Miércoles, 7 de agosto
En los años que llevamos cubriendo el festival, no se recordaba una jornada inicial con tantos buenos conciertos. Un cartel de órdago. Desde primera hora fue un no parar, incluso hay voces que se quejaron porque no todo el mundo puede llegar el miércoles.

Detalles aparte, nuestro comienzo dio pistoletazo con La Bien Querida. Una de las voces femeninas más asentadas del circuito musical actual regresó a Aranda con un puñado de nuevas canciones y revisitando clásicos de su discografía. Siempre es una alegría tenerla en las tablas para escuchar piezas como De momento Abril, Poderes extraños o ¿Qué?.
Uno de los conciertos fuertes de la noche, y sin desmerecer a nadie, eran Standstill. Ha sido una de las noticias del año, y cómo no, una de las reuniones más esperadas durante los últimos tiempos. Siempre digo que nunca olvidaré aquel 3 de junio de 2015 donde se despedían en La Riviera madrileña y una parte de mi corazón se quedaba ahí, hecho añicos.

Enric Montefusco y los suyos son el motor mejor engranado desde hace años, con un sonido tan característico, esas canciones extensas pero que no paran de subir y bajar, un poco locura colectiva. Abriendo esta vez con Me gusta tanto, de su último trabajo Dentro de la luz (2013), fue un no parar de escuchar éxitos. Es brutal entrar en este bucle del que no quieres salir jamás.
No sabemos si esta mini gira de festivales acabará en salas o mejor, que sea el fin del comienzo y regresen a darnos tantas alegrías como han hecho siempre. Para mí, uno de los conciertos imprescindibles de esta edición. Pocas bandas tienen esta energía vital en directo.
Turno para uno de los conciertos más esperados, al menos para mí: Califato 3/4 (Léase Califato 3 por 4) visitaban Aranda, al menos, que me conste, por primera vez. El Sonorama se conoce por tener esta nota de eclecticismo, siendo de base un festival que apoya la música independiente y emergente (aunque sentimos que este año con el patrocinio de Europa FM el cartel ha sido algo más enfocado a la música comercial) y propuestas como Califato 3/4 son un claro ejemplo.

Los andaluces proclaman un estilo de música que posiblemente no se pueda encuadrar en ninguna categoría. Son rock, son flamenco, son fusión. Pero sobre todo son la reinvidicación en carne viva, de su tierra, de los problemas que la misma tiene y sobre todo, el orgullo que les produce. ¿Qué banda en el mundo comienza y acaba con una marcha de pasos de Semana Santa? Ellos pueden porque son Andalucía.
Y de Andalucía no nos movemos. Porque si en el circuito independiente hay una banda antológica, esa es Los Planetas. Con la vuelta de Eric a la batería, aunque no perteneciera a la era de Super 8, quizás era la banda más coreada de la noche.
Y es que ser fan de Los Planetas no es tarea fácil. Siempre en esa pequeña tensión, aunque luego las cosas salgan bien. Interpretando este disco de principio a final, esta vez añadieron Segundo premio, Un buen día y Mi hermana pequeña.
Podremos decir misa pero fue un buen concierto. Hecho un poco para fans con ese cierre más mainstream pero y qué. Disfrutable de principio a fin y lleno de carga emocional. No podemos añadir más a uno de los grupos que pusieron las reglas del indie, que son parte de la historia de la música. Ahora les esperan tres fechas en Madrid para ir cerrando esta gira tan especial.


Siempre nos gusta ese punto de diversión y petardeo que nos trae Ladilla Rusa. Así que nos dejamos llevar por los hits como Bebo, Macaulay Culkin o Kitt. Pero tras este aspecto frívolo y chafardero se encuentra una banda que reivindica más que ninguna otra, alzando la voz por causas como la precariedad laboral o los conflictos bélicos. Un diez.
Y la cosa iba de bandas de calibre. Si tengo una formación favorita es La Habitación Roja. Siempre formarán parte de mis emociones, de mis recuerdos. Tras haberles visto en su rueda de prensa previa con la emoción que conlleva saltar a un escenario que te ha visto crecer como banda, salieron a comerse el mundo. En breves verá la luz Crear, su nuevo disco de estudio y según Jorge, «de los mejores de su carrera«.
El comienzo fue tremendamente emotivo ya que dedicaron el concierto a Juanma Carrillo, productor de algunos de sus vídeos y buen amigo de la banda, que falleció ese mismo día. Abriendo con La segunda oportunidad, el viaje estaba comenzando.
No faltaron canciones como Patria o 1986, o una poco escuchada en directo como es Scandinavia, siempre agradecemos estos giros. Como siempre no fallan clásicos como su cierre con Ayer o la emotiva Indestructibles. Si conoces a La Habitación Roja, todo cobra sentido. Una gran noche.

Este Sonorama ha sido muy de despedidas, y aquí llega la primera: El Columpio Asesino nos dice adiós como banda y eligieron este festival para ello. Una de las formaciones más vanguardistas y de referencia como inspiración para muchas otras bandas, dieron un extenso paseo por su discografía culminando con Toro, la canción que les abrió las puertas al público de masas. Está claro que vamos a echar en falta el carisma de Cristina y los suyos.
Y la noche acababa muy gamberra con Carlangas y Los Cubatas. Tras dejar el proyecto de Novedades Carminha, no ha dejado de seguir sorprendiendo a su público, recuperando algunos temas de esta banda y trayendo música nueva.
Está claro que la unión entre las dos formaciones es un cocktail explosivo que no puede salir mal. Y sin duda fue el fin de fiesta que nos merecíamos en esta larguísima y completa jornada del Sonorama Ribera.

