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ELVIS DEPRESSEDLY – DEPRESSEDELICA

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Tras cuatro años de la publicación de su último trabajo, Elvis Depressedly, es decir, Mathew Lee Cothran y los suyos han vuelto con Depressedelica. Realmente el álbum tenía pensado ver la luz el 4 de octubre de 2019; pero debido a los problemas de drogadicción del vocalista de la banda, a los que hace referencia innumerables veces en el álbum, se ha tenido que ver aplazado hasta este mes de abril. Este trabajo, influenciado en gran parte por el sonido de Elliot Smith y Ariel Pink, entre otros artistas, presenta una amplia amalgama de sonidos melancólicos y florituras lo-fi.

El álbum abre cuestionando el amor en este mundo con Who can be loved in this world? y tanto la depresión como el arrepentimiento son una constante, en donde apenas se ven brotes de luz y esperanza y en el que Mat, como de costumbre, no tiene ningún pudor en hablar sobre la muerte, riéndose de ella e incluso provocándola.

En Jane, don’t You Know Me?, el cantante confiesa las diferentes etapas por las que pasó en su destructiva relación amorosa: arrepentimiento: «I  was crazy‚ I was high / But  it don’t excuse what I done. I ain’t good for no one»; distanciamiento: «I  feel our distance‚ by and by / When  I see your smiling pictures» y resignación: «If you’re happy I’ll get by». Este viaje se ve envuelto en una electrónica muy empalagosa que puede llegar a recordar a los inicios de Owl City.

Es interesante apreciar como se muestra escéptico con la religión católica y adopta un tono satírico e irónico en Chariot, sin duda una de las canciones más interesantes del álbum. «Last night I met the antichrist’s publicist / He told me that ‘a manger is for feeding pigs’ / And someday my songs would ‘make me famous’». Si la letra de esta canción ya es sarcástica de por sí, los ritmos y la atmósfera ochentera la elevan a otro nivel. En Let’s Break Up The Band, el cantante se cuestiona la disolución de la banda. No ve coherente estar haciendo música en este mundo cuando no sabe «quién es ni la razón de su existencia».

A lo largo del trabajo, nos encontramos con defectos de sonido conscientes y neo-psicodélicos, junto a cajas de ritmos synth pop que ayudan a adentrarnos en esa atmósfera melancólica y viaje introspectivo hacia la conciencia y los estados de ánimo de Mat, pero sin una experimentación pretenciosa —Primal Sigh, Can you hear My Guitar Rotting?—. En este sentido, explicaba en un comunicado de prensa:

«I wanted to experiment and try new things and do weird shit and fail […]. Everybody’s so scared to fail these days because everybody’s trying to keep up with everybody else on social media, but I just reached this point where I realized that none of it mattered. I’m not trying to pretend I’m too cool to care—I genuinely hope people love the music I’m making—but ultimately all that I wanted to do was make something that I loved, and there was real freedom in that».

La presencia de instrumentos de viento es muy característica tanto al comienzo como al cierre del álbum y es precisamente lo que refleja esos indicios y momentos de certidumbre en New Love In The Summertime: «Is it the spring that keeps us longing for / a new love in the summertime?»

Los arreglos en este disco son de lo más sutiles. El artista hace uso de un recurso inusual y original que no habíamos visto en trabajos anteriores: samples de videojuegos retro. Junto a la constante reajustada voz —Peace on Earth, Control— y las guitarras lo-fi, todo contribuye a la nostalgia absoluta y transversal a lo largo del álbum.

Depressedelica refleja una identidad muy humilde y honesta por parte de la banda que ya nos había mostrado en trabajos anteriores, como en New Alhambra (2015). Un álbum maduro que muestra que esta banda ha venido para quedarse y hacerse un importante hueco en el bedroom pop neo-psicodélico en los próximos años.

Escucha “Depressedelica”, el nuevo disco de Elvis Depressedly