InicioConciertosCrónica de Travis Birds en Madrid (Teatro Circo Price, 2022)

Crónica de Travis Birds en Madrid (Teatro Circo Price, 2022)

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Fotografías: Patricia Martín | @patrymartinphoto

Como Gregorio Samsa, el personaje de Kafka que amaneció convertido en insecto, Travis Birds se despertó una mañana y se había convertido en lagarto. Así lo anunció en un momento de la noche. Aunque sin escamas, pero con una guitarra a cuestas, comenzó a hacer canciones originales y novedosas con una personalidad cautivadora. Con su naturaleza deleitante, como canta el verso más destacado de Lagarto Rojo, terminó de hipnotizar a un público atónito, fascinado, que mantuvo un silencio absoluto en el Teatro Circo Price por miedo a perderse detalle del espectáculo que estaban presenciando.

Una tenue niebla sobre el escenario, entre la que aparecen todos los músicos, medio a oscuras. La guitarra acústica de Travis empieza a sonar suave, calma. Entre todos crean una atmósfera sosegada, aunque con cierta tensión, que aportan silencios de Las Cinco Disonante. Con un tempo pausado, muy cuidado, suenan versos tan potentes como Creo que soy Jesucristo / Y nadie más se está enterando, cantados mansamente. Mientras tanto, el ambiente se va cargando cada vez más. Tal como dice la letra, Como cuando estás llegando a donde hay humedad. De repente, la canción empieza a crecer y, solo por unos segundos, cada rincón del Price se colma de música y energía. Se relaja todo de nuevo y te das cuenta de que estás dentro de un trance que durará más de hora y media, con Travis Birds y su increíble banda como encantadores dirigiendo a su serpiente justo a donde ellos quieren.

Unos buenos músicos pueden salvar un concierto, pero si además están respaldados por buenas canciones, el éxito está prácticamente asegurado. Los arreglos de la banda de Travis Birds fueron elegidos a la perfección. El trombón y la trompeta de Tony Molina aparecieron en los momentos justos, sin cargar ni tomar un protagonismo excesivo y brillando en temas como Bolero Para Un Trompeta. Entre Álvaro Baños a los teclados, Yoyo a la batería y percusión y Jacob Reguilón al bajo, se creó una atmósfera sonora ideal, mientras que la guitarra eléctrica de Álvaro Cuberris deslumbraba con unos riffs y solos sobresalientes, coloreando las canciones de jazz y escalas diferentes a lo que estos estilos de música acostumbran.

La voz de Álvaro también acompañó a Travis a los coros y segundas voces, especialmente acertadas en la versión de Standby de Extremoduro que regalaron al público en uno de los momentos más álgidos de la noche.

Colaboraciones tan especiales como la de Valeria Castro o Club del Río hicieron de La Vela y Maleza, respectivamente, dos momentos tan especiales como distintos entre sí. La intensidad y pasión en la voz de Valeria Castro estremeció a todo el teatro, mientras que los Club subieron al escenario para agitarlo todo y desatar la locura durante unos minutos entre bailes y coros que, por desgracia, no llegaron a escucharse con claridad en ningún momento.

También hubo hueco para la presentación de dos nuevos temas, Cada Minuto y Sinsorgo, que forman parte del nuevo proyecto de la artista.

La noche triunfante de Travis Birds en el Teatro Circo Price, dentro del ciclo Inverfest se culminó con tres historias en forma de canción, contadas con la gracia inherente de todo lo que la cantautora entona, dice o toca. Creature of the Night, Eduardo y Thelma & Louise despertaron del trance a los presentes gracias a la fuerza de sus letras, que terminaron por conquistar al público con la colaboración especial de la hermana de Travis, Niño Lord.Cah, en el último corte del concierto. La conexión entre ellas hizo mágica una de las primeras intervenciones de Niño Lord.Cah sobre las tablas, con el desparpajo de quien lleva toda la vida dedicándose a ello.

La larguísima ovación en pie de todo el respetable al finalizar dejó claro que el viaje propuesto por Travis Birds fue tan enriquecedor como placentero y que lleva razón el aviso de Las Cinco Disonante:

Hace ya algunos años / Solo aspiro a lo divino / No me importa no arrastraros

Aunque seguro que seguirá arrastrando a muchos más con ella.

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Jorge Ocaña
Jorge Ocaña
Estudiante de ingeniería, pero sobre todo un loco de la música.
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