Si Galicia sabe de algo, es de festejar. A lo largo del año, sobre todo en los meses estivales, se celebran numerosas fiestas de interés cultural y, entre romerías y foliadas, están las feiras. Se celebran en pueblos y su fin es dar voz a lo local –artesanía, gastronomía—, maridado siempre con música. De Ninghures, con su nuevo trabajo, proponen una feira del siglo XXI.
Así nace Feira (Tremendo Audiovisual, 2025), el segundo disco de la banda, formada por Manuel Fernández “Cataqui”, Manuel Lucas, Tomé Mouriño, Adrián Méndez, Marta Álvarez, Aldara Palmeiro y Hadrián García. En este LP vuelven a demostrar el fuerte vínculo que los une a las raíces de su tierra, ya desde la portada del álbum. La cultura popular gallega, con su lacón, grelos y rosquillas, puede convivir con rumbas electrónicas y un poco más de moderneo.
Hay, por tanto, un mayor afán de renovar el sonido. Incluyen sintetizadores por primera vez, acercándose más a lo urbano. Eso sí, rehúsan atribuirse una única etiqueta. En su biografía de Instagram puede leerse «fresh trad galego» y es una definición bastante acertada. Lo tradicional es la piedra angular del proyecto, pero lo refrescan con un folk pop.
Una pieza fundamental en la arquitectura sonora ha sido Juan de Dios Martín, productor de artistas como Amaral, El Kanka o Xoel López. De hecho, este último grabó guitarras para En fin, que máis dá. La producción ha sabido amalgamar lo electrónico, en un segundo plano, con los más de 20 instrumentos que aparecen en el disco (violín, guitarras, acordeón, flauta travesera, percusión variada, gaita, entre otros) para equilibrar de manera magistral los arreglos.
Al igual que las propias feiras, que han ido renovándose con el paso del tiempo, De Ninghures ha seguido el mismo rumbo. No tienen miedo a evolucionar. Cierto es que, en comparación con Aquí (2022), su primer trabajo, mantienen una cierta continuidad en cuanto a la parte tradi, pero nadie podría haberse esperado lo que empezó a forjarse en 2023.
El antes y el después para la banda se vivió con Morena, una sorprendente rumba electrónica. Fue un hit instantáneo. La experimentación les sentó muy bien. Gracias a ella se hicieron con el Premio aR[i]tmar a Mellor Música do ano 2024 na Galiza. La buena acogida de este tema podrían haberlos condicionado para tender a sonidos similares en los demás temas, pero supieron hacerle su hueco dentro de una sonoridad más compleja. No se acomodan. Sus miras abarcan mucho más.
Entonces, ¿cómo han amalgamado Morena? Con un disco conceptual que funciona como una invitación al disfrute y a la danza por encima de todo. Los elementos electrónicos del sencillo dejan paso a composiciones más orgánicas. Muy sorprendente en conjunto y perfectamente cohesionado, con influencias muy dispares que van desde África, a Latinoamérica, pasando siempre por la tradición popular gallega. Ofrecen música fresca, bailable, novedosa y atractiva.
Corazón alionado fue el primer avance pensado para Feira y marcó ese giro de la banda. Un sencillo impregnado de furia, pegadizo, con un estribillo inspirado en una melodía tradicional de las Tierras de Miranda. También hay hueco, cómo no, para las muiñeiras. Con Poço, una de montaña, transmiten desenfado, alegría y un buen rollo que anima a irse de foliada para sacudirse los días malos.
Mención especial merece Último baile. Toman una copla recogida por Dorothé Schubarth, musicóloga suiza que dedicó su carrera a recoger piezas populares gallegas. Una labor necesaria para mantener viva las raíces orales de la comunidad. De Ninghures, a modo de homenaje a la mujer, recuerdan que viven con los pies en la tierra, pero no tienen miedo a abrazar más allá. Por su parte, En fin, que máis da, es una muiñeira de Florencio. El canto definitivo al compañerismo, a los viajes compartidos. Ideal como cierre.
Todo el repertorio se ve influido por los diferentes orígenes de los integrantes y sus respectivas inspiraciones. Saben abrazar las diferencias para afianzar la colectividad diversa que tan bien les define y que les hace brillar en directo. Así se vio el pasado 13 de marzo en la sala Capitol de Santiago de Compostela. Empezó a girar la feira de De Ninghures y no defraudaron. Hubo espacio para baile y compañía. Contaron con Fillas de Cassandra, Ortiga y De Vacas, entre otros, para demostrar el triunfo de lo colectivo en uno de los momentos más dulces de la escena gallega.
Aquí abre Feira con: «o primeiro momento sempre é o máis tenso». Razón no les falta. Los comienzos suelen generar algo de vértigo por no saber qué vendrá después. Sin embargo, pueden quedarse tranquilos. Han publicado un buen LP que se posiciona desde ya como uno de los claros candidatos a disco gallego del año. Además, seguro que irán feirando más allá del telón de grelos, así que apunten bien el nombre. Non é De Ningures, é De Ninghures.

