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GOAT – HEADSOUP

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No, esto no es una reseña de los Rolling Stones. Sí, es un grupo que se llama Goat. Y sí, han sacado un disco que se llama Headsoup y no, evidentemente tiene pinta de no ser casual, aunque si esperáis encontrar algo que sea remotamente parecido a los Rolling Stones, Headsoup (2021), de Goat, no es el disco que estáis buscando. O quizá es posible que, como es nuestro caso, sea uno de vuestros grupos favoritos y este párrafo sea totalmente prescindible para vosotros. Si es así, podéis saltaros también el siguiente.

Korpilombolo es un sitio real. No es inventado. Podéis buscarlo en Google. Adelante, esperaremos. ¿Ya? Efectivamente, es un pueblo al norte de Suecia. Si uno sigue más al norte probablemente encuentre los restos del naufragio del Terror y el Erebus y un poquito más allá, Canadá. Ahí nació Goat, un grupo de neopsicodelia afrobeat con tintes folk y, dicho por ellos mismos, influencias vudú. El resultado es un paisaje propio de Midsommar. Del primer acto de Midsommar, queremos decir más bien. Es extrañamente sueco, a pesar de todas las referencias descritas anteriormente. Son algo especial.

Y es que Goat no son un grupo cualquiera, no son una formación al uso, al margen de su imagen, sus máscaras y su identidad secreta. Se podría decir que Goat es un concepto, una entidad, casi una institución. Una amalgama de sonidos, una colección de sensaciones y sentimientos que ni siquiera sabemos que albergamos en nuestro interior, una sucesión de estados de ánimo, texturas, colores, flujos y hasta aromas. Goat es LSD inyectado directamente en los tímpanos. Un viaje por lo más recóndito de nuestro interior, y Headsoup es un viaje por lo más recóndito de Goat.

Dicho así, suena muy bonito y grandilocuente, pero Headsoup es en realidad un recopilatorio de canciones sueltas, caras b, rarezas y un par de temas inéditos hasta ahora, que ayudan a describir la trayectoria de la banda hasta la fecha, por un lado, y por otro, muestran que no están muertos, cinco años después de su espectacular tercer y último álbum de estudio hasta la fecha, Requiem (2016).

Estaremos todos de acuerdo en que los recopilatorios son un rollo y que hay dos tipos: el de singles y hits para gente que es demasiado vaga o no tiene el suficiente tiempo para estudiarse la discografía de un grupo y quiere ir al grano, y los recopilatorios de rarezas, para fans de la banda, que muestran ese lado poco conocido y que completan la experiencia ofrecida por el grupo. Headsoup es este segundo tipo de recopilatorio, que, sin embargo, tiene entidad propia, como un retrato de la banda, desde su furia inicial de psicodelia afrobeat con pinceladas de jazz, sus ritmos sincopados, sus compases digamos que poco habituales de sus dos primeros álbumes, World Music (2012) y Commune (2014), que desde el primer acorde se quedan grabados en lo más profundo de nuestro ser, hasta la evolución más orientada al folk -aunque más bien es incorporar el folk a la pléyade de sonidos fusionados por los suecos – de su tercer disco, Requiem (2016) donde se celebra la vida, la comunión del ser humano con el planeta. Es evidente que estamos escuchando su disco en estos momentos, de lo contrario no nos saldrían descripciones tan pomposas.

El álbum, como los recopilatorios buenos, como dios manda, sigue un orden cronológico, con The Sun the moon abriendo el tracklist, cara B de su primer single, Goatman (2012). Durante el viaje que nos plantean en Headsoup, nos encontramos en el territorio de la electrónica con It’s time for fun, revelando la faceta más hedonista de Goat y su cara B, Relax, una metáfora de la bipolaridad del sonido de Goat, la cara b de la frenética Goatfuzz de su álbum Requiem, Goatfizz y una versión alternativa de Union of Sun and Moon, que encabezaba su tercer disco, aparece como Union of mind and soul. Hasta ofrecen un respiro después de la desafiante Let it Burn (2018) con su cara B, Friday Pt.1, con un ambiente gélido pero reconfortante, con sus saxos alternándose con el Fender Rhodes y el sitar, para terminar con lo más interesante del disco, las dos canciones inéditas adelanto del recopilatorio, Fill My Mouth, una canción tan sugerente como explícita, con un impresionante desempeño de la flauta (!!!), y la coronación del álbum con The Queen of the Underground, el último ejercicio de psicodelia y apoteosis guitarrera, que nos tienen acostumbrados, generalmente, para acabar sus álbumes, al más puro estilo Wooden Shjips, pero claramente con más sustancias psicotrópicas de por medio, si cabe.

Así pues, si sois fans de la banda, Headsoup os aportará perspectiva, alimentará el lore del grupo, aumentará su leyenda. Si no habéis escuchado ni medio segundo hasta ahora, servirá como introducción a una carrera musical que, con solo tres discos de estudio, es inolvidable. Un monumento a la nueva psicodelia, tomando un poco de todo, desde la oscuridad de Black Sabbath a la música senegalesa, pasando por el folk sueco, el jazz y el kraut rock, pasajes que os harán entrar en trance aun estando sobrios, una experiencia muy especial. Es imposible prever cuál será el futuro de la banda, hacia dónde caminará su sonido, y, de hecho, dudamos de que detrás de esas exageradas máscaras, los propios Goat lo tengan muy claro. Pero, al parecer, el futuro está confirmado. Y eso es la mejor noticia de todas. Larga vida a Goat.

Escucha aquí el nuevo disco de Goat

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Guillermo Vázquez
A veces escribo de música, a veces escribo de coches. Otras veces hago música. Pero la mayor parte del tiempo me quejo por cosas.
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