Teatro Circo Price cuando parece que todo ha encajado a la perfección y ha cobrado el sentido definitivo.

La contundencia de una banda en su mejor momento

No exageramos si decimos que el concierto que ofrecieron hace unos días dentro de la excelente programación de Inverfest (sobran las palabras para elogiar el trabajo titánico que ha llevado a cabo la organización del festival), es el mejor del quinteto vasco de cuantos ha presenciado el que escribe (y ha ido a unos cuantos desde que les descubrió hace ya seis años). Como decíamos, cada pieza encajó al milímetro y si la primera eran las canciones, la segunda es la propia banda.

Gabriel, Erlantz, Dani, Ander y Froufe han tenido una espectacular evolución en los últimos años, demostrando en cada show una solvencia técnica inmejorable, una gran pegada y una actitud deslumbrante y evidenciando que están en su mejor momento. Liderados por un frontman cuya personalidad y carisma es incuestionable, los cuatro instrumentistas aportan su saber hacer dotando a las composiciones de Gabriel de una épica y emoción perfectamente equilibradas. En este concierto en concreto sonaron con una contundencia atronadora, gracias también a la excelente labor desempeñada por su técnico de sonido, Ander Berasaluze.

Un lienzo sin fisuras

A esto debemos añadir la inigualable atmósfera creada por Joel Crespo al mando de las luces, con momentos casi divinos donde la luz cenital ilumina a cada músico en el momento adecuado; un público absolutamente entregado y un recinto que parece hecho a la medida del directo de Shinova (el Circo Price es su lugar, al menos en lo que a Madrid se refiere). El resultado es ese lienzo que en conjunto es perfecto, sin fisuras, sin grietas ni aristas, una experiencia completa donde todo está exactamente donde debe estar. Un lienzo que con el paso de los días se va haciendo más nítido aún y cobrando más sentido si cabe.

Y es que el inicio del show ya generó la energía necesaria en el Circo Price para llevar en volandas al quinteto y a todo su equipo. Cuando Gabriel apareció solo en el escenario, envuelto en una sugerente iluminación roja y entonó a capella el estribillo de Volver. Toda una declaración de intenciones que también serviría para cerrar el show antes de la despedida. «Prometeremos coincidir, cada diez años aquí». En esta ocasión han pasado dos (751 días exactamente, según las palabras del cantante) desde que los chicos de Shinova pisaron este recinto por última vez. Y vuelve a ser en febrero, un mes fetiche para los conciertos de la banda en la capital.

El concierto esperado casi un año después

Decíamos antes que la gira de La buena suerte ya había pasado por Madrid, concretamente por la sala La Riviera. Pero conviene admitir que aquel concierto fue más frío de lo deseado. Un recinto de esas dimensiones, con sillas y distancia de seguridad no creó el ambiente propicio, aunque fue también algo especial por venir de donde veníamos. Pero ahora por fin, canciones como Ídolos, Te debo una canción o La sonrisa intacta sonaron y fueron recibidas como todos esperábamos, con un público ávido de emociones que, aunque empezó sentado en sus localidades, a mitad de concierto ya se levantó para dar rienda suelta a toda la efusividad y energía contenida durante tanto tiempo.

La comunión de Shinova con su público es ya total y cada una de sus canciones es celebrada con grandes aplausos, estribillos cantados a voz en grito y estrofas interiorizadas como si hablaran de cada uno de los allí presentes. Temas como Doce meses, El álbum, Para cambiar el mundo o Mirlo blanco son auténticos himnos que forman ya parte de la vida de miles de personas.

Prometeremos coincidir

Pero si no era lo suficientemente especial este concierto, sus protagonistas decidieron incorporar algunas piezas más para que el puzle que estaban construyendo terminara por concretarse de manera sublime. Así, invitaron a Idoia Asurmendi (voz a tener muy en cuenta a partir de ahora) a cantar Gigantes en una preciosa y elegante versión que dejó boquiabiertos a los presentes. También interpretaron Palabras con Ele (igual que en el disco), por fin esa unión se materializó en directo y el resultado fue verdaderamente conmovedor. Y por último, casi al final del show, la última de las sorpresas fue Diego, el cantante de Veintiuno, que aportó su voz y su carisma en Ídolos. Tema que, junto a Te debo una canción, sirvió como broche final, con el público entregado sin concesión a dos canciones que son de esas que llegaron hace más de un año y que nos salvaron a muchos.

Las piezas encajan, el momento es el adecuado y la entrega y generosidad de Shinova con su público se ve recompensada con un concierto inolvidable, uno de los mejores que se recuerdan de la banda. Gabriel se despidió prometiendo volver para cerrar la gira. «Es la gira de nuestras vidas», dijo. Y quizás no lo sea solo para ellos, pues la sensación al terminar fue que hay cientos de personas que la sienten igual. «Prometeremos coincidir, cada diez años aquí«. Así que «Marcharemos con anhelo de volver, volver, volver…»

Setlist Shinova:

  1. Volver
  2. Solo ruido
  3. Doce meses
  4. El álbum
  5. Gigantes (con Idoia Asurmendi)
  6. Torre de naipes
  7. Cartas de navegación
  8. Palabras (con Ele)
  9. La sonrisa intacta
  10. (Tema inédito)
  11. Expectativas y espejismos
  12. Para cambiar el mundo
  13. Mirlo blanco
  14. Ovnis y estrellas
  15. Qué casualidad
  16. Ídolos (con Diego Veintiuno)
  17. Te debo una canción
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Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.
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