InicioConciertosCrónica Joe Crepúsculo en Madrid (Teatro Cofidis Alcázar, 2021)

Crónica Joe Crepúsculo en Madrid (Teatro Cofidis Alcázar, 2021)

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Joe Crepúsculo en un domingo de primavera es el soplo de aire fresco que necesitábamos. En un Madrid que grita comunismo o libertad, nos hacen falta este tipo de revulsivos culturales.

Ir a un teatro por la mañana durante un fin de semana comienza a ser un ritual recurrente. A falta de otras alternativas de ocio musical más masivas, se han convertido en auténticos templos sonoros. Sabemos que estamos aún lejos de la normalidad que vivíamos antes pero nos sirve como aliento para seguir disfrutando de nuestras pasiones.

Joe Crepúsculo, y no lo digo por su nombre, evoca a la noche. Una pizca de decadencia, algo de nocturnidad, un pellizco de picaresca. Un canto al amor, desde un punto de vista caótico y sentido. Aunque quizás haya sufrido cierto encasillamiento, Jöel ayer se desvistió y nos demostró que su música no entiende de encorsetamientos.

Así que pudimos disfrutar de un auténtico vapuleo matinal de rock en el madrileño teatro Cofidis Alcázar.

Joe Crepúsculo y Aaron Rux and The Crying Cowboys

La verdad que desde el primer acorde notamos una extrema diferencia frente a otros directos del artista barcelonés. No es la primera vez que disfruto de su directo, y al margen de la presentación de su nuevo largo, que bien merecía volver, siempre es un placer redescubrirlo sobre las tablas.

Pero, en esta ocasión, había bonus track. Acostumbrados a verle en un formato más íntimo, nos sorprendía con banda completa, ¡Y qué banda!

Para este concierto, contó con la banda Aaron Rux and The Crying Cowboys. Y el resultado fue apoteósico, las canciones de Joe Crepúsculo salieron de su toque sintético para darles un punto de vista mucho más armónico, regado de rock de forma inesperada. La banda formada por Aaron Rux, además de Juan Serra (Club del Río), Lete Moreno (Angel Stanich), Juan Torán (Time for T, Club del Río) y Joshua Taylor (Time for T); acompaña a la perfección dándole un toque muy pro. Les seguiremos de cerca…

Comentaremos que aunque nos gusta en cualquier formato, este giro de vuelta a las canciones nos ha conquistado.

Un sublime setlist

Lo reconozco: siento debilidad por los setlists de autor. Aquellos que sin pudor, muestran al artista. Aquellos que no se dejan arrastrar por la opinión popular.

Y en este caso, cumplió este objetivo. Comenzó presentando su nuevo álbum Supercrepus II. Pero como era de esperar, hubo tiempo para todo, como Rosas en el Mar, La canción de tu vida, Pisciburger, o Serenata. También estuvo charlando sobre canciones más melancólicas y de rabiosa actualidad como es Cuarentena sin ti, o la pegadiza Lo Peor.

¿Y qué sería de un concierto de Joe Crepúsculo sin Mi fábrica de baile? Es el cierre final que siempre uno espera, y aunque tuvimos que contenernos desde la silla del teatro, siempre es de agradecer salir con esta especie de éxtasis.

Jöel estuvo de lo más elocuente, interactúando con el público, incluso haciendo gracias sobre la política actual, que da para rato. También habló sobre la belleza de los nuevos horarios de los conciertos, cosa que hasta le hemos cogido cariño.

Sin dejar espacio a ninguna duda, nos encantó el concierto. Por un lado, sus canciones reconvertidas con otro sonido, redescubrir los clásicos envueltos en otro papel, pero con la misma esencia. Dejarnos llevar por las nuevas canciones. Sentir, que no es poco.

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