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Crónica de Garbage en Noches del Botánico (Madrid, 2026)

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Hacía calor, mucho calor, aquel domingo 5 de julio en el Real Jardín Botánico. El tipo de calor que convierte cualquier concierto en una prueba de resistencia, tanto para el público como para quien está sobre el escenario. Y Shirley Manson, cómo no, lo primero que hizo fue recordarlo. La última vez que había tocado en Madrid en estas fechas fue en el Mad Cool, y aquella noche estuvo a punto de sufrir un golpe de calor en pleno escenario: tuvo que tumbarse y ponerse una bolsa de hielo en el cuello para poder seguir. Esta vez, abanico en mano, prometía que no iba a pasar lo mismo, aunque el ambiente del Botánico, pese a ser siempre algo más fresco que el resto de la ciudad, no lo iba a poner nada fácil.

Tuvo tiempo también para el fútbol (la eliminación de Escocia, las ganas de que España ganase el Mundial, algo que a día de hoy sigue siendo posible) y para el guiño político, que se repitió varias veces a lo largo de la noche, siempre con esa mezcla de ironía y cercanía que caracteriza a Manson sobre un escenario. Confesó que tiene la sensación de que el mundo se va a la mierda, pero que aquí, al menos, tenemos «un presidente guapísimo», al que comparó con otros mandatarios como Trump para, entre risas, felicitar a España.

Garbage abrieron con Twin Peaks Theme, un arranque casi ceremonial de los que preparan el terreno sin prisa, antes de encadenar There’s No Future in Optimism, Hold y Empty, tres temas que fueron subiendo la temperatura del concierto (la musical, al menos, porque la otra ya venía alta por defecto). Y entonces, sin previo aviso, dos clásicos seguidos: I Think I’m Paranoid y Stupid Girl. Dos temas que forman parte de ese catálogo que envejece como el buen vino, que siguen sonando urgentes y actuales más de veinticinco años después, con ese punzante colchón de guitarras que define a la banda desde los noventa. Para entonces, la mirada de Shirley ya decía lo que iba a confirmar con palabras: que tocar en España le parecía increíble, que los españoles somos como los escoceses, que hay algo especial en nuestros corazones, y que ni el calor le iba a quitar las ganas de estar ahí, con el público respondiendo cada vez con más fuerza.

Tras Right Between the Eyes y Vow, y justo antes de No Horses, volvió la Shirley más reflexiva: habló de cómo los gobiernos roban a la gente en muchos países, pero que el caso español le parece distinto. Curioso, dijo. Sonó No Horses, y seguimos, con el público cada vez más entrehado.

Con It’s All Over but the Crying y Have We Met (The Void) de por medio, llegó uno de los momentos más bonitos de la noche: una versión de Lovesong, de The Cure, que sonó espectacular. «I will always love you». Un instante precioso, de esos que se quedan grabados mucho después de que las luces se apaguen.

Antes de Chinese Fire Horse, Manson quiso reivindicar, y lo hizo con la contundencia de quien lleva toda una carrera defendiendo lo mismo. Explicó que la canción habla de una mujer, joven, adulta o mayor, y que va dedicada a todas ellas. Se acordó de Madonna como ejemplo: «Te guste o no, ha hecho cosas que ninguna otra mujer había hecho antes. Y aun así, ahora le dicen que debería haberse retirado. Es la mejor y merece hacer lo que le dé la gana». De eso trataba la canción, y sonó con esa furia reivindicativa como telón de fondo.

Crónica de Garbage en Noches del Botánico (Madrid, 2026)
Foto: Vega Halen

Boys Wanna Fight dio paso a uno de los tramos más coreados del concierto: primero Cherry Lips (Go Baby Go!), con el público cantando a pleno pulmón cada frase, y después ese «pa pa pa pa» contagioso de When I Grow Up que ya desató la locura total. Shirley, consciente de que todo el mundo se sabía la letra, dejó que cantase el público entero.

Y entonces, Push It. La furia de siempre, las revoluciones a mil de nuevo, la canción que nunca falla y que en directo gana todavía más fuerza. Fue justo después cuando Shirley soltó, con esa mezcla de dureza y ternura que solo ella sabe transmitir: «quizá hoy te sientas como mierda, y mañana también, y al día siguiente también. Pero eso cambia cualquier día. Así que a por ello». Un mensaje que resumía bastante bien el espíritu de toda la noche.

The Day That I Met God cerró el cuerpo del concierto, dejando ya el terreno preparado para la despedida. Llegaron los bises: una preciosa Special, tras la que Shirley se dedicó a firmar vinilos entre el público, acercándose todo lo que pudo a las primeras filas, y el gran cierre con Only Happy When It Rains, ironía pura bajo el calor sofocante del Botánico.

La despedida llegó con un brindis: Shirley levantando un whisky escocés junto al público madrileño, prometiendo amor eterno. Butch Vig se sumó con un tequila; el resto de la banda, más comedidos, se conformaron con un brindis testimonial mientras Shirley reía. Una noche que, banda y público, disfrutamos por igual, y que confirmó una vez más que Garbage siguen teniendo mucho que decir sobre un escenario, casi treinta años después de su debut.

La experiencia Golden Experience de Johnnie Walker

Aquella noche tuvimos la suerte de vivir el concierto desde un lugar privilegiado: la Golden Experience de Noches del Botánico, una experiencia que nos regalaron nuestros amigos de Johnny Walker. Todo empezó con un acceso previo a una zona exclusiva situada detrás del escenario principal, donde el equipo de Noches del Botánico y de Johnnie Walker se encargan de que la experiencia sea perfecta de principio a fin, acompañando y aconsejando en todo momento, sin que falte de nada.

Un pequeño oasis dentro del calor, con una cena magnífica que nos permitió coger fuerzas antes de meternos de lleno en el concierto, en un espacio donde poder estar tranquilos, charlar y disfrutar tanto antes como después del show.

Y luego llegó el concierto en sí, visto desde uno de los palcos. La visibilidad desde ahí arriba es espectacular, una manera distinta y privilegiada de vivir a Garbage sobre el escenario, con perspectiva de todo el Jardín Botánico y sin perder detalle de nada de lo que ocurría abajo. Una experiencia, en definitiva, muy recomendable para quien quiera darse un capricho y vivir Noches del Botánico de una forma distinta.

  • * Experiencia en colaboración mediante invitación de Johnnie Walker

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