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FOO FIGHTERS – MEDICINE AT MIDNIGHT

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Hay bandas de las que siempre te alegras con cualquier novedad. Este es el caso de Foo Fighters, que acaban de publicar su último disco, Medicine at Midnight. Al finalizar una larga gira en 2017, anunciaron que se tomarían un tiempo de descanso, aunque Grohl siguió componiendo por su cuenta, lo que agilizó mucho el proceso de grabación.

Este LP significa la celebración de los 25 años de Foo Fighters, además de un giro a estilos más poperos. Incluso el líder del grupo ha llegado a compararlo con el Let´s Dance (David Bowie) por la diversión y los himnos que se pueden encontrar en él.

Un coro grandilocuente y casi gospeliano de Making a Fire hace la entrada y presentación, dirigiéndonos a un tema eminentemente vitalista. En el estilo más propio de la banda, lanzan un alegato a aprovechar la vida en este mismo momento (“But if this is our last time /Make up your mind /I’ve waited a lifetime to live/ It’s time to ignite, I’m making a fire”).

El primer single que vió la luz de este Medicine at Midnight, el corte Shame Shame (en Noviembre, en el Saturday Night Live) es intrigante y sexy, llevándonos lentamente a cometer el pecado y sentir realmente la culpa. Cloudspotter, desenfadado y pegadizo desde el principio, obliga al oyente a mover los pies. Es Foo Fighters en su más pura esencia, con un Grohl entregado, y una batería que se llega a hacer protagonista de este corte.

Waiting on a War muestra una línea más melódica,esta vez en un formato acústico. El tema va in crescendo,mientras los instrumentos se van sucediendo de una forma muy sutil. Al final explota con la fuerza y brutalidad de las guitarras eléctricas. Está dedicada especialmente a los más jóvenes, ya que, tal y como vivió él mismo, se ven siempre muy perjudicados con los problemas mundiales, robándoles, de alguna manera, su inocencia.

El corte al que da título el disco,  Medicine at Midnight es una plegaria que comienza de forma enigmática, añadiendo cada vez más luz a la voz de Dave y tornándose en algún momento desgarrada. Magnífico solo de guitarra al que acompañan unos coros que visten de forma más que adecuada este tema. Hasta esta parte los toques de góspel, o poperos en algún caso, porque lo que resta de disco se vuelve más rockero.

Con los contundentes ramalazos metaleros de No Son of Mine nos zambullimos de lleno en una reflexión de una época (la actual) en la que los líderes religiosos no practican lo que predican, y no son transparentes, ocultando temas tales como el abuso a menores. Les animan a recordar lo que dice la Biblia. Corte enrabietado y comprometido que destaca por una energía desbordante en todos los aspectos instrumentales 

Chasing Birds sigue la dinámica de sus baladas, y puede ser una de las más románticas de la banda. El amargor de la fugacidad del amor va discurriendo en una carrera sin fondo en Loves Dies Young, marcada por el toque del batería Taylor y unas guitarras distorsionadas que bien podrían sonar en un tema de The Killers. Este es un ejemplo de los himnos que comenta el propio Grohl que podemos encontrar en este LP.

Está claro que en Medicine at Midnight, Foo Fighters se han divertido haciendo lo que les apetecía, sin importarles tanto las opiniones ajenas. El disco gana con las escuchas, hasta que no te lo puedes quitar de la cabeza. Un décimo trabajo que demuestra que no pasan ni pesan los años por ellos, al contrario, siguen teniendo ganas de dar caña, y no quedarse al margen de lo que pasa en el mundo.

Escucha aquí el nuevo disco de Foo Fighters

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