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THE MAGNETIC FIELDS – QUICKIES

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Stephin Merritt, cantante y líder de los imprescindibles The Magnetic Fields, ha demostrado de sobra que es uno de los compositores más interesantes de los últimos tiempos. Desde su magnus opum 69 Love Songs (1999) —pasando por su trilogía no-synthi (2004), Distortion (2008) y Realism (2010), o el infravalorado Get Lost (1995)— sus trabajos se caracterizan por composiciones de lo más pintoresco, ya sea por su instrumentación o temática.

El último de los de Boston no presenta nada nuevo respecto a esto. Quickies se trata de un disco de 28 cortes que se caracterizan precisamente por su duración, la canción más larga que se encuentra en él no supera los 3 minutos de duración. Quickies en este caso se traduciría más como “cortitas” más que “rapiditas” ya que el tempo de las canciones es más bien relajado. Contaba Stephin Merritt en entrevistas recientes que esto ha sido completamente intencionado ya que utilizaba libretas pequeñas para componer sus canciones con el fin de ser lo más breve posible.

Además de esto, presenta también un sonido casi completamente acústico —los ukeleles tienen un protagonismo indiscutible en la mayoría del disco—, exceptuando alguna guitarra distorsionada —que en la mayoría de casos queda relegada a segundo plano, como puede verse en Love Gone Wrong—, efectos añadidos a las voces. De hecho es destacable el hecho de que muchas de las canciones cuentan con instrumentos más orquestales, como por ejemplo los violines en The Price You Pay y la presencia de  percusión es apenas una anécdota, encontrándose sólo en (I Want To Join A) Biker Gang y When the Brat Upstairs Got a Drum Kit.  

Este disco, comenta Merritt, es una respuesta inmediata de su anterior álbum 50 Song Memoir (2017). En aquel, todas las canciones eran autobiográficas (una por cada año de su vida) y cantadas por Merritt. Quickies, por otra parte, incluye temas en las que todos los miembros de The Magnetic Fields prestan su voz en las canciones.

Otro de los elementos que derivan como respuesta contraria a 50 Song Memoir, es que las temáticas que presentan las canciones no pueden ser más dispares entre sí, combinando temas serios, como puede ser el aceptar el final de una relación con un último baile, que puede encontrarse en Kraftwerk in a Blackout —una de las mejores canciones del disco—, como canciones con toques de humor ácido, o casi surrealistas, como The Biggest Tits in History, pasando canciones con comentario más reivindicativo como The Day The Politicians Died, en la que el mundo celebra la muerte de los políticos o con mensaje feminista Kill a Man a Day o Love Gone Wrong.

Si bien es cierto que las comparaciones son odiosas, es imposible no comprar este disco —o cualquiera que publique Merritt— con 69 Love Songs. En este caso, las comparaciones no son tan lejanas, porque ambos discos presentan elementos similares. Los dos cuentan con un elevado número de canciones y a medida que las escuchas se van sucediendo van destacando elementos distintos. Y si bien, el amor era la temática central de 69 Love Songs, en Quickies es el tema más recurrente ya sea una forma o de otra. Para aquellos que disfrutaran de aquel disco, pero el resto de la carrera de The Magnetic Fields les resultara menos interesante, Quickies puede ser un buen punto para reconciliarse con ellos.

Un disco que necesita de varias escuchas para apreciar todos los detalles y elementos que presenta, sin embargo merece la pena: una vez que es familiar, se disfruta muy gratamente.

Escucha ‘Quickies’, lo nuevo de The Magnetic Fields