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DUNE – HANS ZIMMER

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«Hubo un tiempo en que los hombres dedicaban su pensamiento a las máquinas, con la esperanza de que ellas les harían libres. Pero esto solo permitió que otros hombres con máquinas les esclavizaran.» Dune es un film dirigido por Denis Villeneuve, basado en la adaptación de la primera novela de ciencia ficción de Frank Herbert. Gracias a ella, obtuvo los premios Hugo y Nebula y el Premio Internacional de Fantasía que compartió con El Señor de las Moscas de William Golding. Gran parte de la obra de Herbert refleja su interés por la ecología y la psicología, entre otras disciplinas. La película ha sido definida por la gran mayoría de la crítica como uno de los mejores films de ciencia ficción realizados hasta la fecha y el blockbuster de autor más categórico de este siglo.

Dune es también la novela de Sci-Fi más vendida de todos los tiempos (más de 12 millones de ejemplares) y el primer libro de una larga saga que consta de 6 novelas, y cuyo orden de lectura es Dune (1965), El mesías de Dune (1969), Los Hijos de Dune (1976), Dios emperador de Dune (1981), Herejes de Dune (1984) y Casa Capitular de Dune (1985), cuya totalidad conforma las llamadas Crónicas de Dune, saga considerada una referencia internacional entre los grandes clásicos del género. Dicho esto, vamos directos a la BSO del film.

La música que amalgama toda la estructura de Dune es una autentica maravilla, da soporte a toda la historia gráfica del film y genera una atmosfera tan profunda que deja al espectador completamente abducido. Fue lanzada digitalmente a través del sello discográfico Water Tower Music y contiene 22 pistas que fueron producidas mediante la tecnología Dolby Atmos Music, un revolucionariosistema sónico en 3D que permite ir más allá del film, aportando una tercera dimensión que eriza la piel de los espectadores.

Estamos pues ante un sonido que penetra a través de los sentidos, por cada poro de la piel, y se incrusta en el cerebro como los tentáculos de un pulpo con su presa. Sin duda, es una experiencia de obligada visión en pantalla grande a fin de dejarse arrastrar por su profunda inmensidad.  Pero la música global de Dune no solo abarca un álbum. De hecho, la banda sonora está disponible en tres versiones diferentes:

The Dune Sketchbook (Music from the Soundtrack), un trabajo que incluye las exploraciones musicales prolongadas y envolventes de la obra musical del film. Está disponible en soporte estándar y Dolby Atmos Music. Consta de solo nueve temas, pero de larga duración, repletos de efectismos, voces de ultramundo, recursos y armonías disonantes, contrapuntos, sobresaltos, notas bajas y altas, pausas y silencios, zumbidos sonoros y lejanías evolutivas, que confluyen entre sí para ir tejiendo atmosferas insólitas y opresivas. Sin duda, se trata de una arquitectura experimental más propia de otro mundo que del nuestro, y que reencarna a la perfección la esencia de la novela de Herbert. Todo el álbum es una evolución sónica que se cuece a fuego lento dentro del horno anímico del espectador hasta abrasarlo con su frenética sonoridad.

Dune (Original Motion Picture Soundtrack) presenta la película Dune del compositor, estando disponible en configuraciones estándary Dolby Atmos Music. Y es la banda sonora que nos ocupa aquí principalmente.

The Art and Soul of Dune es la música que acompaña al libro del mismo título y ofrece versiones únicas de los temas principales de la película. Zimmer las ha recopilado para acompañar al lector en su viaje a través de un libro visualmente deslumbrante escrito por la productora ejecutiva de la película, Tanya Lapointe. Está disponible en dos versiones, la estándar y la exclusiva y limitada para los más fanáticos de Dune. La versión estándar puede obtenerse en Amazon, pero la edición limitada solo se puede comprar en Insight Editions.

Dune BSO es una obra maestra que hace honor a su grandeza, 1 hora y 14 segundos de arquitectura sónica que te sumerge en una ensoñación musical y efectista que visualiza las sensaciones que producen las imágenes de las vastas dunas, las tormentas de arena, las voces misteriosas, los golpes sónicos repentinos, los gusanos colosales y las fuerzas estelares de macromagnitud inconmensurable. Para disfrutar de todo este espectáculo es imprescindible escuchar la banda sonora en equipos de alta calidad y con volumen. El cuerpo se encoge y el alma se dilata hasta límites insospechados. Analicemos a continuación los temas que configuran el álbum.

Dream of Arrakis es la pista que abre el mundo de Dune y lo hace con un sonido lejano de algo ignoto que se aproxima. De repente irrumpe una oleada frenética de tonos electrónicos y percusivos que, a modo de latidos cada vez más acelerados, terminan por evocar las sensaciones hacia un destino desconocido. Frecuencias lejanas como los aullidos de una masa gigantesca de elefantes, aúlla en el confín del planeta. A ello se le fusionan terribles voces generando una coral infernal que auspicia un mal sueño.

Herald of the Change, es un tema suave que ofrece una calma engañosa. Sus notas creciendo como la raíz que emerge de las profundidades en busca de su propio resplandor de luz necesario para su supervivencia. Es el nacimiento de lo que vendrá. Poco a poco se va transformando en un planeamiento atmosférico que irradia temor y mucha inquietud.

Acto seguido, llegamos a la oscuridad de Bene Gesserit, que describe la magia negra de lo mental, de los espíritus cuya fuerza es atroz. Un ambiente denso y vaporoso en negro cae sobre el espectador y lo pone al borde del abismo. Hacia el final llega un momento que se apodera de tu corazón a causa de un tremendo sobresalto

Es el instante tenso del Gom Jabbar, el rito entre la vida y la muerte, donde la caja del dolor y una aguja de punta venenosa te fulminan si sucumbes a la prueba. Los cantos de las brujas impregnan la atmósfera e inician una invocación ancestral a las fuerzas oscuras. La piel se te pone de gallina. Son dos minutos de auténtico pavor y la música es la responsable de este tormento emocional.

Superada la prueba, aparece The One, algo así como El Elegido o el Kwisatz Haderach, el que está en todas partes, clave de la historia de Dune. Es un tema que nos devuelve la paz y la esperanza y que anuncia la posible llegada de algo profético no sin antes advertir de la aparición de muchas cosas malsanas.

De repente, llegamos a puerto con Leaving Caladan, que nos transporta a la grandiosidad elegante del planeta Caladan, hogar de los Atreides. Denota fuerza, poder, equilibrio, grandiosidad. Las percusiones y los fondos electrónicos ofrecen una cadencia brutal y nostálgica a la vez, como un éxodo que huele a traición. Es un tema muy corto pero muy poderoso.

Arrakeen es el planeta de las dunas y la especie. El tema de entrada ya genera una tremenda tensión con sus tambores y un latido de corazón que se acelera hasta fundirse en el sonido de los ornitópteros (helicópteros con forma de libélulas).

Ripples in the Sand es el reflejo del puro desierto y de su dinámica, de sus ondulaciones y arena, de sus fuerzas y peligros. Cinco minutos de viaje por un entorno espeluznante, la rodeados de mística y la amenaza de monstruosos gusanos de arena. Coros, ritmos extraños, efectismo y potencia electrónica, se conjuran para generar un space amarillento, asfixiante, desolado y duro.

Visions oh Chani, es la armonía de los sueños, de lo inmaterial y etéreo, de las premoniciones, de aquello que aún no está pero que está por venir. Son las escenas donde Zendaya se configura en la mente de Paul Atreides. La música se adhiere como un gigantesco velo que navega por las lagunas del pasado y las advertencias del futuro. Momentos de ensueño, de angustia, incluso de temor. Los efectismos electrónicos se cruzan como flashes intermitentes con instrumentos de viento de madera pensativos, cuerdas suaves y algunas voces bastante misteriosas. Sin duda, un temazo.

Night on Arrakis es la llegada de la helada noche desértica. El calor duerme y el frio se adueña del ambiente. Tranquilidad absoluta, pero en el fondo late la duda y el miedo porque se avecina el mal, la destrucción empañada de conspiración traicionera.

Armada es impresionante. Anuncia acción frenética. Es la irrupción sonora que refleja el poder del Imperio, el dominio de la Cofradía Espacial, de las Casas dúnicas, de sus poderosos ejércitos y armas. Grandilocuencia por todos los costados. Naves ciclópeas y huestes omnipotentes. Es la majestuosa entrada de la malvados enemigos de los Atreides. Traición, maquinaciones, todo huele a ese grito desesperado que se alza temible bajo el sonido ensordecedor de la potencia sublime.

Burning Palms es otro temazo que contiene sonidos que enardecen el alma. Arranca con fuerza a través de metales villanos y alaridos de alarmas que dan paso a esa profundidad majestuosa de golpes mecánicos hasta llegar a un sosiego latente y maligno. Todo queda a atrapado y en suspensión hasta un nuevo alarido como un vaivén electrónico que cruza velozmente el espacio. Un tema sin duda con mucha fuerza y desgarro sonoro. El final es tremendo.

Stranded es como una pausa ante lo que va a venir, un aviso, un punto de aire y reflexión. Como su nombre indica empieza con notas bajas, en flotación ingrávida. Es como si todo hubiera quedado inmóvil, atrapado en el espacio/tiempo, sin posibilidad de desplazarse. Es un momento congelado de duda ante la gran amenaza. Huele a pugna, a enfrentamiento y al hedor de la sangre.

Blood for Blood es el punto álgido del duelo, el preliminar contra lo que va a acontecer. Al mismo tiempo refleja la compasión y la búsqueda del coraje a través de la serenidad y la invocación espiritual. Múltiples emociones se barajan hasta el estallido de la gran voz que alerta lo que va a desaparecer …

The Fall, la caída, la llegada del fin. Es un tema suave pero duro, angustioso, apesumbrado. En su trayectoria inicial se agarra a la garganta como una ventosa afilada y luego desata un sonido de profundidad cóncava mezclados con destellos de agonía coral.

Holy War es un tema precioso, con un arranque melódico de toque oriental, melancólico, pero que poco a poco evidencia su parte densa, de pérdida y recuerdo. Al mismo tiempo, desencadena una acción agresiva, con ráfagas de metales malévolos y voces de tono bajo y temperamental. Es un tema templado, motivador, que la llama a una confrontación sagrada.

Sanctuary es el lugar del reposo, de la cura y del reencuentro. Un espacio que eleva las sensaciones a través de su sonido descriptivo. Es un tema completamente místico.

Premonition se inicia con un golpe grave y un fondo de gruñidos como si una colonia de sabandijas hablara despavorida. Presagia malos augurios. Es la revelación de un hecho futuro a partir de la interpretación de ciertos indicios o señales. Los voces espirituales se irradian como una lluvia de estrellas bajo una éter caótico, inquebrantable e intenso, casi diabólico.

Llegamos a Ornithopter es una pista que estalla con un alarido potente de tambores ecográficos que se funden con una letanía coral y el ruido grave de las alas de un insecto volador. Hace referencia a los vehículos de transporte de la casa Atreides. La palabra proviene del griego «ornitos» (pájaro) y «pteron», (ala). Se trata de insecto aerodino que obtiene el empuje necesario gracias al movimiento batiente de sus alas como lo hacen las libélulas. Musicalmente ambienta un vuelo de altura, planeador, que sobrevuela las enormes extensiones desérticas, vislumbrando las cosechadoras de especie y los grandes gusanos oliéndote los pies.

Sandstorm, anuncia esa vorágine de polvo y fuerza que arrasa con todo. Son las temibles tormentas de arena donde gran cantidad de esa materia es levantada y conducida violentamente por la fuerte acción del viento, produciendo en personas y animales efectos de asfixia e hipertermia.  Es el momento donde el compás marca la búsqueda de un resguardo, de protegerse y no avanzar. El sonido 3D recrea estas sensaciones.

Tras la tormenta arenosa sobreviene Stillsuits, un regreso al sosiego para volver a la andadura a través de las dunas hasta encontrar la salida, el esperado final. Se percibe la soledad, la brisa del aire del desierto y la cálida arena bajo los pies. Es una autentica suite de paz.

Con My road leads into the desert se cierra la obra maestra de Zimmer. Es el punto final que se transforma en puntos suspensivos, porque la historia no termina aquí. Detrás de todo hay otra multidimensión que acecha con emoción y asombro, presagiando el misterio que nos espera en la segunda parte de la historia. Todo un final épico de marcados tintes orientales.

Concluyendo, estamos ante una colosal obra, única hasta el momento, con registros sónicos jamás oídos. Denis Villeneuve y Hans Zimmer hicieron toneladas de experimentos, incluso crearon instrumentos, para que el resultado sonoro fuera una música no de nuestro mundo, sino de otro tiempo, de otro planeta, porque los sonidos de Dune no podían haberse escuchado antes porque la historia de Dune acontece en un futuro donde los dispositivos para producir dichos sonidos tenían que existir en ese entorno. Como indica Denis Villeneuve en Hollywood Reporter:

Estuvimos de acuerdo en que la música tendría que tener una espiritualidad … una cualidad santificada. Algo que elevaría el alma y tendría el efecto que solo la música sacra puede lograr. Y creo que eso está firmemente presente en la partitura de Hans Zimmer. Pasó meses y meses creando nuevos instrumentos, definiendo, creando y buscando nuevos sonidos, empujando al máximo los límites.

No cabe duda de que estamos ante una arquitectura sonora sin precedentes, revulsiva, revolucionaria, donde se han inventado incluso instrumentos para adecuar la sonoridad al futuro. Eso no tiene precio. La capacidad de invención, el esfuerzo que supone, el talento que hay que arrojar para ello, las interminables horas de trabajo, son virtudes que tan solo algunos poseen.

Como comenta MundoBSO: El resultado de Dune es una obra épica, religiosa, arcaica, violenta, trágica y lírica que genera un caos de máxima inmensidad, rigor y profundidad a toda la película. Toda esta amalgama de referencias, motivos, temas, emociones, tonos y colores emprenden un viaje que arranca en la oscuridad (los primeros minutos de la película son de un fatalismo musical extraordinario) y va en busca de la luz, hacia la esperanza por la salvación. Y este es el principal cometido que tienen las músicas de Zimmer: facilitar una experiencia inaudita al público. Para ello el gran maestro Zimmer ha sabido combinar a la perfección la profundidad emocional de la voz humana con la ansiosa intensidad de los elementos electrónicos y orquestales. Y es que la banda sonora original de la película Dune transporta al oyente a un mundo extraño. Es una desviación dramática de las bandas sonoras tradicionales, y justo eso es lo que la convierte en una obra de arte extraordinaria y única. No cabe duda de que Hans Zimmer y Denis Villeneuve ganarán Oscars bien merecidos por su meritoria obra maestra.

Escucha aquí la banda sonora de Dune, por Hans Zimmer

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Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…
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