El Festival Tomavistas se ha encumbrado como una de las fechas clave en el circuito anual. Al margen del cartel que presentaba este año, del cual hablaremos con detalle más adelante, creemos que la de este 2025 ha sido una edición muy favorable, aunque nos gustará saber también el parecer de la organización.
Nos gustaría destacar las cosas positivas que nos ha reportado esta edición. Sabemos la labor titánica que supone organizar un evento de estas dimensiones, así que nos sumamos a los agradecimientos por hacer del Tomavistas un lugar amable, diverso y, sobre todo, muy cuidado. Para nosotros, el cartel partía con un sobresaliente: variedad, talento emergente, mujeres liderando y grupos tocando en exclusiva. Poco más podemos pedir.
El festival madrileño ha cubierto con creces nuestras expectativas. Con un recinto más pequeño, pero con un aforo más limitado, hemos podido disfrutar de los conciertos sin agobios, con un sonido inmejorable en la mayoría de los mismos. Sin colas, con fluidez para el uso de instalaciones y con una ampliación del horario del metro; se postula como un festival cómodo y accesible.

Siempre echaremos de menos las noches en el Tierno Galván, pero entendemos que el regreso es complicado, así que si se mantiene en esta línea, estaremos felices de seguir sumando instantes. Con grandes conciertos a nuestras espaldas, estamos deseando que en 2026 sigamos viviendo este sueño urbano que es el Tomavistas.
Ahora, vamos a hablar de música, desgranando las tres vibrantes jornadas.

