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The Goo Goo Dolls – Chaos in Bloom

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Goo Goo Dolls dan guerra desde el lejano 1987 y su contundente sonido punk. Desde entonces, sus misiles discográficos no han parado de cruzar los cielos musicales variando de estilo a partir de 1998, pero siempre dando de pleno en su target. Todavía tengo presente aquel glorioso album de 2010 titulado Something For The Rest Of Us, un trabajo con temazos top como Sweetest Lie, As I Am o One Night, Say You´re Free, entre el resto del album.

Goo Goo Dolls es una banda estadounidense de rock, formada actualmente por Johnny Rzeznik (guitarra, vocalista), y Robby Takac (bajo), ambos compañeros de universidad que solían tocar temas bajo la influencia punkera en bares y festivales pequeños de Buffalo, la segunda ciudad más grande del estado de New York. En los conciertos el dúo se apoya con Brad Fernquist (guitarra, mandolina y coros), Korel Tunador (teclado, guitarra, saxofón y coros) y Craig Macintyre (batería y coros).

Chaos in Bloom es, por tanto, el decimotercer álbum de la banda y el primero en incorporar material original desde Miracle Pill (2019) cuya excelente portada contenía la imagen da una chica abatida por la oscuridad y sosteniendo entre sus dedos una pequeña píldora blanca en forma de corazón dando a entender que el amor es la esperanza para volver a ser.

Chaos in Bloom se ha compuesto y editado utilizando un proceso de grabación analógico a base de cintas, amplificadores y pedales antiguos. La producción del disco es obra de Rzeznik. Como bien comentó el mismo en rockcellarmagazine.com: «En un mundo que se ahoga en el vasto océano de las redes sociales y sus estrellas, pocas son ciertamente talentosas y muchas confirman que pueden llegar a la fama sin hacer nada. La celebridad es un estado muy frágil que se quema muy rápido y la pandemia fue testigo de ello».

Según uno de los comunicados de prensa de la banda: «Para grabar el álbum, Rzeznik y Takac se retiraron, durante la pandemia, a Dreamland Studios en las afueras de Woodstock, New York. En ese entorno tan remoto como rico en raíces históricas de música rock, el lugar demostró ser el escenario perfecto para despejar el ruido y crear un disco de este tipo, capaz de transmitir una verdadera calidad que la banda capturó al combinar instrumentos y equipos tanto antiguos con nuevos».

Arrancamos pues con los temas del album…

Yeah, I Like You, es, sin duda, el tema estrella de ese caos floreciente, donde las personas pueden volverse famosas sin ninguna razón aparente. El texto sentencia el mensaje: «¿Qué tienes en la mente? (…) Sabes que eres muy superficial, esa es tu mejor característica (…) Amo a tus estúpidos amigos, pero parecen niños (…) ¿Porque hablas como si estuvieras en un sueño? No eres lo que pareces, aunque no me importa». En definitiva, un tema muy crítico y musicalmente muy acorde a The Killers.

War es un temazo que sigue la estela de su anterior, Yeah, I Like You. Se basa en un poderoso sonido de arena junto a voces tremendamente coreables. Una canción que nos sitúa en la realidad que vivimos: «Estamos atrapados en un sueño solitario, torcidos y desgarrados de nuevo, fuera del límite. El miedo nubla nuestros rostros y los puntos se rompen (…) Es la guerra, y en ella el amor es siempre dolor».

Save Me From Myself es otro de los temas que se pegan en la dermis del corazón que lucha por liberarse de los desgarros que genera el paso de la vida. La letra sobrecoge el alma: «Percibo que el mundo se ha convertido en piedra. Estoy de pie entre la multitud, pero me siento solo. Me despierto en el suelo con la cabeza mareada otra vez, tratando de encontrar un alma entre esas caras vacías. Tengo que alejarme de estos lugares desgastados y recoger otra vez los pedazos de mí mismo (…) Tú puedes ser el fósforo que enciende de nuevo esta chispa, esa pequeña luz en un corazón roto (…) Eres lo único que puede salvarme de esta locura».

Let The Sun es el cuarto corte del album. Estamos ante una canción que hace referencia a esos hombres que por su ambición y crueldad llevan al mundo hacia las injusticias y el desastre: «Hombre cruel, no mires hacia abajo porque no ves. Tu sigue construyendo tu alta torre en tu cielo (…) pero reflexiona sobre lo que harás cuando no haya nadie abajo para amortiguar tu caída (…) Hombre malo deja que el sol regrese de nuevo». La pista comienza con una acústica suave, voz y guitarra limpias, pero tras los dos minutos irrumpe un poder sónico que hace vibrar hasta volver a la quietud inicial.

Loving Life, penetra como una sutil brisa repleta de sensaciones. El ritmo es candente, manifiesto y las frases dibujan estelas reflexivas que atrapan al oyente en un laberinto de interrogantes. El titulo lo dice todo: «Caminando por la ciudad y con la cabeza en las nubes, he visto una luz con todas las sombras ya desaparecidas y desde entonces he vuelto a amar la vida».

Going Crazy, nos hace sentir el peso maligno de esa realidad que nos enturbia la mente con sus falsedades y guiones preestablecidos: «La televisión me quema los ojos (…) Cada segundo es una vida que se incrusta en mi mente (…) Soy un signo de los malos tiempos. Mi mente se está rompiendo mientras la ciudad se enciende. Dejadme salir de una vez».

Day After Day, nos planta ante un posible final y una alternativa que puede ser tardía: «¿Qué pasa si todo termina hoy? ¿A quién llamar y qué decir? ¿Importaría de todos modos? Navegar entre las mentiras. Toda la confusión se multiplica. Tantas noches desperdiciadas. Y cuando el sol comienza a salir quizás será demasiado tarde para darnos cuenta»

Con Past Mistakes, octavo corte antes del cierre, el mensaje es rotundo: «Tus errores y tragedias pasadas están desnudos frente a ti, esperando esa chispa que mate el frío que sientes en tu interior, pero nada arde como la ira oculta, porque no todas las cicatrices son visibles. Por eso nunca sabremos lo que sucede dentro de nosotros mismos, pero si todos los días solo seguimos un guion, con todo el amor que merece, ¿crees que te sentirías lo suficientemente cálido? ¿O solo sería el precio por crecer?».

Y ante ese dilema vislumbramos You Are The Answer, que nos habla de la importancia de «buscar la verdad puede ser un juego de tontos (…) Algunas personas mienten a través de las sonrisas (…) Cierra los ojos, y date cuenta de que algunos corazones no se pueden coser. Tu único crimen es estar vivo (…) No dejes que los bastardos roben tu alma (…) Eres la respuesta que has estado buscando».

Y llegados a este punto final del proceso, descubrimos que a pesar del dolor sufrido, la vida de las personas puede transfigurarse en o hacia algo superior, en una especie de Superstar: «El tiempo nos cambiará a todos. Pero te veo allí, y creo que el mundo gira a tu alrededor (…) Enséñame a volar como tú, porque el amor está por todas partes y tú eres una superestrella».

No cabe duda de que las canciones de las Muñecas Goo Goo se pegan como lapas, bien por sus arenosas y dilatadas rítmicas o por sus voces coreables como un eterno vaivén entre los ecos de los espacios. Todos los temas y sus títulos parecen encadenarse en una perversa y esperanzadora historia que nos propicia una alerta reactiva antes de que sea tarde.

Para mí, lo fuerte de Chaos in Blume, estriba en su poderoso mensaje y sonido envolvente que, fusionado entre sí, desarrolla y corea una poderosa lirica a través de las profundas esferas emocionales.

Esta potencia narrativa se amalgama compacta y equilibrada en una única armonía que nos da a entender que vivimos en un mundo esquizoide, carente de reflexión, donde todo cae, se marchita y muere. En ese alocado torbellino no hay cabida a las esperanzas porque los «hombres malos», esos locos profetas del vacío que desde arriba controlan lo que palpita debajo, niegan las posibilidades de construir una vida mejor. Su ambición por mantener excesivamente elevadas sus torres de marfil, es un obstáculo que impide ver la luz y oscurece el conocimiento hacia una Humanidad mejor. Ese es el tremendo gancho que impregna la estructura de ese caos que desata Goo Goo Dolls hasta engullirnos en las espesas entrañas de su ácido estómago.

No cabe duda de que Chaos in Blume refleja un estilo más maduro, más alejado de aquel sonido primario de rebeldía punk. Refleja un acercamiento a ese punto más pop, a ese sonido de arena que enardece a las masas en los conciertos, con sus coros y sonido ampuloso y acentuado.

Como advertía Lao Tse en su Tao Te Ching: «Quien pretende el dominio del mundo se encamina al fracaso. El mundo es tan sagrado y vasto que no puede ser dominado. Quien lo domina lo empeora, quien lo tiene lo pierde (…) Todo aquello que, en un momento empezó, algún momento llegará a su fin». Solo se puede avanzar hacia la plena y positiva fusión cuando los diversos caminos de los seres humanos y sus acciones, se purifican y se fusionan entre sí hacia la sabiduría completa del Todo.

Escucha aquí Chaos In Bloom de Goo Goo Dolls

AUTOR

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…

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