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DEAFHEAVEN – INFINITE GRANITE

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El día de hoy toca hablar de una banda pionera de un subgénero relativamente nuevo: el blackgaze, término que nace para describir a un grupo de bandas del black metal que combinaron la rapidez de la batería, las voces rasgadas y las guitarras afiladas con lo más melódico y atmosférico del shoegaze. Hoy, reseñamos Infinite Granite de Deafheaven.

Así llegamos a Infinite Granite, un álbum más acercada al post rock y shoegaze, que tuvo su mayor explosión creativa a inicios de los 90 con bandas como My Bloody Valentine o Slowdive y que dio paso a lo que hoy conocemos como dream pop o dream-gaze. 

Hablar de Deafheaven es hablar de una banda que desde que nació ha sido objeto de muchos señalamientos. Desde que se abrieron paso con el lanzamiento de Sunbather (2013) muchos críticos y fans del black metal levantaron la voz para cuestionar si la banda realmente debería ser considerada como “metal”. Siguieron New Bermuda (2015) y Ordinary Corrupt Human Love (2018), dos piezas que nuevamente mantienen ciertos elementos del black metal: ritmos explosivos, voces acercadas al screamo y un ambiente obscuro que terminaron el debate sobre a dónde pertenece Deafheaven y se afianzó como una banda referente del blackgaze junto a Alcest, siendo quizá la que más popularidad le ha dado al género, algo como lo que ha pasado con bandas como Tame Impala, que, aunque muchos no estén de acuerdo, volvió a popularizar la música psicodélica con sus primero dos materiales.

De entrada se trata del álbum más armónico acercado que la banda ha sacado, donde la voz también juega un papel importante y podemos escuchar a George Clark cantar por primera vez ( por momentos muy similar a Morrisey o Curt Smith) y dejar sus característicos guturales, teniendo un canto “más limpio”. El cuanto a la temática, el eje rector del LP es la hora azul, el insomnio y las relaciones personales con su familia, pues fue escrito casi siempre durante la hora azul (lo que le da toda la identidad visual al material) por Clarke, quien sufrió de insomnio (debido a la pandemia), permitiéndole explorar más en su interior y hacer un material centrado en sus reflexiones sobre su relación con la familia. 

El álbum inicia con Shellstar, una pieza que navega entra los sonidos armoniosos de Kerry McCoy y Shiv Mehra que combinando sus 12 cuerdas nos ofrecen una gran variedad de arpegios y mucho eco, que combinan con percusiones tranquilas y una voz que con su melodía ayuda al tema como un instrumento más, mientras escuchamos cómo se cuestiona la objetividad de las emociones frente a distintos eventos, en este caso a los incendios de California; una entrada segura, tranquila y muy reflexiva que nos deja claro el tono de este nuevo material.  

Enseguida entra a nuestros oídos uno de los sencillos previamente estrenados, In Blur, una pieza más dinámica con momentos que se sienten como un duro golpe que te toma con la guardia baja y contrasta con la letra cantada muy al estilo del synthpop de los 80 (Tears for Fears) que habla sobre la pérdida de alguien y cómo esto hace que un no creyente se acerque a Dios para cuestionar todo y si aún existe algún valor en la vida, sabiendo que ya no tiene a nadie. 

Después de 2 sólidos temas encontramos el que fue el primer sencillo para promocionar el material: Great Mass of Color, dándonos cuenta de porqué fue seleccionado como primer vistazo, pues nos da un coro muy agradable y pegajoso, siendo lo más cercano a un rock comercial donde a la guitarra inicial rápidamente se le une la que da la atmósfera de distorsión así como una gran presentación para la sección rítmica con Dan Tracy en la batería y Chris Johnson en el bajo, que sirven perfecto para la temática de la canción, el insomnio durante la hora azul de la madrugada y los pensamientos que llegan durante ella como: la niñez, lo que significa ser un adulto y el observar y seguir el camino de otras personas y cómo eso crean conflictos con uno mismo, una de las letras más interesantes que nos ofrece la denominada “banda hipster” del black metal

Siguiendo con esta atmósfera que han creado para la hora azul encontramos Neptune Raining Diamonds, un tema meramente musical con una base de sintetizador que sirve como transición a Lament for Wasps, una pieza que nos deja escuchar la calidad de los cinco integrantes de la banda así como la calidad vocal, recordándonos por momentos pasajes psicodélicos del estilo de Pink Floyd, mientras Clarke canta una canción de amor con referencias al insomnio y a su pareja. 

Infinite Granite es sin duda el material más personal y cercano que Clarke ha escrito, prueba de ello es Villians, donde toca la historia de su familia que se relaciona al abuso y alcoholismo y cómo esto puede afectar a futuro en los que crecen en ese ambiente, mientras que Other Language nace después de recibir la noticia de que un amigo de la banda había fallecido y haberlo soñado esa misma noche. 

The Gnashing y Mombassa son los dos temas con el sonido más pesado del disco, lo que podría ser un pequeño gusto para los fans de la banda más adeptos al sonido del black metal: voces guturales, ritmos acelerados y que vienen a refrescar el álbum para el cierre del mismo luego de mantener una melodía muy similar durante el disco (algo natural del shoegaze). 

Y es que Mombassa funciona como el mejor cierre posible del disco, primero por la temática de la canción que habla sobre la amabilidad y libertad de la muerte, donde después de trascender nos encontramos en un cosmos de amor, siendo inspirada por la relación de Clarke con su abuelo. Pero no sólo por eso, sino también por la tranquilidad con la que empieza la canción con guitarras acústicas, unos golpes muy ligeros de batería y un bajo cálido, mientras la voz funciona como acompañante de todo, para luego dar paso a una explosión que entra dentro del metal y cumple una función catártica, como si la banda se despidiera de igual forma de ese sonido que los llevó a ganarse el reconocimiento que hoy tienen y afianzan su nueva etapa. 

Para una banda acostumbrada al contraste, entre lo violento y lo bello, sonando un poco de aquí y de allá, hoy tenemos un solo sonido, algo perfectamente amalgamado. Y para una banda que durante 8 años nos ha demostrado su ambición creativa disco tras disco así como navegar entre géneros hoy tenemos un disco completo de inicio a fin, inspirado completamente en el shoegaze con un gran sentido de dinamismo, las letras más fuertes y emocionales que han desarrollado, así como canciones muy atractivas que tienen las notas exactas, el color correcto y la pasión necesaria para mover fibras. 

Para algunos, Infinite Granite es un retroceso, para otros es un avance. Para Deafheaven, es sonar a lo que son. Es quizá lo que siempre han sido y hoy están seguros de ello. 

Escucha aquí Infinite Granite de Deafheaven

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