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GREEN DAY – FATHER OF ALL…

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En un ambiente turbio y polémico de su país natal, Green Day decide publicar un nuevo trabajo que desde la portada impacta por su originalidad y referencias. Father Of All Motherfuckers o Father Of All… se presenta como algo que no significa nada en absoluto en su título, o así lo ha expresado el propio Billie Joe Armstrong, vocalista y líder. Sorprende que la rebeldía de una banda de punk considerada como una de las más vendidas se haya visto acotada ya desde el título.

La ya mítica mano sosteniendo una granada en el American Idiot de 2004 parece reaparecer como iconografía del grupo. La idea de un antebrazo ahora tatuado sobre el que un unicornio vomita multicolor no es reflejo de un renacer conceptual, una base reinventada de aquello o una consecuencia más rebelde, aun tras más de quince años de aquel éxito. Ha llegado el ser mitológico y esputado aires de décadas pasadas con las que el trio californiano ha hecho un refrito punk. Y es que la comparación con séptimo álbum del trío conjunto es bastante fácil de hacerse. Entonces era George Bush y ahora el objetivo podía ser Donald Trump mas han preferido desvincularse de la actualidad y hacer algo más directo y atemporal. En una entrevista Armstrong dejó claro que no era un trabajo político.

Sus contemporáneos Blink-182 y Sum 41 lanzaron hace poco un par de trabajos que demostraban renovación y madurez. ¿Qué queda cuando decides salirte de lo esperado, el futuro puede ser muy teórico y el presente revuelto? Green Day han decidido optar por el pasado y añorar su vida adolescente desde la visión de unos casi cincuentones. I Was A Teenage Teenager es un ejemplo de ello. Es la pista más larga y a media altura del tracklist. No es pop-punk frenético, pero sí tiene la esencia de la antigua banda gracias a armonías vocales, un bajo continuo y guitarras a medio tempo.

El decimotercer disco de los californianos permite muchas interpretaciones y da muchas preguntas al oyente. Hannah Ewen ha llegado a decir que “ninguna de sus canciones suena como lo que esperarías de Green Day”, y no por ello es peor, simplemente se sale de lo esperado. Su decena de temas y sus 26 minutos lo catalogan como el más breve hasta la fecha de la discografía. Según Billie Joe, su sonido mama del soul, del glam, de la Motown… y dará muchos himnos. La realidad es que no da tiempo a ello. El estribillo de Graffitia sí da a pensar que una multitud podría corearla en directo, el resto te incitan a moverte, pero de ahí a ser un cántico masivo hay un salto largo. Oh Yeah! es un quiero y no puedo de ello.

Es muy lícito que una banda veterana quiera simplemente “hacer y divertirse”, mas que no esperen trascender con algo memorable que busque varios huecos en su lista de éxitos. Es curioso que lo presentaran en los MTV EMA, en Sevilla, el mismo día de lanzamiento y que apenas tocaran la canción que le da nombre, ni siquiera hizo aparición el tercer single que ya llevaba dos semanas disponible o el cuarto que lo hizo el mismo día. En su defecto, el directo incluyó un setlist cargado de clásicos como Minority, American Idiot, Holiday… Eso sí, dejaron un hueco para la homónima Revolution Radio de su pasado elepé. Da que pensar que la propia banda no confiara en el nuevo lanzamiento.

Durante los diez cortes exhiben la arrogancia de un debut adolescente. Stab You In The Heart es rock ‘n’ roll de época y “beatlemanía”, Fire, Ready, Aim’ llega cargada de garage rock, Meet Me on the Roof vive del doo-wop… ¡Si hasta las dos primeras casi parecen la misma! Si hubiera salido un par de años más tarde que su predecesor pues bueno, un interludio a algo. Material que nació de una inspiración fresca y que querían soltar por diversión, pero cuatro años… Falta intento de experimentación, novedad, una apuesta arriesgada… y sí, a un conjunto novel se le elogiaría, pero queda muy difuminado entre casi una quincena de discos de la banda. Sorprende que tras un recopilatorio y un directo ahora apuesten por un lanzamiento aparentemente compuesto en un par de meses teniendo su renombre. 

No es un mal largo y será perdonado por muchos, aunque otros no se den cuenta de lo que ha ocurrido en la apenas media hora que requiere su escucha. Será fácil quemarlo e idolatrarlo por ello, pero como decían en Variety: este esfuerzo “se siente más como un paso al costado que un salto adelante”.