InicioConciertosCrónica de The Lumineers en Madrid (Wizink Center, 2022)

Crónica de The Lumineers en Madrid (Wizink Center, 2022)

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Fotografías: Eli Quevedo (@ellieatgigs)

“To celebrate even in hard times – [Celebrar incluso en los momentos difíciles]”, dijo Wesley Schultz al presentar BIRTHDAY. Aprovechar cualquier excusa, un rayito de sol, una cerveza, un concierto o un cumpleaños, para celebrar que seguimos aquí. Que estamos vivos. Que estará todo bien. It’s alright, it’s your birthday, dear / it’s alright, and we’re carryin’ on – [Está bien, es tu cumpleaños, cariño, y seguimos adelante]. Entre calamidades, crisis, días regulares y días peores, The Lumineers empujan a buscar ese brillo que no siempre es fácil encontrar. Y lo hacen desde la música, desde la luz que transmiten todas sus canciones en algún instante, por breve que sea. A veces es un estribillo, a veces un verso o simplemente dos notas de piano, pero siempre hay luz.

Where we are / I don´t know where we are / but it will be okay – [No sé dónde estamos, pero estará todo bien]. El espíritu de WHERE WE ARE envolvió al Wizink Center, transformando un aborrecible lunes cualquiera en un día especial por el que celebrar. 

El motor de The Lumineers es el sentimiento en las canciones, que en su ausencia quedarían como una canción folk de dos acordes más. Hay historias con alma detrás y Wesley, cantante y compositor de la banda, se deja un trocito de corazón en algunas de ellas. Emocionaron BIG SHOT o Gale Song, con su imponente bombo en la segunda mitad de la canción, contrastando con la dulzura en la melodía y la suavidad de la guitarra acústica. Wesley contó que estuvo al borde de la muerte junto con su mujer en un accidente de coche, aunque se equivocara y presentara con esto BIG SHOT en lugar de WHERE WE ARE, que es donde tocaba. Después de oír esta breve pero traumática historia, el optimismo detrás de la canción, no solo en la letra sino también en la melodía y en cada acorde, inunda de emoción.

Lo ideal para ver a The Lumineers en directo sería una terraza con no más de 20 personas y alguna que otra lucecita para crear ambiente, como ya han hecho en alguna ocasión. En el enorme Wizink Center buscaron la intimidad con el sencillo gesto de reunir a toda la banda al borde del escenario. Y lo consiguieron, por momentos. Canciones como My Cell, cuando Jeremiah Fraites, que toca bien todos los instrumentos que pasan por sus manos (y fueron varios), cogió una guitarra acústica para acompañar en solitario a Wesley, podría haber sido íntima y acogedora, pero se vio truncada por la distancia abismal entre ellos, sin mirarse, cada uno en una punta del escenario, cada uno a lo suyo. El cantante se sentó incluso al borde de las tablas y acabó tumbado en el suelo, pero la sensación era, hasta ese momento, de frialdad. Lo increíble es que la canción saliera bien aún con esa falta de complicidad. Porque, en definitiva, son tan buenos que interpretan, sin un solo error, con puntería y mucha personalidad, incluso canciones tan difíciles como ésta.

Donde sí surgieron esos momentos tan ansiados en los que la cercanía se comió al Wizink Center fue en temas como Flowers In Your Hair, Slow It Down o la insuperable Stubborn Love. Brillaron gracias a la sencillez de los arreglos, a guitarra y voz por lo general, con la ayuda del violín y los coros de Lauren Jacobson o el acordeón de Stelth Ulvang, que además de tocar también el piano y ayudar con los coros, ofreció un verdadero espectáculo mientras corría de un lado al otro del escenario para llegar a tiempo a tocar su instrumento, o saltaba o hacía el pino en Big Parade, en un cuadro estático de toda la banda que quedará para el recuerdo. En esta canción, con la colaboración de Gregory Alan Isakov, telonero de la banda en esta gira.

BRIGHTSIDE (2022), el nuevo disco de The Lumineers, salpica esperanza en todas las canciones. Este carpe díem parte del sufrimiento, del dolor, el rechazo, la decepción o la soledad. Mientras unas canciones te destrozan, otras te abrazan, te acarician e iluminan. La luz es lo permanece, como en el último mensaje del disco, en REPRISE:

I’m headed for the lights / I’m headed for the brightside, baby, tonight – [Me dirijo hacia las luces, me dirijo esta noche al lado brillante de todo]

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Jorge Ocaña
Jorge Ocaña
Estudiante de ingeniería, pero sobre todo un loco de la música.
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