Sábado,1 de julio
El sábado fue el día en mayúsculas. El día más esperado para casi todo el público. Pero hubo que esperar unas cuantas horas para ese momento. La tarde del sábado, aunque con algunas nubes en el cielo, se notaba cómo el asfalto liberaba el calor que parecía provenir del mismísimo infierno.
Comenzamos la tarde de la mano de La Santa Cecilia, desde Los Ángeles, y Aterciopelados desde Bogotá. Ambos fueron calentando el ambiente, los primeros al ritmo de cumbia y boleros, y los segundos con un toque más rockero.
¡Brutal Mr. Kilombo! Miki Ramírez salió junto a su banda al escenario Río Babel para irradiar vitalidad y buen rollo. Declaró ser seguidor de este festival y asistente habitual del mismo. No dejaba de transmitir su alegría por finalmente poder subirse a uno de los escenarios después de haber asistido como público en varias ocasiones, y así lo vivimos el resto.
Guitarricadelafuente, ¿qué podemos decir de este artista? Es puro arte y vida para nuestros oídos. Fue una de las grandes sorpresas del festival, deleitándonos con canciones como Guantalamera, Agua y Mezcal, Sixtinain, Quién encendió la luz o la versión de A mi manera, canciones que forman parte de su repertorio.
Las reinas del perreo, Tremenda Jauría, incendiaron el Río Babel. No solo hicieron vibrar a sus seguidores, sino que sus canciones transmiten mensajes claros, no son letras vacías; te invitan a bailar, pero en un lugar seguro para las mujeres. Por fin pude verlas y quedamos fascinados con la energía que desprenden. Interpretaron temas como Cayena, incluido en su último disco de estudio, y completaron su setlist con éxitos como Con Tol Deskaro, Akelarre o Esta Noche.



Y llegó Juan Luis Guerra 4.40, y de qué manera. Fue el momento más esperado por todos, ya que un artista de su calibre siempre genera mucha expectación. Y vaya que así fue, muchos asistieron solo para verlo a él y a los 4.40. Aunque hubo poca interacción del artista con el público, hay que decir que los músicos eran increíbles. No cabía ni un alfiler abajo del escenario, por más que intentáramos acercarnos más, era imposible. La organización comunicó que más de 18,000 personas asistieron al segundo día del festival, y está claro que la mayoría iba a ver al artista dominicano. Es una lástima que el público que acudió a verlo pareciera más estar en el WiZink Center con asientos reservados que en un festival.
Juan Luis Guerra y los 4.40 repasaron los grandes éxitos de su carrera musical, entre los que se encontraban La Travesía, Visa Para un Sueño, Burbujas de Amor, El Niágara en Bicicleta o Las Avispas. Para más sorpresa, cuando el público esperaba el coro de «otra, otra», se proyectó en las pantallas un vídeo con la palabra «otra» que anunciaba el final del concierto. Para ello, Juan Luis Guerra cambió de vestuario y nos transportó a sus primeros días en la música, deleitándonos con Bachata Rosa y, cómo no, con La Bilirrubina.
Luego nos dejamos llevar por la marea para ver a los grandinos Eskorzo. Montaron una auténtica fiesta a ritmo de cumbia. Aunque no conocieras ninguna canción, era imposible no mover los pies. Estaba claro que vinieron a dar caña al público.
Esta jornada terminó en el escenario principal con la actuación de Macaco, que repetía por segundo año consecutivo, pero en un horario diferente, y nos dejó desubicados o, simplemente, un poco desanimados. El año pasado animó al público y nos hizo pasar una tarde agradable, pero no creemos que fuera la elección más adecuada para esas horas de la noche. Así concluyó la segunda jornada.
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