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GROUPER – SHADE

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Shade, así se llama el duodécimo largometraje musical de la artista del noroeste del Pacífico (Oregón) Liz Harris, también conocida como Grouper. Es una colección de canciones grabadas a lo largo de los últimos quince años en diferentes lugares como Astoria, Portland y Mont Tamalpais.

El disco está producido por el sello discográfico estadounidense Kranky Records, el cual alberga más de 40 artistas de música predominantemente experimental, a menudo ramificados o inspirados en música ambiental, rock, electrónica o psicodélica como Loscil, Tim Hecker, Deerhunter o Low entre otros.

Para los que la seguimos desde hace un tiempo sabemos que es señalada como una de las compositoras de culto más destacadas dentro del circuito folk-ambient y por fin sale la luz una de sus joyas más esperadas, llena de experiencias autobiográficas. Shade es el primer LP de la artista desde Grid of Points en 2018. Nueve pistas llenas de ambient-noise distorsionado que nos susurran al oído con una clara y profunda manera intimista conservando su poderosa unión de voz y guitarra.

La mayor grandeza de Liz Harris es la experimentación de reverberaciones y paredes sónicas. Ella lo consigue con su guitarra y voz melancólica consolidándose como una de las artistas menos convencionales del panorama folk experimental. La primera canción del álbum es Followed the Ocean. Desborda emoción y sensibilidad con cuestionamientos profundos sobre los arquetipos del bien y el mal, la vida y la muerte y los blancos y negros en nuestro interior y en la sociedad. Dejándonos perplejos con su cautivadora voz soterrada desde la distancia agazapada entre la neblina. 

Si hacemos una lectura orgánica del disco todas las canciones funcionan por separado. Se compilan en forma de memorias y experiencias trasmitidas mapeando una conexión con el lugar: “una oda al color azul / lo que vive en la sombra”. Las canciones son tocadas con equilibrio respecto a sus estados de ánimo. Emociones muy comunes en la sociedad como la soledad, la belleza y el aislamiento, la pérdida, los defectos y los afectos, los escondites y el amor. Para mí sus letras siempre se van transformando por el caos emocional que vivimos a lo largo de nuestro camino por la vida. Algo básico aquí es traducir y entender las letras que acompañan su poesía acústica.

Desde el punto de vista musical los punteos de guitarra, sobre todo en las canciones Pale Interior y Ode to the Blue, son la arquitectura más delicada que encontramos a lo largo del disco. Pero si tengo que hacer referencia a una canción es Kelso (Blue Sky) donde las cuerdas, arreglos variados y nuevamente su voz penetra como esa incansable búsqueda de uno mismo.

Shade lleva este equilibrio de filo de cuchillo entre intimidad y minimalismo con su faceta más folk, acústica y hechizante. Te invita a poner atención plena cuya escucha gana enteros si se escucha en un entorno de silencio, por lo que merece la pena dedicarle un buen rato.

A destacar lo último de este disco, igual de maduro que Dragging a Dead Deer UP a Hill (2008), son los ecos envolventes únicos a la hora de generar atmósferas sobrecogedoras. Vuelven a repetirse aquí con la intensidad que Grouper acostumbra. Vuelven así a nosotros.

Escucha aquí lo último de Grouper

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