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EDWARD KAS-PEL – PRINTS OF DARKNESS

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Con unos 36 discos de estudio en solitario, Edward Kas-pel, compositor, cantante, teclista y cofundador inglés de The Legendary Pink Dots, la banda experimental anglo-holandesa de post punk, vuelve a sorprender con otro de sus múltiples discos brillantes, esta vez bajo el título de Prints Of Darkness.

Edward Kas-pel también conocido como D’Archangel, Prophet Q’Sepel y otros seudónimos, incluye, al margen de su múltiple discografía en solitario y  con su banda insignia The Legendary Pink Dots, múltiples contribuciones y proyectos con Steven StapletonThe Tear Garden. (cEvin Key, de Skinny Puppy )  y Mimir (Phil Knight, Christoph Heemann , Jim O’Rourke ). Actualmente está grabando con 48 cameras un álbum denominado Songs from the Marriage of Heaven & Hell, inspirado en las obras literarias del escritor de William Blake.

Los trabajos de Kas-pel abarcan desde el noise electrónico y abstracto elementos de psychedelic sound, industrial, vanguard, experimental, art pop, folk, children songs, samples, collages y concret music, entre otros estilos. Sus letras son místicamente extrañas y ambiguas e incorporan temas recurrentes a sus propios mitos y estados emocionales. En los conciertos suele mostrarse descalzo, luciendo un pañuelo largo y unas gafas ópticas de color rosa o negro. En sus comienzos musicales solía trazarse líneas negras en su rostro y brazos, asemejando las rayas cuarteadas de una muñeca de porcelana.

Prints Of Darkness es el último álbum del genio, poco conocido fuera de los círculos musicalmente más selectos, pero altamente reconocido por su maestría, atrevimiento e incansable capacidad creativa. Su música es original, y está fuera de todo circuito convencional. Es muy exquisita en experiencias de vida y está profundamente marcada por la experimentación auditiva. Muestra una gran variedad de temas exuberantes, que pronostican las emociones de una era futurista y decadente. Cada pista es fascinante, un universo paralelo que entra por los oídos y se introduce en las venas como un fluido vertiginoso hasta alcanzar el cerebro.

Sin duda estamos ante un álbum fascinante, conmovedor y sobresaliente cuyas voces y sonidos están en su máximo apogeo. Cuesta entender que, después de tantísimos años (desde los 80) y de haber publicado multitud de discos, este artista siga incansable, reinventándose y sorprendiendo año tras año, década tras década, una y otra vez, sin comprometer su enorme calidad, tanto en solitario como con su banda The Legendary Pink Dots y proyectos paralelos.

Prints of Darkness es uno de esos trabajos contemporáneos que, al margen de ser extraordinario, debería ser escuchado por muchos de los músicos actuales para comprender que la musica no tiene fronteras y que aún existen muchas vías inéditas para explorar. Edward Kas-pel es, sin duda, el mejor alquimista musical de nuestro tiempo.

Como álbum general, Prints of Darkness es una mezcla de space rock psicodélico, texturas electrónicas de cold ambient, junto a una pequeña porción de industrial noise que no quiebra en ningún momento la composición melódica de los tema. La impresión final refleja distintos estados de ánimo dentro de estilos musicales dispares: la alegría, la tristeza, la confusión, la rabia, el éxtasis, la caída, la pasión … asi como todos los puntos intermedios sensitivos en su forma más ingeniosa, lo que lo convierte el disco en una experiencia auditiva perfecta.

A lo largo de más de 40 años, Edward Kas-pel ha sido considerado por los críticos como uno de los artistas verdaderamente más trascendentales de su generación, tanto que es difícil resumir la amplitud de su trabajo dentro de un artículo como éste. Estamos ante un artista tan completo que merecería un libro sobre su trabajo y personalidad, bien como líder de The Legendary Pink Dots o como solista. Su música suele clasificarse como una forma de psicodelia cósmica que va evolucionando hacia diversas permutaciones. Las continuas búsquedas sonoras y su constante adopción de las tecnologías, convierten a Edward Kas-pel en uno de los musicaos más innovadores de los últimos 40 años.

Prints of Darkness no es un disco para gente cualquiera, es un trabajo para concurrencias que aman la música diferente, altamente creativa y experimental. No hay que olvidar que estamos ante una obra de arte que debe oírse con buenos auriculares, poca luz y abriendo la mente hacia el cosmos más interno o lejano. Y es que Edward Kas-pel es mucho más que un músico y un nombre, es un culto y un portal hacia esas percepciones enigmáticas donde el infinito libera al ser humano de las estrechas rendijas de su caverna. Recordemos lo que en cierta ocasión dijo Albert Einstein, la imaginación no conoce límites.

El disco arranca con Destiny’s Casino / Afternoon Delight, algo así como la tarde deliciosa en el casino del destino. Son diez minutos de composición orquestal con diversos cambios y vaivenes que te transportan por mundos imaginarios de endógenas sensaciones. Es un desplazamiento extenso del que es imposible huir. Percusiones y sonidos electrónicos te arrastran hasta la voz de Kas-pel que, a lo largo del tema, va seduciendo con variantes vocales y cadencias fónicas desiguales. Hay momentos que recuerdan al Génesis inicial de Peter Gabriel o a la Van Der Graaf Generator de Peter Hammill, sea como sea, Kas-pel arrasa con su peculiar estilo y forma de componer y entender la música. Pocos artistas llegan a este extremo de genialidad.

Seguidamente damos paso a This Is the Place, un tema corto que se inicia bajo una forma brutalmente industrial, como cristales que estallan entre maquinarias rodantes de hierro pesado. La voz de Kas-pel ofrece un aspecto andrógeno y el background electrónico envuelve la atmósfera dentro de un sistema mecánico y robótico. El tema es una auténtica gozada. Uno puede llegar a imaginar enormes mecanismos de acero en constante frenesí y movimiento.

Llegamos al tercer tema, Mood For Today, otra pista corta que nos deleita sónicamente. Empieza suave, pero a los pocos segundos adquiere una rítmica que te atiza electrónicamente como haz de láser. No hay voces, solo ritmos, como una especie de calma sedante para lo que vendrá después.

The Cruelest Conspiracy / Nanny State es un título que pone los pelos de punta. Se trata de una composición de tiempo intermedio y que marca una asonancia angustiosa, una desesperación creciente que se rompe inesperadamente bajo cambios de compases, y melodías opuestas, por ejemplo, a partir del minuto 4. Los fondos musicales son un lujo. El final (minuto 7) es una genialidad kaspeliana.

Con Not Going Out nos metemos de pleno dentro de una preciosa melodía que nos abre los rincones del alma, a fin de dejar fluir los miedos que se aprisionan en nuestro interior; de ahí la advertencia del título: No ir hacia fuera. El cambio en el minuto 3 es otra maravillas de Kaspel.

All At Sea / Magic Finger es la completa ruptura de todo lo anterior. Una inserción directa en un viaje cósmico, casi semejante a las orquestaciones evolutivas de Tangerine Dream. Sin embargo, a partir del minuto 1, la estructura se quiebra tomando otra dirección rítmica cercana a lo kraftwerkiano pero bajo el embrujo personal de Kas-pel. Son casi10 minutos de constantes periplos sónicos y registros vocales. Hay que estar atentos a partir del minuto 4:30, es una maravilla. El mar invade la estructura sónica ya los sintetizadores y restantes devices lo hacen desparecer para dar entrada a otra quietud (minuto 6:15). La voz de Kas-pel penetra como una fina aguja de coser que va tejiendo la historia que nos cuenta.

Alcanzamos el cénit del viaje con How To Suck Seed, un duro golpe sónico que nos engulle como una serpiente ciclópea. Los ritmos y tiempos son escabrosos junto a las tonalidades desiguales de Kas-pel. Una dimensión fuera de toda normalidad. Consonancias africanas mezcladas con insólitas voces y trascendencias que nos transportan a orbes extraños, donde las piezas y los muñecos se mueven como una noria alocada. El carrusel sónico es un espectáculo. Para mí es uno de los temas más intensos y flipantes del disco. Una autentica orgía de resonancias y contrapuntos.

Sea Dog, como su nombre indica, se inicia en el mar, junto a las olas rompiendo en la orilla, dando entrada a esos esbozos de civilización remota que expresa los mitos más ancestrales. Un tema tranquilo que, tras la fuerza arrolladora de la anterior pista, nos reconduce al sosiego anhelado de los seres humanos en los albores de la historia. Es como una canción de paz y recuerdos, una transición oral que narra las hazañas pasadas a ese niño que yace curioso en el regazo de su padre.

Spiky Spheres, es una ruptura completa y violenta. Las esferas puntiagudas se ponen en marcha y atacan con toda su voracidad, abriendo las heridas de las almas perdidas. Sin duda, es otra de las joyas sónicas del álbum, repleta de retumbos background cercadosbajo la profunda cacofonía lirica de Kas-pel.

The Persuader / The Hardest Word, cierra la obra de arte. Son 11 minutos de viaje atmosférico, donde el persuasor brinda su última palabra, la más dura. El cambio es radical en el minuto 4.40, y nos lleva a otra dimensionalidad de acentos muy complicados, bañados por diversos efectismos y ondas liricas desbordantes. Melodías perversas que nos hacen recorrer líneas imaginarias y fuertes sensaciones psicodélicas. Voces y ecos dan paso a otro movimiento sónico, más oscuro y gothic, donde un perverso órgano nos inicia una lirica ecográfica y disonante que va degenerando en su propia esencia. Kas-pel da punto final al disco de la mejor manera posible: persuasivamente.

Concluyendo, Edward Kas-pel es uno de los músicos brillantes que ha sabido construir un seguimiento internacional, tanto por sus letras y melodías. Para muchos está ampliamente considerado como un genio lindante en la locura. Gracias a sus gran capacidad creadora, ha sabido crear una extensa mitología personal, junto a narrativas que deambulan entre conceptos polarizados como el amor, el caos y la destrucción, o sus adversos positivos, temas que configuran la esencia humana y su progreso. Como él siempre ha dicho: Siempre intentaré cualquier cosa que sea diferente.

Estamos pues ante un álbum muy conceptual, en gran parte electrónico y con pistas que van desde lo más minimal hasta los más dreamer, todo ello unido a sonoridades muy experimentales. Este disco sin duda entusiasmará a los más fanáticos de los proyectos vanguardistas, así como a los nuevos oyentes que se atreven a penetrar en mundos sonoros atrevidos y alejados del mainstream más comercial, como es el caso de Edward Kas-pel.

Escucha aquí Prints of Darkness

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Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…
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