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Crónica del Rita’s Indie Fest de Madrid (Autocine Madrid, 2025)

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Distinguirse con un evento diferente y atractivo no es tarea fácil en una ciudad como Madrid, tan sobresaturada de opciones de ocio y cultura, repleta de festivales cada fin de semana y conciertos cada día, así como de otro tipo de eventos entre los que el «tardeo» empieza a ser también un chicle estirado hasta el límite. Así pasa con todo en esta ciudad, la oferta supera a la demanda y todo se hincha hasta que corre el peligro de explotar. Esta podría ser una de las razones por las que la primera edición del Rita’s Indie Fest, organizado por Rita’s Brunch, no ha vendido entradas como se esperaba.

La premisa era clara desde el principio: hacer un festival más amable y acogedor, para toda la familia, cómodo, sin solapes… Los objetivos son realmente prometedores y tras esta primera edición podemos decir que se han cumplido con creces, pero nos quedará la duda de si hubiera sucedido lo mismo de haberse agotado todas las entradas que se pusieron a la venta. La verdad es que tanto el recinto, como el cartel y lo que prometía la organización parecían indudables alicientes, así que la explicación de que no se cumplieran esos objetivos de venta podríamos encontrarla en lo expuesto en el primer párrafo y quizás también en un recinto cuyo acceso en transporte público no resulta especialmente sencillo.

Es de justicia admitir que, a pesar de lo que acabamos de contar en la introducción de la crónica, el festival sí creemos que fue un éxito, pues hubo un gran número de asistentes —aunque no se agotaran las entradas— que disfrutaron de las bandas y DJs que actuaron, y la sensación generalizada fue más que positiva.

Un festival diferente, amable y para todos

El Autocine Madrid es un lugar atractivo y bastante apto para un evento de estas características. Accesible y acogedor, con todo a mano y con una oferta de barras y puestos de comida muy adecuada para lo que se celebraba ese día —aunque los precios no fueran demasiado populares y para pedir algo hubiera que sacar un ticket previo en otra caseta—. La organización vendía este Rita’s Indie Fest como un festival para todos los públicos, poniendo especial atención en aclarar que se cuidaría bien de los más pequeños. El resultado era una pequeña zona infantil en la que los niños podían jugar con total seguridad.

Una cuestión a remarcar es que el público estuvo dividido en dos zonas, pues se vendieron entradas de frontstage, distinción que suele horrorizarnos a los asiduos a los conciertos, pero que en esta ocasión sirvió para que esa zona se llenara de menores que pudieron disfrutar de cerca de los conciertos. Matizamos también que nuestro pase de prensa tenía acceso a esa zona, por lo que disfrutamos de una comodidad y cercanía casi extrañas.

Y otro detalle destacable del Rita’s Indie Fest es que durante la primera hora y media había barra libre y un plato de paella gratis para todos los asistentes que se acercaran al recinto en su apertura. Un punto positivo que todo el mundo valoró y que quizás empujó a mucha gente a asistir a primera hora. El ambiente que se generó desde el comienzo entre el público fue realmente sano, acogedor y amigable.

Sobrezero y Melifluo

El pistoletazo de salida lo dio la banda madrileña Sobrezero que, sin un LP aún en el mercado, está empezando a hacerse un hueco —este viernes 30 de mayo actúa en la sala El Sol y quedan muy pocas entradas a la venta—. Los temas que han publicado y que presentaron en directo recogen toda la esencia del pop-rock patrio y ellos, en el escenario, derrochan energía y carisma. Su pose no resulta impostada y su naturalidad y desparpajo hacen que el público pueda conectar con ellos de manera casi inmediata. No había demasiada gente aún cerca del escenario para verles, pero los que estuvimos pudimos presenciar de primera mano a un grupo que a buen seguro dará que hablar en muy poco tiempo.

Tras ellos, era el turno de Melifluo, la banda a la que pertenecen Juanca y Jaime, miembros de Supersubmarina y cuyo último álbum Voces externas ha terminado por consolidar su sonido y propuesta musical. En este momento ya sí que se pudo constatar que los fans de la banda se acercaban a las primeras filas para corear junto a ellos canciones como Ahora me toca a mí o Calavera. Liderados por su frontman Antonio, Melifluo es una banda cada vez más compacta, contando con un buen puñado de temas que anhelaría cualquier grupo que quiera contar con una carrera sólida. Es cuestión de tiempo saber si este será el disco de su asentamiento, pero sería de justicia que así fuese.

Resulta especialmente emocionante ver a Juanca y a Jaime sobre el escenario y es inevitable que a uno le invada una sensación de nostalgia de aquellos años de Supersubmarina en los que les vimos en directo tantas veces. Es bonito ver que de nuevo están en forma y que disfrutan de lo que hacen. Esos gestos y esas poses nos devuelven a aquellos tiempos no tan lejanos.

Travis Birds

Antes del plato fuerte del día, Travis Birds apareció en el escenario junto a su banda para demostrar que actualmente está en una forma envidiable. De hecho, ya no resulta extraño ver que agota entradas en salas de todo el país. Perro Deseo es su último lanzamiento hasta la fecha, un disco que tiene ya casi dos años y que le ha llevado por multitud de escenarios en diferentes formatos. Con una decoración floral y su cada vez más poderoso carisma, dio rienda suelta a un repertorio que hizo las delicias de propios y extraños.

Rodeando a la madrileña hay un elenco de músicos enormemente consagrados como Jacob Reguilón (bajo) o Mario Carrión (batería). El resultado es de un rigor y calidad incuestionables, con momentos de absoluta brillantez técnica y una manta sonora que arropa a la protagonista y a sus canciones. Ella pasa con una naturalidad innata de la guitarra eléctrica a la acústica, de ahí al teclado o a dejarse llevar con una expresividad corporal que demuestra su soltura y empoderamiento escénico.

Niña Polaca

La última de las actuaciones del día fue para una de las bandas del momento, que vienen de reventar en octubre la madrileña sala La Riviera durante tres noches consecutivas —tras otros dos llenos que les consolidaron unos meses antes—. Por eso, mientras ultiman el que será su nuevo disco, Niña Polaca aún tiene fuelle para unos últimos coletazos de Que adoren tus huesos en forma de conciertos y celebraciones con su público. Al final, cada show de la banda es precisamente eso, una celebración con su cada vez mayor base de seguidores.

En un concierto de Niña Polaca siempre hay momentos destacables en los que acabar con lágrimas en los ojos. Como con San Francisco El Grande, emocionados y afónicos de cantar el estribillo de Los días malos mientras nos abrazamos a nuestra gente o sudando tras los numerosos pogos que se crean entre el público con canciones como La muerte de Mufasa. La banda formada por Surma, Beto, Kobbe, Rubén y Claudia derrocha espontaneidad y la conexión con el público es indudable, creándose una energía muy especial entre ellos y los asistentes.

Es cierto que el concierto comenzó un tanto extraño, con Surma descolocado por algunos fallos técnicos que le impedían disfrutar de esas primeras canciones, sobre todo, tal y como luego nos comentó, debido a la incredulidad y a no saber qué estaba pasando. Pero una vez eso fue subsanado, el resto de la noche transcurrió como todos esperábamos.

El cierre del Rita’s Indie Fest tuvo lugar con dos DJ set, a cargo de Juancasupersub y Javi Sánchez. Bailando y cantando al ritmo de muchas de las canciones que nos han hecho amar esta escena musical, se concluyó la primera y diríamos que acertada y exitosa primera edición de un festival que ojalá tenga una larga vida.

Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.