Después de 3 años de su último trabajo (Pompeii), la galesa Cate Le Bon está de vuelta con Michelangelo Dying, su séptimo trabajo de estudio. Lanzado con el sello Mexican Summer, este disco ha contado en la producción con Samur Khouja (Regina Spektor). Esta colaboración ha aportado un sonido emocional, elegante e íntimo, sin elementos barrocos, permitiendo que el carácter de Cate prevalezca por encima de todo.
Después de sus últimos trabajos (Reward, Pompeii), donde la galesa exploró sonidos más complejos, nos encontramos con un LP mucho más íntimo y retrospectivo donde prima esencialmente lo emocional. La inspiración brota de una reciente ruptura, y en este álbum, la muerte y la transformación se entrelazan como potentes metáforas del cambio.
Cada canción parece emerger de un territorio emocional en ruinas, donde lo perdido no solo duele, sino que también revela. La artista no se limita a narrar el duelo: lo convierte en paisaje sonoro, en un viaje íntimo. Podríamos encajar cada una de las emociones a modo de episodios de una novela: soledad, tristeza, amargura, aceptación, miedo, cinismo e introspección.
El sentimiento de abandono y soledad comienza con Jerome, un susurro inicial que nos envuelve en una atmósfera de anhelo y vacío. La melodía se desliza de forma suave persiguiendo lo inalcanzable con una delicadeza minimalista y una introspección que se nos mete en los huesos.
En sus versos —There’s nothing you can hope for / Give me nothing to rely on— se deshace la esperanza, y la desesperación se repite como un mantra que no busca consuelo..
A continuación, la tristeza nos invade con un manto de añoranza en Love Unrehearsed, donde Le Bon baila con la fugacidad del amor en un tema que destila melancolía por lo que no puede tener. Este corte contiene referencias al artista renacentista Michelangelo, como marble face (cara de mármol) o sleeping like a stone (dormir como una piedra), aspectos que en esta relación, funcionarían como un coste.
Los momentos señalados experimentan cambios, y nunca más vuelven a ser lo mismo, como en It Worth It (Happy Birthday)? que se convierte en un amargo brindis y es una ironía en sí mismo.
En toda ruptura hay un momento para recoger los trozos de un corazón roto, y en Pieces of My Heart, Cate Le Bon pretende entender el pasado en un tema contenido, con guitarras sencillas y que nos sumerge en un ambiente casi fantástico.
Otro de los aspectos inherentes a una separación es la percepción del tiempo, con la impresión a veces de que ha pasado poco tiempo y otras como si hubiera pasado un siglo. About Time nos ofrece una reflexión sobre esto, a modo de suspiro, dándonos la sensación de que el tiempo se ha detenido a la vez que abraza la realidad.
La resignación y el miedo a volver a sentir lo mismo llegan en I Know What It´s Like, donde, a pesar de estas emociones, parece que ya las heridas se han ido cerrando.
La artista galesa reflexiona también, en Heaven is No Feeling, sobre la noción del paraíso, desmantelando la idea de una perfección espiritual que, en su idealismo, podría adormecer la capacidad de sentir.
Dicen que somos cuerpo y mente, aunque muchas veces se nos olvide. No es el caso de la galesa, que, a modo de susurro, utiliza Body as a River como una metáfora sobre el sentir de las emociones en nuestro cuerpo y cómo estas van evolucionando.
Este duelo, con su conjunto de emociones están envueltos en capas de sintetizadores y guitarras sencillas en álbum donde el sonido es esencialmente minimalista, introspectivo y emocional y se convierte en uno de los más honestos, sino el que más, de la carrera de Le Bon.

