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Chaz Knapp & Chaz Prymek – Somelight

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«El minimalismo es mucho más grande de lo que mucha gente cree. Contiene piezas realizadas exclusivamente a partir de grabaciones de ríos y arroyos, que se mueven en círculos interminables o configuran un muro inmóvil de sonido; otras que tardan en pasar de un tipo de música a otro. O mezcla sabiamente las piezas que permiten crear todos los tonos posibles con instrumentos y efectos concretos».

Tom Johnson, compositor minimalista estadounidense.

La música existe por muchas razones. Una de ellas, quizá de las más importantes, estriba en su poder universal para conectar a las personas y romper la sensación de aislamiento. Su capacidad es inagotable, incluso cuando penetra en la abstracción absoluta, el efectismo descriptivo o la deconstrucción más insólita. Eso es lo que ocurre cuando uno se atreve a escuchar Somelight, una colaboración de los músicos experimentales independientes Chaz Knapp y Chaz Prymek (este último tambien conocido con el nombre de Lake Mary).

Somelight es una entrada hacia un sonido muy específico. Una ruptura y recomposición de la música pastoral americana, en base a una reedificación de los paisajes sonoros hacia lo esencialmente orgánico. Todas las piezas del álbum son improvisaciones en el aire libre, registradas durante la primavera de 2022 en distintos lugares de las montañas Ozark, una región montañosa densamente arbolada situada en las tierras altas del centro de los Estados Unidos.

El trabajo vio la luz el pasado 28 de octubre, en cassette y formato digital. Utiliza bucles de cinta en tiempo real y registra piezas instrumentales grabadas en vivo, sobre los ambientes naturales de la zona: un “estudio ecológico de los sonidos entre la naturaleza, los humanos y las máquinas,” según comparten los autores en su Bandcamp. Diferentes patrones y punteos acústicos se ven afectados por los efectos electrónicos que contribuyen a expandir la presencia del entorno natural en los temas.

Earling Morning Grievers es el desarrollo sónico que inicia el álbum. Su título ya deja entrever el tornado emocional que lleva inserto. De ahí que se comience con el estallido de una tormenta. La lluvia y los truenos de trasfondo ambientan un paraje frío y cálido a la vez. De pronto, arrancan los primeros acordes de guitarra dobro que van descubriendo un mantra pastoral mezclado con los ruidos de la aguja de un giradiscos cuando se atasca en los surcos del vinilo.

Sigue la danza iniciática que constituye Woman on Fire, un tema que se engendra lentamente a partir del bucle íntimo entre las notas de cuerda y otros efectos. El fuego es quizás ese símbolo primario para la construcción de formas sónicas que serpentean, que entra en un juego rítmico comandado por los compases de guitarra acústica y dobro.

Spell My Name with Shadows es un puro ritual, quizás la pieza más oscura del trabajo, donde sonidos metálicos se adhieren a la secuencia sonora como un caos reptante que te engulle en una espiral decreciente. A Story Like the Wind es una epopeya acústica narrada bajo un sonido sutil de cuerdas, acompañado por los pájaros que contribuyen a evocar un entorno bucólico.

En We Vanished into the Hills, las cuerdas trasteadas de un banjo improvisado nos dirigen hacia un bucle acústico que viene y va. Entre brotes disonantes se cuelan sonidos cotidianos del contexto: golpes secos y movimientos que terminan desapareciendo entre la lejanía del silencio.

Looking up Again es la vuelta a la calma. Un atardecer, el anticipo de la noche. El tema arranca con el sonido del cauce del agua de un río. A lo lejos puede oírse el vaivén de las ramas de los árboles y el canto de algunos pájaros. Los ladridos de un perro anuncian que todo termina y se da paso a la noche: el tema final, Mend a Heart with Gold.

El tema de cierre es también el más largo del álbum. Un tema nocturno que se inicia con los sonidos del viento, los insectos y una especie de aullido prolongado. Poco a poco, los sonidos del campo se van fusionando con las melodías de la guitarra dobro y acústica, añadiendo pequeñas variaciones sobre una melodía principal. El tema avanza, ganando velocidad y complejidad, revelando también la voz humana de alguno de los autores. Al final, un corte abrupto da paso a los grillos nocturnos que poco a poco se desvanecen en la oscuridad.

A diferencia de los otros discos anteriores de ambos autores, en Somelight cobra protagonismo la crudeza de las grabaciones y la pegada del entorno natural. Toda una experiencia que va dejar a más de uno colgado en las hendiduras insondables de las montañas ozarkianas.

Escucha aquí Somelight, de Chaz Knapp y Chaz Prymek

AUTOR

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…

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