La alargada sombra de la productividad extrema y la vorágine marcan el ritmo de la industria musical. En este contexto, parar es más necesario que nunca, pero, también, un privilegio que no todos se pueden permitir. Fillas de Cassandra decidieron no pasar por el aro. Con Hibernarse (Tremendo Audiovisual / Altafonte, 2025) ponen en valor los frutos de maduración lenta.
Sara Faro y María SOA revolucionaron la escena gallega con ACRÓPOLE (2023), su disco debut. El éxito recibido fue abrumador y atrajeron gran expectación sobre el proyecto, que, seguramente, derivó en cierta angustia. ¿Cómo iban a superarse? En este EP manifiestan que no les interesa cumplir expectativas. Ya lo cantan ellas mismas: «Rápido e mal feito, dúas veces mal».
En los dos últimos años desde el LP han sabido esperar, aunque haya quienes consideren que «chegan tarde». En absoluto. No está de más que los artistas defiendan la lentitud en los procesos creativos. Las viguesas, en este sentido, siguen demostrando el mimo que dedican a su música.
El resultado es una discografía cuidada que no deja de evolucionar. ACRÓPOLE fue sobresaliente. Hibernarse se suma como otro ejemplo de que el atractivo de la identidad de Fillas de Cassandra es seguir hilando, sin estancarse. Por eso no sorprende ver cómo han incluido una mayor arquitectura sonora en este EP. La producción de Greta Ch’aska y Mumbai Moon da un salto de calidad. Abrazan todavía más la electrónica y ofrecen nuevos registros, como en el rompedor estribillo del tema homónimo.
Otra de las grandes bazas del dúo es ir más allá de lo musical; desde la escenografía en los directos, hasta un fuerte compromiso social fuera de los escenarios. Ahora ofrecen una experiencia multiformato que llegó como una colección por fascículos semanales. Las canciones se completan con contenido audiovisual y literario –fanzine que acompaña el formato físico–.
El concepto de esta nueva etapa orbita sobre el rechazo a limitar los procesos creativos a bienes de consumo. Para ello, recuerdan el mérito de lo artesanal. Adoptan el papel de hilanderas para tejer su propio destino. El preludio feito a man es un canto a la resistencia de los trabajos manuales frente a las producciones en masa.
Fillas de Cassandra no han sucumbido a los tiempos impuestos. Respetan los suyos y componen desde una honestidad inusual en la actualidad: «Como apurar os cantos se aínda non os temos / se de dous pasos medio retrocedemos». No le bailan el agua ni al algoritmo ni a los deadlines. Lo importante es llegar.
Además de centrarse en el presente, Sara y María no olvidan de dónde vienen. Recuperan el verso «Somos distintas das que comezaron» de su gran hit II. LISÍSTRATA (Varre Vasoira) para valorar el camino que las ha traído hasta aquí. Incluso repiten el pegadizo beat ska.
La memoria también está presente en quebrantarse. Si en ACRÓPOLE abogaban por reescribir mitos de la Grecia clásica, ahora recuperan el tiempo arrebatado por la Guerra Civil española. Dan voz a una herida que, tristemente, sigue abierta. A las impecables voces de Faro y SOA se suma una sobrecogedora gaita (grabada por Adrián Méndez, de De Ninghures). La melodía se inspira en el Romance do Comandante Moreno, interpretado por Severina Murias, e incluyen versos de Yerma, de Federico García Lorca. Todo ello construye el tema más emocionante de Fillas, que alcanza el clímax cuando cantan «Aínda me pregunto se hai oco na terra pra tanto defunto».
arderse llega como una ilusión cumplida: la colaboración entre Fillas de Cassandra y Caamaño & Ameixeiras. Traen calma entre tanta estampida y prenden fuego a los relojes de los demás. No quieren vivir alienadas. Finalmente, consiguen «verse nun tempo varado», saliendo del bucle melódico que acelera la canción. Mención especial merece el violín de Antía Ameixeiras y el acordeón de Sabela Caamaño. Dos mundos perfectamente combinados en una delicia instrumental.
Fillas de Cassandra hace tiempo que dejaron de ser una promesa. Se han ganado a pulso un hueco en la escena, que ya abarca mucho más que las fronteras gallegas. Ofrecen identidad propia, originalidad y frescura en un panorama cada vez más homogéneo. El traje que se han hecho a medida, para sorpresa de nadie, les queda como un guante.
Escucha Hibernarse de Fillas de Cassandra
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