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BAND OF HORSES – THINGS ARE GREAT

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«Siempre es un poco abrumador oír hablar sobre el rol que desempeñas en la vida de la gente y en como las canciones suenan en grandes momentos, como cuando se enamoran, pierden ese amor, o pierden a alguien cercano a ellos. Realmente creo que lo que conecta todos los álbumes de Band of Horses es que siempre me quejo de algo»

Existen bandas y estilos que, a pesar del tiempo y las circunstancias, nunca pierden esa presencia y deseos de oírlas. Quizás, por su sencillez y emotividad, penetran fácilmente, estés donde estés, hagas lo que hagas. Son canciones sensibles, porosas, que filtran líquidos sensitivos y destilan imágenes mentales diversas. Ese estado es que se produce cuando escuchas a esa banda de caballos que libremente cabalgan por las praderas del sonido country-folk americano junto a su indie rock más melódico.

Band of Horses, es una banda estadounidense creada en 2004 por Ben Bridwell (guitarra y voz principal) y Mat Brooke (bajo, coros hasta 2006). La formación de originó en la mítica ciudad de Seattle, cuna ancestral de múltiples bandas y artistas. Los componentes actuales de la formación son Ben Bridwell (guitarra y voz), Creighton Barrett (batería), Ryan Monroe (teclado, guitarra, coros), Matt Gentling (bajo acústico, coros) e Ian MacDougall (guitarra, coros). Como veis, el enjuague melódico, las guitarras y las voces, son los ejes conductores de la formación, como lo fueron en su tiempo en la banda legendaria América.

Band of Horses ha sido comparada frecuentemente con My Morning Jacket y la voz de Ben Bridwell con la de Perry Farrell (vocalista de Jane’s Addiction), la de Neil Young en sus trabajos iniciales y con la de Wayne Coyne, cantante de Flaming Lips.  

Things Are Great, editado y distribuido por BMG, es el sexto disco de estudio de la agrupación sureña. Su creciente salida al mercado ha causado grandes impresiones en la crítica más estricta, ya que se le atribuye una vuelta a su esplendoroso origen. Estamos ante un trabajo directo y pegadizo con guitarras apasionadas y estribillos ardientes. Seis años de espera y un cambio de formación han sido suficientes estímulos para ese regreso por todo lo alto.

Pocas bandas son capaces de canalizar esa ansiedad generacional que parece obstruir el talento y trabajo de muchos artistas jóvenes. Vivir sin aliento es lo que parece dominar en muchas escenas de la vida actual, y quizas esas prisas, sean producto de la opresión y excesos a los que estamos sometidos como sociedad. Sin embargo, se echa en falta ese tiempo para que las frutas maduren en su sano equilibrio y sabor.

En lo que hace referencia a las letras del disco, cabe decir que reflejan el estado anímico del líder de la banda, Ben Bridwell, quien muestra en ella su infelicidad y ansiedad, su tesón por superar ambas y darle un revés positivo a su vida. Por tanto, aunque a priori parezca un disco lleno de nostalgias y cierta depresión, demuestra todo lo contrario. Tiene mucho brío y fuerza y, sobre todo, desata, por doquier, muchas emociones gratificantes.

La mayoría de las letras hablan de instantes arduos, narraciones depresivas y rupturas afectivas. Hay que tener en cuenta que muchas de las canciones fueron escritas antes de la pandemia por Covid-19, por lo que se descarta el movil negativista e íntimo que generó la enfermedad y el confinamiento.

Más bien, son un compendio sincero sobre las frustraciones e indignaciones de la personas, sobre los cambios que se generan en el interior de las relaciones humanas y amorosas, y sobre lo que hacen las personas para arreglar las cosas y lo que urden cuando no pueden arreglarlas. Es, en el fondo, una forma terapéutica de aquello que nos oprime existencialmente para que vuele sin ataduras hacia su propia libertad y sanación.

Las 10 canciones del disco se manejan entre la teoría de los contrastes o polarizaciones, como la penumbra y el albor, el impulso y la fragilidad, la indolencia y el fervor, el anhelo y la desesperanza, entre otros temas.

El disco rompe su silencio con Warning Signs, un temazo que nos advierte de que nada puede evitar la soledad a la que nos vemos arrastrados. Parte de un sutil punteo de guitarra, limpia y trasparente como el agua que cae fresca por el torrente. Sigue con la voz de Bridwell junto a esas guitarras rítmicas que ajustan la melodía a tonos majestuosos. La cadencia melódica se incrusta como un imán.

El tema está inspirado en un suceso que Ben Bridwell padeció en 2016, cuando perdió la voz durante su concierto en la Ópera de Sydney, hecho que le hizo llorar frente a sus fans australianos.

Seguimos con Crutch, otra gran canción que acústicamente se enrosca en el corazón como un permanente recuerdo que no para de buscar argumentos: «No hace mucho tiempo cuando sabía todas las respuestas / No podía controlar mi ritmo o elevar mis patrones / Pero uno puede esperar, porque necesita saber».

Llegamos a Tragedy Of The Commons, titulo y letra que nos ofrece un mensaje perturbador: «Hemos sido Dios / ahora ese Dios quiere ser nosotros (…) y sentir el vacío de las comodidades que tienen las criaturas». El estribillo es una maravilla, de esos que cuecen el alma y hacen vibrar de nuevo los recuerdos vividos. Musicalmente es sencilla, pero compositivamente es una auténtica reliquia que da paso al siguiente tema.

In The Hard Times, como su nombre indica, refuerza esa idea que nos rodea día a día sobre la dureza extrema de los momentos actuales donde es difícil mantener el equilibrio, el amor y la amistad: «La violencia y las escenas públicas que traes / no son nada nuevo / Me abandonaste en los tiempos más difíciles / y ahora todo ha cambiado» Como sonido es un tema a medio gas, de excelente ejecución y voces.

Con In need of repair alcanzamos esa mitad de ciclo existencial, donde la vida necesita ser reparada. Es todo un temazo de excelentes armonías de guitarras, ritmo y voces. Los estribillos, otra maravilla. Es una de esos temas que se agazapan y se hacen propios. Dan ese punto de alegría que necesitamos para resolver lo que nos ahoga: «No puedo hacer todas las cosas que solíamos hacer, y apesta / Estoy sentado en mi silla habitual / Sintiendo que las paredes a mi alrededor se cierran (…) Estaremos juntos desde la cuna hasta el ataúd (…) Solo lastimas a los que amas / Cada día y noche, me escondo del dolor (…) necesito reparación».

Aftermath es un punto de reflexión tras la dureza existencial del anterior tema. Pero todo se enlaza, porque después de todo, la vida es como una escalera donde ves el inicio, pero no su final. En ella fácilmente podemos caer: «Te traje de vuelta / perdiéndote primero a ti y a mí después / Entonces, ¿Qué es peor que eso? (…) Somos el bebé y yo cayendo por las escaleras (…) y ahora estoy atrapado en las consecuencias» 

Y llegamos al tema estrella del album, Lights, una bellísima canción que no tiene desperdicio en ninguno de sus sectores: composición, lirica, sonido, instrumentos, melodía, coros… sinceramente una obra de arte que te hace ascender como un globo a los más altos firmamentos, donde la luz no ciega, pero abre las puertas de la liberación: «Estoy superando la peor mierda del mundo (…) cuando hace más calor que el infierno (…) mientras las luces se encienden y se apagan».

Ice Night We’re Having, nos dice que alguien cortó esas luces que brillaban y que nos hacían reírnos de la dureza, pero la canción nos advierte que, a pesar de ello, «seguiré viviendo en el marco donde me dejaste / seguiré recogiendo los pedazos de nosotros / solo tenemos una noche de hielo para evitar los vampiros nocturnos».

You Are Nice To Me, es la penúltima pista del album, donde se muestra una intensa autorreflexión sobre la infelicidad vivida: «Cuando pienso en mi vida (…) No puedo negarlo, lo he pasado muy mal (…) me gustaría volver, y levantar una copa llena de cócteles (…) pero no me siento bien para hacerlo (…) No pude luchar contra eso / ha sido un infierno en un momento muy difícil».

Y finalmente alcanzamos la meta, el fin de la obra maestra que es el album. Hablamos de Coalinga, un nombre que se hace difícil saber a qué se refiere pero que, tras leer la letra, descubres que se trata de «un infierno que huele a mierda de vaca». Investigando un poco llegas a saber que Coalinga es una ciudad ubicada en el condado de Fresno en el estado estadunidense de California, donde a causa de su clima semiárido, las sequías y las restricciones de agua son muy habituales.

Ahora bien, ¿por qué Band Of Horses le ha dedicado una canción a Coalinga? Quizás hay varias similitudes y metáforas, sobre todo teniendo en cuenta la narrativa de Bridwell en el album. Veamos algunas curiosidades de esa ciudad y que cada cual saque conclusiones.

El legendario bandolero Joaquín Murrieta fue asesinado en 1853 en su cuartel general, Arroyo de Cantúa, al norte de Coalinga.  Las principales industrias de la ciudad son la agricultura (de ahí los olores a abonos o a vaca), el petróleo, el cannabis (es una de las primeras ciudades que permite su cultivo, fabricación y distribución), la educación y el duro encarcelamiento. En este último hecho cabe destacar que Coalinga alberga el primer nuevo hospital de salud mental de California para albergar a los depredadores sexualmente más violentos. Teniendo en cuenta todo este repertorio de curiosidades tan exacerbantes, uno puede enlazar fácilmente un puzzle muy curioso de aromas y asociaciones.

Concluyendo, la sinceridad nunca se revela íntegra y por eso es atrayente. Las canciones de Things Are Great, como la vida misma, diseñan más preguntas que respuestas, por qué en el fondo todos sabemos muy poco o nada de todo. Tratar de indagar en eso es una de las necesidades que los artistas plantean, el hecho de poder ver la realidad, indagar en nosotros mismos y motivar el pensamiento crítico. Desnudarse anímicamente forma parte del renacimiento de uno mismo. Justo lo que Bridwell transmite en su lírica.

El arte es un medio ideal para dar a conocer esas cosas que nos inquietan y que nos rodean, sean buenas y malas. De ahí, que el arte, en todas sus esferas, sea muchas veces incomprendido, rechazado, perseguido y castigado. Su fuerza reside en la capacidad universal que tiene como empuje, penetración y socialización. La música, une, vincula y hace que la gente obtenga esa consciencia que va directa a las emociones, como si se tratara de un pinchazo de una punzante aguja hipodérmica. Por eso, muchas veces es desesperada y peligrosa, o bien un camino directo hacia la rebeldía, la esperanza o el rescate existencial.

Todas las canciones del disco llevan al oyente a un viaje interior, donde existe mucho dolor, pero al mismo tiempo, ofrecen una salida ya que todos los temas, a pesar de su dureza lirica, poseen esa magia sincera y transformadora, alegre, sutil y carismática, que en su globalidad expresan cercanía, calidez y esperanza.

Sin duda, son un proceso de completa catarsis y de valiente liberación. Y es que Band of Horses es esa medicina que todos necesitamos en los precisos momentos de penuria, excesos y violencias. Su fuerza reside en la capacidad terapéutica de sus voces, composiciones y guitarras.

Things Are Great es, por tanto, un regreso a su mejor forma, y ​​muestra signos de que la banda está entrando en una nueva era dorada. Probablemente es el mejor álbum de Band of Horses. Recordemos con ello, que salvo hechos inesperados, la formación actuara en España el próximo noviembre de 2022, concretamente el 18 en Barcelona (Sala Apolo) y el 20 en Madrid (La Riviera).

Solo queda por decir que Band of Horses ha sabido transformarse a lo largo de sus 12 años de existencia, sin perder nunca su esencia, lo que demuestra que es una de las agrupaciones más respetadas de la escena musical actual. Su trayectoria siempre ha sido sinónimo de excelencia y máxima calidad. Sus letras son oscuras pero su música convierte lo amargo en belleza. Como dijo en cierta ocasión el célebre escritor Henry Miller: «Como es arriba, es abajo. No puedes levantarte si no has estado previamente caído en el fondo. Solo así puedes ver y gozar de la luz. Es como el árbol que tiene las raíces bajo tierra y las hojas trepando al cielo. Si quieres trascender, tienes que incorporar tu ser y tratar de entenderlo, dejar que se deleite en esa obscenidad. Eso es parte de lo que somos como seres humanos». Eso es lo que Band Of Horses trata de decirnos con su magia y sonido.

Escucha aqui Things Are Great de Band of Horses

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Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…
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