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BUTCH WALKER – AMERICAN LOVE STORY

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Nació en el ambiente rural de Georgia, intentó prosperar en la música con varias bandas y no fue hasta que se lanzó a una carrera en solitario a principios de los ’00 que consiguió hacerse un pequeño nombre. Butch Walker debutó hace casi dos décadas con su trabajo Left of Self-Centered y poco a poco ha ido cogiendo las riendas de la producción de los discos de otros artistas. Su carrera como creador va a la par que sus proyectos con Taylor Swift, Fall Out Boy, Pink, Panic At The Disco, Green Day

Su último álbum, American Love Story, ha sido pretenciosamente catalogado como una ópera rock por su faceta conceptual, pero a priori dista bastante de lo que tal etiqueta puede representar. La idea general nace tras las elecciones de Estados Unidos en 2016, los incidentes y protestas ocasionados en aquella época en el estado de Virginia y una ola de intolerancia que pareció despertar y que entristeció a Walker. «No podía dejar de escribir sobre esas cosas», dijo el artista. Se retrotrajo a su infancia, a su experiencia y a su vida cotidiana; y empezó a plasmar las ideas en demos de posibles canciones con el racismo, la homofobia y temas similares en sus letras. Tras escucharlas, su manager le animó a que continuase con el proyecto y las juntara en un largo.

El resultado ha levantado ampollas entre los que ven el trabajo como un conjunto de clichés, melodías “sospechosamente familiares” y plagios que apoyan letras sin matices, convencionales y poco realistas. Son trece pistas que han sido descritas como “una historia sobre la intolerancia e ignorancia” y “una historia de amor sobre el odio”, un entramado sobre las brechas culturales de Norteamérica en estos tiempos.

Este guión narrado en casi tres cuartos de hora sonoros habla de Bo, un protagonista cargado de odio, con un padre ausente y que despierta a temprana edad un alto nivel de rechazo ante homosexuales, inmigrantes y gente con un color de piel diferente al suyo. Pronto se “aficiona” a golpear a un compañero gay de su escuela primaria, Willard, y empieza a perderse en su intolerancia. Un día, años después, Bo sufre un accidente de coche mientras viajaba a casa borracho y es Willard quien aparece y le salva de las llamas y cenizas de su vehículo. Bo se redime y replantea su pasado intentando contemplar otros aspectos y dificultades que en su cómoda vida no vio. Se enamora, se casa y tiene un hijo, Brad, que es homosexual. Jugando con la idea del karma y queriendo mostrar que todo el mundo puede cambiar, Butch Walker desarrolla su historia con una pregunta como mantra: “¿estamos teniendo una conversación?”.

Con esa cuestión abre el álbum. The Singer es una repetición continua de la misma con mucha carga sobre el estéreo que acaba creando un océano de voces en la cabeza que dejan positivamente loco. Una intro de apenas un par de minutos que presenta es pregunta que volverá en Torn In The USA, aunque con una instrumental no tan minimalista y más parecida a una canción de Billy Joel.

Hay quien insiste en que American Love Story parece un intento fingido de madurez por parte de un adolescente. Habría que ver qué significa eso. Lo que está claro es que la premisa supera lo tangible y tras dos escuchas no llama especialmente la atención esa faceta “opera rock”. Dista mucho de un trabajo digno de Meat Loaf, ni es tan magno y complejo como una ópera ni tiene un núcleo sólido de ambiente rock como para entrar tan fácilmente en esa categoría. Hay folk, R&B, pop, rock, un mal llamado indie, un recuerdo de los ’80…

Gridlock es el segundo corte, el tema que presenta a los protagonistas y su disparidad de perspectivas, en favor de las armas y un mensaje de confrontación frente a un apoyo de la igual y el matrimonio homosexual. Alguna de las referencias que suenan en este disco son The Lion Sleeps Tonight, en Flyover State, o incluso Bob Marley se deja oír por ahí. Blinded by The White acompaña a ese momento en el que Bo cambia su mente y habla del privilegio de los “blancos” con una instrumental cargada de influencias gospel y R&B. Kuck It (I Don’t Like Love) se alza con un sonido más clásico y rockero y tres son las baladas tradicionales intercaladas entre estos cortes. Divided States of America suena acústica, muy distante de su homónima compuesta por el trío de irlandeses The Script. Out It Open llega con ese sonido ochentero que recuerda al In Your Eyes de Peter Gabriel o a una de las canciones melosas de Bryan Adams. Su combinación de cochones de sintetizador, el ritmo mid-tempo de batería, punteos ocasionales de guitarra y esa sensación pomposa y reverberada lo encajan perfecto en las referencias de Walker. Y, por último, Forgot To Say I Love You es la power ballad por excelencia con apenas un piano, una bruma sonora, una voz sentida y una banda que se hace esperar para dar protagonismo a la trama del de Georgia.

No es un mal trabajo como algunos se empeñan, ni mucho menos, pero tampoco hay que pasarse y sobrevalorarlo porque lleve la etiqueta “conceptual” y eso aparente ser sinónimo de una mayor elaboración. Su buena producción, sus timbres limpios y reconocible instrumentación, voces duplicadas y armonías frecuentes conforman un alto resultado de este artista nominado en su día a un premio Grammy.

Escucha ‘American Love Story’ de Butch Walker