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Guilherme Zapata – Segredo

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Cuando el proyecto vigués Bifannah quedó paralizado en marzo de 2020, Guilherme Zapata (vocalista y guitarrista de la formación) se quedó con un cajón lleno de canciones y sin destino claro para ellas. La banda, que había llegado a girar por México, Estados Unidos y Reino Unido y grabado varios discos en portugués, fue una de las muchas víctimas del cierre repentino que impuso la pandemia. El parón forzado resultó ser, sin embargo, un paréntesis fértil: canciones que se acumulaban sin prisa ni destino concreto, esperando el momento adecuado. “Sentí que tenía canciones guardadas que merecían ver la luz”, explicaría después. Segredo es ese momento.

El disco llega con la serenidad de quien no ha salido corriendo a publicar por miedo al olvido. Publicado el 13 de marzo de 2026 como primera referencia del sello Desayuno Buffet, grabado entre Galicia y Madrid, producido junto a Julián L. Goicoa (productor e instrumentista; Carlangas, PAVA) y masterizado por Jacobo Naya (integrante de La M.O.D.A. hasta 2025, fundador del estudio Casa Talisio), el resultado es uno de esos trabajos donde la producción se convierte en argumento propio: preciosista, de una delicadeza milimétrica que cuida cada capa sin que el conjunto pierda temperatura. Nada sobra, nada falta, y eso en un debut es más infrecuente de lo que parece.

La portada, obra de Luis Basilio, termina de redondear el concepto: una fotografía tomada cerca de Vigo con las Islas Cíes al fondo, imagen que no necesita explicación porque ya lo dice todo sobre de dónde viene este disco y qué lleva dentro.

El salto desde Bifannah hasta aquí no es menor. Aquella banda construyó su identidad sobre el rock garagero y la psicodelia sesentera, aderezados con soul latino y ritmos tropicales —una fórmula que los críticos describían como “el grupo gallego más brasileño”—, con guitarras bañadas en fuzz, teclados magnéticos y esa exploración constante de sonidos exóticos en busca de una personalidad propia.

En Segredo, Zapata conserva el alma tropical y la conexión lusófona, pero despoja todo aquello de la electricidad y la psicodelia para quedarse con algo más desnudo y más íntimo: neo-soul y pop elegante donde el pulso rítmico actúa como columna vertebral, presente y orgánico, nunca impostado.

El terreno que habita el disco mezcla tropicalismo de los setenta y ecos de bossa nova que afloran en los arreglos y en cierta manera de dejar respirar las melodías. Las influencias son reconocibles —El Michels Affair, Helado Negro, Pale Jay o Sessa aparecen como coordenadas razonables— pero ninguna aplasta a las demás. Todo ello conecta además con esa rareza tan propia del noroeste que comparten proyectos como el de Novedades Carminha, Carlangas: esa fusión de raíz atlántica y sensibilidad contemporánea que no abunda en el panorama actual y que, cuando aparece bien ejecutada, resulta tan refrescante precisamente porque no parece buscar encajar en ningún sitio.

Una de las decisiones más acertadas del disco es la del idioma. En una entrevista de la época de Bifannah, el propio Zapata reconocía que fue el portugués el que los fue guiando hacia nuevos territorios sonoros. En Segredo ese proceso continúa y se amplía: el gallego domina, el portugués reaparece como seña de identidad heredada, el castellano asoma de manera puntual, y los tres idiomas conviven con una naturalidad que podría haber sido trampa y no lo es.

Hay algo en esa fonética atlántica que se pliega con comodidad sobre estas músicas, como si la morriña y el calor tropical llevaran años buscándose sin saberlo.

El mar —dice Zapata que apareció por casualidad, aunque la portada con las Cíes al fondo sugiere que quizás no tanto— está en todas partes: en el ambiente, en las letras intimistas de doble fondo, en la sensación de estar escuchando algo grabado cerca del agua.

Entre los cortes que mejor destilan todo esto, Pedras Preciosas y Dime Cuándo son los que más se quedan. La primera tiene un swing que engancha desde el primer compás y no suelta; la segunda demuestra que el experimento idiomático funciona sin fricciones. La incorporación de colaboraciones de YAVY, Mundo Prestigio, Lois (vocalista de Trajano!)aportan matices muy sugerentes y efectivos sin desdibujar el centro.

Lo que quizás cuesta en una primera escucha es exactamente lo que lo diferencia: Segredo no tiene prisa ni anzuelo fácil. Pide calma, disposición, la voluntad de dejarse llevar sin buscar el estribillo que te asalte. Sin embargo, para ello le beneficia su corta duración, apenas 25 minutos que lindan entre un EP largo y un LP breve. Es una dosis perfecta para teletransportarse, para resetear la mente, para escuchar en esos momentos en los que el ruido exterior pide a gritos un antídoto.

Y en eso reside quizás su mayor mérito: no intenta competir con la inmediatez ni seducir al primer golpe de oído, sino construir algo que crece con cada escucha, que gana en matices y en temperatura a medida que uno se rinde a su cadencia.

En un panorama que premia el impacto instantáneo por encima de casi todo, Segredo elige otro camino, el de la paciencia y la hondura. Que un debut tenga esa convicción (y además suene así de bien sosteniéndola) no es poca cosa. Merece, como mínimo, que se le conceda la misma calma con la que fue construido.

Escucha “Segredo” de Guilherme Zapata en Spotify

Eva A. Gómez-Calcerrada
Eva A. Gómez-Calcerrada
Vivo rodeada de canciones y de melodías desde que tengo uso de razón. Perpetua enamorada de la música y sus palabras.