InicioConciertosCrónica Primavera Sound 2022: Weekend 1

Crónica Primavera Sound 2022: Weekend 1

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Viernes 3 de junio: Little Simz, Weyes Blood, Caribou…

El segundo día del Weekend 1 llegamos un poquito más tarde al Parc del Fòrum respecto el día anterior, aunque no con menos ganas de seguir disfrutando de una gran variedad de conciertos. Pero, para llegar bien en el primero, tuvimos que correr una poquito ya que tocaba Weyes Blood en el escenario Binance y no pensaba perderme ni un minuto de su recital.

Creo que la mejor forma de definir su concierto es retomando un comentario que dio la americana para The Frame después de comentar que siempre le había influido el sonido de la música de iglesia: «Cuando grabo, pienso en el espacio sagrado y pienso en cuál sería el sonido de tu alma si saliera música de ella. Probablemente sería una cámara extraña y con eco.» Y así sucede. Presenciando a Weyes Blood en directo uno tiene la sensación de encontrarse dentro de un lugar sagrado, abrazado por la melancolía de la música y sedado por la voz de Natalie Laura Mering (sí, así se llama Weyes Blood). Un contrapunto curioso a la nostalgia de sus canciones fueron los comentarios de la artista entre canción y canción, con un toque de humor. Ya solo empezar el concierto bromeó con el hecho que se había nublado el cielo justo entonces, ya que ellos siempre se llevan la alegría por allí donde van o, también, en varios momentos, animaba al público a realizar pogos con sus piezas que destacan por un ritmo lento.

Musicalmente el concierto fue impecable, tanto el trabajo de los distintos músicos que la acompañaban como la propia interpretación vocal de Weyes Blood. El repertorio que se usó a lo largo de los 50 minutos que duró el recital se centró en los temas que componen su último y brillante trabajo de estudio, Titanic Rising, aunque también recuperó Seven Words, una de las canciones que formaban parte del álbum Front Row Seat to Earth, así como versionar el The Air That I Breath de The Hollies. Todo acabó con Movies, con un final apoteósico en el que Weyes Blood se apoderó de todos nosotros, conectando espiritualmente con cada uno de los asistentes. Piel de gallina y lágrimas de emoción. Con esta última canción habíamos conseguido ser bendecidos por el poder de la música y, aún y toda la melancolía, nos fuimos con un sonrisa y agradecidos de haber presenciado esos últimos 50 minutos.

Weyes Blood (fotografía de Dani Cantó)

Pero la calma duró poco. Nos desplazamos pocos metros de donde nos encontrábamos para ir al escenario Cupra guiados por los golpes de una batería y acordes de guitarra que conocemos bien. Justo había empezado el concierto de Wet Leg. El grupo fue fundado por Rhian Teasdale y Hester Chambers hace tan solo tres años, y su primer disco llegó este pasado abril, pero aún y su poco tiempo en activo consiguieron reunir a una gran cantidad de asistentes, que no dejaron libre ningún hueco desde el que se pudiese ver el escenario Cupra.

Wet Leg han conseguido dominar a la perfección el clásico indie de guitarra británico, pero aportando un toque de frescura. Y el magnetismo y la vitalidad que habían demostrado con sus primeros singles, también lo supieron trasladar perfectamente al directo. De esta forma, consiguieron enganchar al público desde los primeros acordes de la primera canción que tocaron, Being in Love, hasta la última, pasando por algunas de las más conocidas, como Wet Dream o Angelica. El positivismo que Wet Leg transmite constantemente con la música que crean empatizaba perfectamente con todos los que estaban llegando en esta segunda jornada del Primavera Sound con ganas de disfrutar. El clímax lo consiguieron al final, cuando tocaron su famoso single debut, Chaise Longue, con toda la pista del escenario Cupra saltando sin parar y con una larga ovación al terminar.

A continuación tocó volver al escenario Binance para ver todo lo que nos había preparado Amaia. La joven de Navarra no es la primera vez que actúa en el Primavera Sound, ya lo hizo el 2018 con un concierto de covers pocos después de haber acabado su paso por Operación Triunfo y el 2019 volvió como invitada de honor en la actuación de El Mató a un Policía Motorizado. Pero, en esta ocasión, vimos una Amaia muy distinta a la primera vez, mucho más sólida como artista, con menos vergüenza encima del escenario y una seguridad que le permitió brillar con luz propia.

Amaia llegó para presentar varias de las piezas que conforman su segundo disco de estudio, Cuando no sé quién soy, como Bienvenidos Al Show, Yo Invito o la preciosa Yamaguchi. Obviamente tampoco faltaron canciones de su primer álbum, Pero No Pasa Nada, como el Relámpago o Quedará En Nuestra Mente, así como covers como Fiebre de Bad Gyal, cambiándole completamente al registro y acercándola a su terreno. Pero los fans de Amaia enloquecieron al final cuando, por sorpresa de todos, apareció María Escarmiento encima del escenario para cantar con ella La Canción Que No Quiero Cantarte, tema que originalmente la joven de Navarra interpreta con Aitana.

Nos estábamos acercando a las 22.00h, y es significaba que faltaba muy poco para que llegase uno de los platos fuertes de la jornada, que acabó siendo mejor de lo que ya se esperaba, convirtiéndose en el mejor concierto del día. Así es, llegaba el turno de la que ocupa actualmente el trono del rap, Little Simz. La británica ya había estado el 2019 actuando en el Parc del Fòrum, presentando el disco GREY Area, en un escenario mucho más pequeño en el que un grupo de afortunados pudimos recibir una primera lección de la esencia del rap británico. Pero ahora, 3 años después, y presentando el monumental Sometimes I Might Be Introvert, Little Simz se consolidó como una gran estrella y llenó el espacio del escenario Cupra como nunca antes lo había estado.

Little Simz (fotografía de Christian Bertrand)

Little Simz demostró como es directamente heredera de aquella esencia de los MC clásicos que ahora cuesta tanto encontrar entre los circuitos del rap hegemónico. La británica es una rapera que, aunque pueda sonar obvio, rapea, en mayúsculas, llenando sus letras de un trabajado y profundo discurso. Acompañado por una excelente banda, Little Simz empezó a hilar palabras sin parar, moviéndose todo el rato por el escenario y llenando el Parc del Fòrum con su presencia. ¿Sabéis cuando en las grabaciones de estudio empieza a rapear a una velocidad que parece imposible ser capaz de no trabarse? Pues sí, es real, y en directo te lo demuestra sin problema. Cuando parecía que el público no podía estar ya más entregado, a la par que fascinado, Little Simz acabó el recital por todo lo alto encadenando de forma magistral Venom y Woman. Todos los que lo vivimos recordaremos durante un largo tiempo este concierto.

Aún con todo el cuerpo electrificado después de lo vivido con Little Simz, nos pusimos a andar hasta el escenario Tous para presenciar el directo de Pabllo Vittar, la drag queen con más seguidores de todo el mundo. Una gran cantidad de personas se acercaron para verla. Desde el primer momento que la artista de Brazil pisó al escenario junto a sus cuatro bailarines, todo el recinto que rodeaba el Tous se convirtió en una gran fiesta y un canto a la libertad.

Pabllo Vittar no paró en ningún momento. Además de cantar, bailaba, corría, saltaba e iba saludando y lanzando besos a todos los fans que se habían reunido para verla. Aún no había actuado por España y se notó que muchos de los que estaban allí la seguían de hace tiempo, coreando y cantando prácticamente todas sus canciones. Su repertorio fue un repaso de varios de sus grandes éxitos, como Disk Me o la icónica K.O., así como alguno de sus temas más recientes como el que lanzó hace poco con Rina Sawayama, Follow Me. A lo largo de una hora el pop electrónico con ritmos brasileños fue uno de los protagonistas del Primavera Sound, acompañados de la fina voz y los gritos agudos de la artista. Pabllo Vittar demostró ser toda una currante, dejándolo todo en el escenario y sacar a relucir algunos de los pases de baile que se han convertido ya en clásicos del drag contemporáneo, como los splits.

Pabllo Vittar (fotografía de Clara Orozco)
Earl Sweatshirt (fotografía de Kimberley Ross)

El siguiente artista cambió completamente el ambiente que nos había dejado en el cuerpo Pabllo Vittar. Para ello nos desplazamos hasta el escenario Plenitude, ya que allí nos estaba esperando Earl Sweatshirt. Cuando salió en escena, su calma y sus vibraciones positivas fue contagiando a los allí presentes, quienes demostraron una gran excitación al ver al rapero nacido en Chicago en vivo. Luego empezó a rapear y su voz grave se apoderó de nuestras mentes y los beats de sus bases instrumentales pasaron a marcar el ritmo de nuestras pulsaciones.

Con un ritmo pausado, Earl Sweatshirt domina a la perfección el arte de las palabras y la poesía, creando composiciones musicales en las que tanto te fascina como lo recita, así como su construcción narrativa y el mensaje que lleva cada una de las piezas. Su repertorio estuvo centrado, principalmente, en repasar sus dos últimos discos, Sick! y Some Rap Songs, así como una pequeña pincelada de I Don’t Like Shit, I Don’t Go Outside. Un concierto de apenas 40 minutos que dejó con ganas de más a los asistentes, quienes se encontraban hipnotizados completamente por el rapero. Eso sí, Earl Sweatshirt nos regaló una sorpresa totalmente inesperada haciendo una (casi) rueda encima del escenario.

Ya nos encontrábamos en la recta final de la segunda jornada del Weekend 1 del Primavera Sound, que para nosotros tenía lugar en la zona dónde se encontraban los dos escenario principales del festival barcelonés, el Estrella Damm y el Pull & Bear. En ellos iban a tocar, consecutivamente, dos artistas que ya habían estado al Primavera Sound con varios de sus proyectos y que se han convertido en referentes de la música electrónica de los últimos años: Caribou y Jamie XX.

Dan Snaith volvió a Barcelona con la banda que completa el directo de Caribou para darnos de nuevo una lección de cómo hacer bailar al unísono a miles de persones a través de composiciones largas, matemáticas pero llenas de emoción y calidez. El canadiense llegó para presentar su último disco, Suddenly, pero conoce a sus seguidores y sabe que hay algunas canciones de sus trabajos anteriores que ya se han convertido en clásicos y no puede irse sin tocar, como Odessa, Sun o, Our Love. Toda la sesión fue creciendo lentamente hasta conducirla a un brillante final en el que se sucedieron la irresistible Never Come Back con el himno indiscutible de Caribou, Can’t Do Without You.

Finalmente, para acabar de quemar las fuerzas que aún quedaban en la recámara de nuestro organismo, salió Jamie XX y metió toda la leña al fuego. Si algo ha demostrado el británico con su carrera en solitario y como DJs es, por un lado, el dominio de las transiciones y los ritmos musicales y, por el otro, un gran conocimiento de una variedad de temas musicales clásicos de todos los géneros. Y ambas cosas se pudieron ver a la perfección en la sesión que nos presentó la madrugada de la segunda jornada del Primavera Sound. A lo largo de la hora y cuarto que duró el recital que nos tenía preparado Jamie XX, el público no fue capaz de parar de bailar con un repertorio que mezcló con un gran dominio temas propios del británico, como Gosh o Idontknow, con varios remix de clásicos del soul y el jazz americano de artistas tan variados como Bobby Barnes, Idris Muhammad o The Chambers Brothers.

Avanza de página para seguir leyendo.

Caribou (fotografía de Dani Cantó)
Jamie XX (fotografía de Eric Pàmies)

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