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BIFFY CLYRO – THE MYTH OF THE HAPPILY EVER AFTER

Sin apenas dar tiempo para digerir su A Celebration of Endings (2020) ni presentarlo en conciertos, los escoceses Biffy Clyro nos ofrecen su décimo álbum de estudio The Myth of the Happily Ever After (2021). Frente a la macroproducción internacional de aquél, para éste la banda se autoconfinó en su local de ensayo/estudio/granja en los alrededores de Glasgow.

Pero, como se suele decir, el tamaño no importa. Y es que los escoceses han alcanzado un nivel de maestría en la composición y de calidad en la producción, que hace muy difícil que un disco autoproducido deje de sonar a Biffy (fucking, como dicen ellos) Clyro. Este también es el caso en The Myth of the Happily Ever After.

Este nuevo trabajo nace del germen de temas descartados de su anterior álbum y en un inicio se hubiera titulado A Commemoration of Commiserations. Sin embargo, el producto final deja de ser un caras B para cobrar sentido propio y luchar por un puesto decente en la discografía de los escoceses. Y lo ha conseguido, pero a medias.

Quien haya profundizado en la discografía de la banda sabrá que desde Puzzle (2007), los trabajos de este trío se definen con una palabra: contraste. Pues bien, este décimo disco de estudio es la hipérbole de los contrastes. Desde la metalera Slurpy Slurpy Sleep Sleep hasta la mejor canción de pop compuesta por Biffy Clyro, Separate Missions. Han dado un paso más allá en esa fusión entre la grandilocuencia y el intimismo popero.

La ambiental DumDum nos presenta el álbum y nos quiere arrojar a la apertura del Opposites (2013), para dar paso al que se ha convertido en un nuevo himno de la banda: A Hunger In Your Haunt. Empaquetado en un tema de rock puro, el frontman Simon Neil escupe contra los efectos de un año, esperemos, irrepetible (My mind is crying out for stimulation / It’s been dark a while so where’s the fucking dawn).

Ben Johnston y su explosión de doble bombo metalero marcan la línea argumental de una, irónicamente, confesión de amor en Denier. El que es uno de los temas más sólidos del trabajo no viene del estilo duro que profesan, sorprendentemente, sino del espectro completamente opuesto. En Separate Missions sintetizadores, guitarra y voz nos arrastran con un motivo ultrapegadizo que remata Neil con un estribillo en falsete popero. La canción acaba instantáneamente en el podio del álbum.

La divertida Witch’s Cup evoluciona como si de una montaña se tratase, de los susurros en la ladera hasta llegar al pico a gritos, apoyada por una acertada sección de vientos. Para Unknown Male 01 Biffy Clyro nos hacen retroceder a sus trabajos más maduros, con fraseos heavys y punteos certeros. Y en Slurpy Slurpy Sleep Sleep los escoceses se ponen traviesos y cierran el disco con una explosión metalera a doble bombo con toques, de nuevo, poperos.

Aunque se deja escuchar sin problema, The Myth of the Happily Ever After es un disco agridulce. Los escoceses ahondan en su versatilidad y quizá con este trabajo puedan atraer a más adeptos, pero falta una cohesión que su predecesor de 2020 abanderaba. Para sus fans old school la primera escucha puede parecer extraña e incluso anodina, pero mejora con las sucesivas.

En cualquier caso, los escoceses se han desabrochado la camisa y se han soltado la melena, porque tenemos unos Biffy Clyro casi inéditos. Y, aunque la intención y la ejecución son notables, me temo que no conseguirá hacerse hueco entre sus discos memorables. Sus dos o tres canciones fuertes quedarán relegadas al directo y el resto del disco olvidado, al igual que ya ocurrió con Ellipsis (2016).

Escucha aquí The Myth of The Happily Ever After, de Biffy Clyro

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