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Faithless – Champion Sound

El eco latente de la pista de baile

Hay discos que nacen para convertirse en energía cinética, un latido que no se resigna a desaparecer. Faithless siempre fue eso. Un ritual colectivo donde el house se mezclaba con la filosofía callejera, la espiritualidad y el subwoofer en el mismo altar. Con Champion Sound la banda británica vuelve a levantar ese templo sonoro. Pero esta vez hay un fantasma amable caminando entre los beats. La voz de Maxi Jazz, fallecido en 2022, que aparece como una presencia luminosa, casi ceremonial. No es nostalgia fácil. Es más bien un diálogo con el tiempo. Bajo este background, Sister Bliss y Rollo Armstrong toman el legado del grupo y lo estiran hacia el presente con elegancia. Pads vaporosos, bajos profundos, spoken word y un perfume balear que recuerda que el club también puede ser un lugar para pensar. El resultado es un disco que respira memoria, pero que sigue mirando hacia la pista de baile.

«El disco es una declaración de intenciones y un homenaje a la cultura del Sound System. También habla sobre el mundo y la diversidad cultural del grupo: Somos de culturas inmigrantes pero juntos hemos creado la suma de todas las partes» –Sister Bliss

El sonido eterno de Faithless

Champion Sound es el octavo álbum de estudio de Faithless. Se lanzó al mercado el 5 de septiembre de 2025 como una obra conceptual estructurada en cuatro caras, evocando así la lógica narrativa del vinilo clásico. El disco fue producido por los miembros fundadores Sister Bliss y Rollo Armstrong, arquitectos históricos del sonido del grupo desde mediados de los noventa. La grabación se desarrolló entre Londres e Ibiza, con sesiones repartidas entre estudios analógicos y entornos digitales que permitieron rescatar y procesar las últimas grabaciones vocales de Maxi Jazz.

La producción combina house progresivo, downtempo y texturas electrónicas de herencia noventera, mientras la mezcla prioriza subgraves cálidos y espacios atmosféricos amplios, diseñados tanto para clubes como para escucha introspectiva. Al mismo tiempo, el álbum reúne una constelación de colaboradores que amplían el universo sonoro del grupo: Nathan Ball, Amelia Fox, Suli Breaks, LSK, Bebe Rexha, MAX RAD, Emmanuel Jal, Antony Szmierek.

La historia de una liturgia electrónica

Cuando Faithless apareció en 1995, la música electrónica británica ya hervía. Pero el trío formado por Maxi Jazz, Sister Bliss y Rollo Armstrong encontró un ángulo distinto. Mientras otros proyectos apostaban por la euforia pura, ellos introdujeron poesía urbana, política suave y espiritualidad en el corazón del dancefloor. Su debut Reverence (1996) dejó dos himnos eternos: Salva Mea e Insomnia. La fórmula era extraña y poderosa. Beats hipnóticos, teclados melancólicos y la voz grave de Maxi Jazz recitando como un monje del club.

Durante los años siguientes el grupo publicó álbumes fundamentales: Sunday 8PM (1998), Outrospective (2001) y No Roots (2004). Con ellos consolidaron un sonido que podía funcionar tanto en festivales gigantes como en auriculares nocturnos. Tras pausas, separaciones temporales y reencuentros, el fallecimiento de Maxi Jazz en 2022 pareció cerrar el ciclo. Sin embargo, Sister Bliss y Rollo decidieron completar las grabaciones que habían quedado en proceso. Así nació Champion Sound, no como un epílogo triste, sino como un capítulo final abierto.

La arquitectura atmosférica del «club»

El sonido del disco flota entre dos energías complementarias. Por un lado, la funcionalidad de pista, con grooves entre 122 y 126 BPM, kicks sólidos y líneas de bajo profundas. Por otro, una dimensión contemplativa donde aparecen pads etéreos, guitarras acústicas filtradas y drones ambientales. Sister Bliss despliega su característico arsenal de sintetizadores: capas de FM synthesis, arpegios filtrados y texturas analógicas que recuerdan a la edad dorada del progressive house. La percusión combina: four-on-the-floor clásico, breaks digitales y elementos afrohouse sutiles.

La dimensión sónica juega con automatizaciones de pitch y reverberaciones largas, generando una sensación onírica que atraviesa el disco. En varios momentos aparece una instrumentación orgánica inesperada: cuerdas acústicas suaves, coros gospel y elementos de palabra hablada que devuelven el ADN narrativo del grupo.

Por otra parte, la voz en el álbum implica aceptar algo poco habitual. Estamos escuchando fragmentos póstumos de una identidad artística. Maxi Jazz siempre fue un vocalista atípico. No cantaba en sentido clásico. Declamaba. Su estilo se acercaba más al spoken word o al rap filosófico que al pop electrónico. Su timbre profundo funcionaba como ancla emocional dentro de las producciones de Faithless.

Un templo sónico en mitad del campo

La portada de Champion Sound es una imagen simple y cargada de significado: una torre gigantesca de altavoces apilados como una pirámide sonora se alza imponente en medio de un paisaje abierto y desolado, evocando las sound systems jamaicanas que tanto inspiraron a Maxi Jazz. El cielo gris plomizo, cargado de nubes que amenazan tormenta, infunde una atmósfera de tensión eléctrica, como si el próximo drop estuviera a punto de desatarse. A lo lejos, una torre eléctrica solitaria con sus cables tensos recuerda que toda energía —la rave, la espiritual, la colectiva— necesita una red invisible para circular y conectar almas dispersas.

Este símbolo es potente y multifacético. Ese sistema de sonido colosal no es solo un monumento a la cultura rave de los 90 y 2000, sino una catedral portátil y profana donde miles de cuerpos podrían reunirse en éxtasis compartido, sudando bajo beats hipnóticos de 122-126 BPM. Pero al situarlo en un campo vacío, sin multitudes ni luces estroboscópicas, la imagen introduce una dimensión casi meditativa y postapocalíptica: la música como ritual ancestral, el sonido como arquitectura espiritual que trasciende el caos urbano. Es un eco del anarco-budismo punk de Maxi, un altar laico que invita a la introspección antes del frenesí, alineándose con las últimas vocales de Forever Free que abren el disco. En esencia, la portada encapsula el big warm hug que Sister Bliss describe con sus propias palabras:

«el álbum es un puente entre la euforia clubera y la catarsis solitaria, un templo efímero erigido para honrar el groove eterno»

El mensaje…

El concepto de Champion Sound gira alrededor de tres ideas entrelazadas: memoria, liberación y continuidad, tejiendo un tapiz sonoro que trasciende el mero homenaje para convertirse en un manifiesto vivo. El álbum no intenta reconstruir el pasado glorioso del grupo que definieron la electrónica eufórica de los 90 y 2000, sino que propone una reflexión madura sobre la persistencia del espíritu colectivo dentro de la música electrónica, incluso en ausencia de su voz icónica.

El título mismo funciona como metáfora poderosa, arraigada en la soundsystem culture jamaicana que Maxi Jazz veneraba: en las sound clashes de los 70 y 80, el champion sound era el sistema de altavoces más potente, con bajos sísmicos y selecciones imbatibles, que se coronaba vencedor simbólico de la noche al doblegar a la competencia en un duelo de volumen y vibe. Aquí, ese sonido campeón representa algo más profundo y transformador: la supervivencia del mensaje espiritual y anarco-budista de Maxi Jazz dentro de la música del grupo, canalizado a través de sus últimas grabaciones y las voces poéticas de colaboradores como Suli Breaks y LSK. Es un grito de liberación que libera el pasado de la nostalgia estéril para proyectarlo hacia un futuro colectivo, donde los grooves hipnóticos, aseguran la continuidad de un sonido que une culturas inmigrantes y almas raver en un ritual eterno. En última instancia, Champion Sound no llora la pérdida, sino que la corona: el groove se convierte en campeón inmortal.

Sumergidos bajo la hipnosis del «groove»

La primera parte del viaje comienza con Forever Free, una apertura casi espiritual donde la voz de Maxi Jazz recita sobre acordes luminosos. El mensaje suena como un mantra: «No hay cadenas en el cielo, solo el sonido que nos libera». Desde ahí el álbum entra en movimiento con In Your Own Groove, donde LSK introduce un tono más soul mientras los sintetizadores construyen una pista elegante y nocturna. La narrativa se oscurece ligeramente en Fugitive, un corte atmosférico donde el ritmo parece avanzar como una persecución lenta. Luego llega Peace And Noise junto a Suli Breaks. Aquí el spoken word vuelve a tomar protagonismo. Las palabras flotan entre beats profundos mientras una idea central emerge: «El silencio también puede gritar si lo escuchas con atención».

La segunda cara abre con Meeting, una pieza melancólica donde Nathan Ball y Amelia Fox construyen un diálogo vocal delicado. El viaje continúa con Driving, uno de los momentos más orientados al club. El bajo se vuelve más agresivo y los sintetizadores dibujan crescendos diseñados para grandes escenarios. Después, Thinking introduce una pausa emocional. Los arreglos se vuelven más minimalistas, casi introspectivos.

En la tercera cara aparece Champion Sound: Side 3 Book of Hours, una pieza experimental donde los drones y texturas ambientales expanden el espacio del álbum. La cuarta cara recupera la energía rítmica con Find A Way, donde Suli Breaks aporta un spoken word dinámico. Dollars And Dimes con Bebe Rexha introduce el momento más cercano al pop electrónico, con una melodía pegadiza que suaviza la densidad del álbum.La pista titular Champion Sound junto a LSK vuelve a elevar la intensidad del groove. Luego aparece Emmanuel con Emmanuel Jal, donde elementos africanos y percusiones tribales enriquecen el paisaje sonoro. El cierre llega con Yes I Want It Too junto a Antony Szmierek, un tema que combina afro-trance suave con una sensación de despedida luminosa.

El «dancefloor» sigue vivo

Champion Sound no es un álbum nostálgico. Tampoco un simple homenaje. Es más bien una conversación entre el pasado y el presente del dance británico. Sister Bliss y Rollo Armstrong logran algo complicado: preservar la esencia espiritual de Faithless mientras expanden su lenguaje sonoro hacia nuevas colaboraciones y texturas contemporáneas. La voz de Maxi Jazz aparece como un eco permanente. No como un recuerdo congelado, sino como una guía. El resultado es un disco que funciona en dos dimensiones: en el club, donde los graves siguen empujando cuerpos, y en la mente, donde las palabras siguen resonando mucho después de que el beat se apague. Porque a veces la música no desaparece. Solo cambia de forma.

Escucha aquí «Champion Sound» de Faithless

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Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. La música permite esto y mucho más. Me gusta escribir sobre bandas y estilos que aportan puntos de vista diferenciales, que exponen alternativas atípicas frente los sistemas convencionales, bien por sonido, concepto o actitud. Por tanto, mi función en Crazyminds es romper las reglas estandarizadas, y poner en primer plano las bandas que suelen permanecer en el universo underground. De ahí que sea, con orgullo, el «bicho raro» del equipo. El rock siempre ha sido símbolo de cultura y libertad. ¿Qué más puedo contaros de mí? Simplemente deciros que soy adicto a la música de múltiples géneros, no importa lo "raros" que sean, pero, sobre todo, amo mi profesión: periodismo y comunicación gráfica, herramientas que me permiten abrir muchas puertas, conocer gente diversa, intercambiar, aprender, transmitir y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten múltiples puentes e interacciones. Así que nada de excusas y manos a la obra… Sin transgresión, no hay cambios ni progreso.