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BALTHAZAR – SAND

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Balthazar, una de las bandas belgas más conocidas, con el permiso de Soulwax, nos presenta Sand, su quinto larga duración. Si bien entre Thin Walls y Fever pasaron 4 años y varios proyectos por separado, tanto de Jinte Deprez como J. Bernard como de Maarten Devoldere bajo el nombre de Warhaus, éste último sacando no solo uno, sino 2 álbumes completos, entre Fever y Sand tan sólo han pasado 2 años sin nada entre medias, por lo que Sand no respresenta un cambio tan drástico como el que podemos ver entre los dos esfuerzos anteriores de la formación belga. 

Esto no, sin embargo, significa que no haya pequeños atisbos de búsqueda de un nuevo sonido. Empezando por el tema que abre el disco, Moments, que por momentos recuerda a los Of Montreal más moderados por su combinación de percusiones, bajo y los pequeños golpes de viento según va avanzando la canción. Este parecido desaparece en el momento en el que entra el estribillo que ya vuelve a un sonido más propio de la banda. 

El disco peca quizás de ser demasiado brusco en según que transiciones entre canciones, por ejemplo entre Losers y On a Roll. La primera hará delicias a los fans del disco anterior ya que presenta una canción en el que la voz de Maarten Devoldere contrasta con el bajo en las estrofas con claras influencias de hip-hop para entrar en un estribillo completamente R&B con los falsetes y los coros. 

On A Roll, por otro lado, entra de forma muy abrupta con una máquina de ritmos y un bajo mucho menos orgánico, rompiendo mucho la atmósfera que creada por la canción anterior, aunque en el momento en el que llegar el estribillo se recupera parcialmente el ambiente del disco. 

Las canciones más interesantes del disco son las que salen un poco de la zona de confort del grupo como, por ejemplo, Linger On, que casi podría considerarse un tema soul por la actuación vocal de Devoldere con una instrumentación propia de hip-hop. A nivel lírico, las canciones no presentan ninguna evolución con respecto a los temas anteriores que suele tratar Balthazar, las relaciones de pareja. 

Otro de los puntos álgidos de Sand, y posiblemente la mejor canción del largo, es Hourglass. Introduciéndose en nuestros oídos con ritmos casi latinos y una tímida instrumentación para dar profundidad, ya llama la atención por diferenciarse de las demás canciones del disco. La línea rítmica se mantendrá como el elemento más interesante puesto que va añadiendo y quitando elementos de forma completamente orgánica. De forma adicional, el contraste entre las dos voces a la entrada del estribillo resulta muy refrescante puesto que Devoldere al final puede resultar un poco tedioso en su actuación vocal. 

Más hacia la parte final del disco, Balthazar vuelven a traernos sonidos más familiares para los fans, y de nuevo se aproximan más a Fever que a algo nuevo. Passing Through y Leaving Antwerp son ejemplos claros de este acercamiento a sonidos previos. 

El tema que cierra el disco, Powerless, vuelve a coquetear con los ritmos latinos, sobre todo en el piano que suena tímidamente en la intro y de fondo en la canción. Presenta una gran combinación de ritmos de hip-hop, coros de soul o R&B, que pueden ser muy deudores de Leonard Cohen a su vez, y el ya mentado carácter latino del piano. También resulta muy interesante que el caracter de la canción es por lo general downtempo y calmado, y su contraste con la fuerza con la que la actuación vocal irrumpe en el estribillo resulta increíble. 

Sand, pues, podría definirse como un disco de transición en el que Balthazar no han querido arriesgar demasiado, sin embargo no han podido evitar dar pequeños pasos hacia adelante. Estos pequeños experimentos llevados a cabo con grandeza podrían habernos dado posiblemente el mejor disco de los belgas. Quizás para el siguiente. 

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