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AMAIA – CUANDO NO SÉ QUIÉN SOY

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Amaia, en un primerísimo primer plano, posa con mirada firme mientras sostiene un colgante en forma de corazón que guarda dentro una foto suya de cuando era niña. Su portada nos regala algunas pistas de lo que podemos encontrar en el proyecto “más consciente y adulto” de la artista hasta el momento. En la contraportada: sobre un suelo de piedra en el que parece ha llovido hay varios objetos tirados: una flor de cerezo, un trozo de algodón de azúcar, los flecos de una hoja arrancada de cuaderno, una colilla de cigarro, un chupa-chups, y en el centro, el mismo colgante del corazón abierto con la imagen de Amaia de niña. “Ya no soy pequeña, tampoco soy mayor” comienza cantando en Bienvenidos al show, el tema que abre Cuando no sé quién soy, su segundo y esperado álbum.

Su voz angelical, acompañada de una instrumentación minimalista, se siente muy de cerca, casi como si estuvieras dentro de su cabeza. Las diez canciones que componen el tracklist son letras directas, en primera persona y con mucho de autobiográfico, casi como una especie de conversación consigo misma en ese proceso de liberarse y experimentar sobre quién es. La producción corre a cuenta de Amaia y de Cristian Quirante —más conocido como Alizzz— músico y productor con el que ya colaboró para El encuentro. 

Su segundo disco muestra la evolución natural de la artista tras Pero no pasa nada (2019). En su nuevo trabajo encontramos mayor experimentación en el uso de sintetizadores, nuevos ritmos y formas que dan cuenta de la versatilidad de Amaia dentro del género pop. Bienvenidos al show, la primera canción, es casi una presentación de lo que nos espera en el disco: una vida en borrador, noches de bajón, fiestas, amor y descontrol. “Están todos esperando, me da miedo que haya tanta expectación / quedan sólo tres minutos para abriros de una vez mi corazón”. Rigoberta Bandini y Xavi San Martín —teclista y compositor de La Oreja de Van Gogh— participan en la composición del tema más emblemático del disco.

La balada Dilo sin hablar te invita a dejarla sonar desde los primeros segundos por el juego juego de mezclas, guitarras, coros. La esencia de Alizzz se deja notar en este tema que además es uno de los favoritos de la artista. El desamor está presente en una de sus mejores canciones Quiero pero no, en colaboración con Rojuu, Yo invito, y su último adelanto con Aitana como invitada especial, La canción que no quiero cantarte, a la que añade un toque de humor: “Quieres ser mi amigo, cómeme el higo”. Sin duda, esta última tiene todos los ingredientes para ser uno de los temas más escuchados este verano. Es enérgica y pegadiza.

La autenticidad en las letras de Amaia se palpa en canciones como La persona, una canción a piano acompañada de coros que no restan protagonismo a la voz y te envuelven en una atmósfera celestial. Como ya nos advertía en Bienvenidos al show, las noches de bajón están presentes en canciones como Pesimista, una balada acompañada de bajo y guitarra que parece entonar sus pensamientos más espontáneos, sin ningún tipo de filtro. Amaia te habla de cerca, tiene la capacidad de emocionarte sólo con su voz, sobre todo en Santos que yo te pinté, una versión celestial que rinde homenaje a Los Planetas.

La pamplonesa cierra el disco con una de sus canciones más bellas: Yamaguchi. Esta jota habla de uno de los lugares más especiales para la artista, un parque de Pamplona donde disfrutó de largos paseos de niña, donde comenzaron sus primeros botellones, o donde tuvo lugar su primer beso. En este tema rescata de su memoria una época que recuerda con especial cariño y con la que se siente conectada. Es la canción más folclórica de la artista, donde su voz dulce, pura y angelical resuena con los vibratos finales que se expanden como una onda sísmica. La guitarra española le acompaña y cede total protagonismo a su voz.

En definitiva, Cuando no sé quién soy abre paso a la experimentación, es la evolución natural de una artista que deja atrás las canciones naif y da la bienvenida a una colección de historias que trata sin florituras, con la naturalidad que tanto la caracteriza. Con una delicada producción, la pamplonesa da un paso más y se muestra tal y como es: canciones reflexivas, que evocan recuerdos, que reflejan dudas pero también firmeza. La imagen de la niña guardada en el colgante de corazón sigue acompañando a una Amaia que sigue creciendo y avanzando en un camino que le lleva a consolidar su propio sello personal.

Escucha Cuando no sé quién soy de Amaia

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