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GWENNO – TRESOR

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Cada vez es más difícil descubrir, musicalmente hablando, autores que resulten interesantes. La excesiva comercialidad, los artistas Lab y Autotune que imperan como plaga, los que irrumpen con un par de canciones y luego desaparecen, o las vacas sagradas que siguen aferradas por entregar más de lo mismo, son algunas de las connotaciones que dominan el vasto mercado musical actual, equívocamente embriagado en obtener ganancias y estrujar la creatividad y el pensamiento crítico. Lejos queda ya ese revulsivo de los 60 y los 70, que elevó la musica al máximo altar de la modernidad y la rebeldía. Lamentablemente, a día de hoy, salvo algunas excepciones muy diferenciales, el circuito musical está muy estandarizado o enclavado en la mediocridad, siempre sujeto al poder del dinero y sus beneficios.

A pesar de vivir dentro de esa vasta jungla, de vez en cuando surgen algunas estrellas que iluminan la oscuridad reinante. Es el caso, por ejemplo, de Gwenno, una artista que deja la cabeza chispeante y la garganta tan húmeda como un torrente de agua cristalina.

Gwenno, cuyo nombre completo es Gwenno Sanders, es una magnífica compositora y solista galesa oriunda de Cardiff, ciudad que presume de tener la mayor concentración de castillos del mundo. A fecha de hoy, Gweeno ha lanzado ya al mercado tres álbumes, todos muy aclamados por la más estricta crítica.

Es por ello que ya en 2018 fue la ganadora del Welsh Music Prize, premio musical anual que se otorga al mejor álbum de Gales. Asimismo su anterior y primer álbum Y Dydd Olaf (2014), fue incluido, junto al segundo trabajo Le Kov  (2018), en la Wales Arts Review como dos de los mejores álbumes galeses de todos los tiempos. Ahora, su nuevo trabajo Tresor (2022) ha sido ya preseleccionado para un premio Mercury. Cabe recordar que Gwenno, anteriormente a su trabajo como solista, fue la voz principal del grupo femenino The Pipettes, cuyo disco debut We Are the Pipettes fue descrito por la revista Pitchfork como «uno de los álbumes clásicos de indie pop moderno».

Como curiosidad hay que decir que la casi totalidad de Tresor está cantado en lengua córnica, una variante celtica que apareció alrededor del año 600 EC, y que las familias de Cornualles transmitieron a sus hijos durante más de mil años antes de que los ingleses les obligaran a no hacerlo. Gracias al magnífico trabajo del Cornish Language Partnership el córnico evitó que desapareciera por completo y, a día de hoy, se enseña en más de cincuenta escuelas primarias.

Tresor se compone de 10 temas solemnes. Su estructura se perfila en base a la originalidad sónica y compositiva, aportando elementos y detalles que sobrecogen tanto en lo lírico como en lo vocal, en lo electrónico o en lo simplemente instrumental. El arranque del disco produce ya estupefacción y la portada del mismo indica el gran amor que se siente por la tierra original.

Colaborando con Gwenno encontramos al multi-instrumentista Rhys Edwards, otra cabeza llameante responsable de aportar la ambientación sónica y de manejar los controles de producción. Edwards fue también el creador del proyecto Jakokoyak de marcadas inclinaciones de folk psicodélico, a veces clasificado como folktrónica o electrónic experimental lo-fi

Tresor representa un emotivo mapeado entre la intersección de la tierra, el patrimonio, la identidad y el potencial emocional que todo ello desata. Es un viaje al interior más profundo de una existencia vivida en el seno de la cultura córnica. La periodista Emily Mackay de UNCUT lo expresa muy acertadamente: «Para Gwenno el córnico no es un tesoro lingüístico exótico, sino el idioma de su infancia, de la familia, de la imaginación. Ahora se lo está enseñando a su hijo, y las canciones de Tresor exploran el instinto, el inconsciente y la pertenencia».

Y es que el valor de la música no solo estriba en lo sonoro, sino también en el concepto que la incita y mueve su creación y lo que trata de transmitir. La música es un lenguaje universal, un proceso de creación y comunicación que permite la transmisión de ideas y conceptos, desde sociales y políticos, hasta filosóficos, éticos o transgresores. La música ha logrado transformar muchas de las bases que otras disciplinas no han podido hacer. Ese metalenguaje puede revolucionar todo, porque aúna a través de la razón y la emoción, múltiples procesos que llegan a todos los seres humanos, y eso es lo que trata de hacer Gwenno con los principios que ella cree.

El disco se inicia con An Stevel Nowydh, una pista que, tras un misterioso tempo, conduce hacia una pura dinámica vocal y ritmos ondulantemente vaporosos. La letra es muy simple, pero es una entrada a la intimidad dejando una sutil pregunta existencial en el aire: «La puerta está abierta y la sombra de la tarde golpea el suelo del jardín. Una brisa entra por la ventana (…) ¿Es la falta total de significado una parte inevitable del ser?».

Sigue Anima, como un canto a eso que una vez trataron de quitarnos pero que logramos recuperar para formar parte de nuestra esencia y eso nadie lo puede destruir: «Persiguiendo un caballo negro en el desierto, una llave dorada hacia el Paraíso, cavando a través de la tierra, hasta el borde de un acantilado. Son dos idiomas. Dos países. Dos cuerpos».

Y llegados a este punto, alcanzamos ese tesoro anhelado, Tresor, pero cuestionando ciertos lastres: «¿Quieres una corona sobre tu cabeza y una mujer a tus pies? ¿Quiero llenar una habitación con toda mi voluntad y sentir vergüenza? Tienes que caer para levantarte de nuevo. Tocar (…) un tesoro (…) sentir las balanzas de la vida, vivir y morir (…) como las rocas que construyen un muro».

N.Y.C.A.W. que significa Nid yw Cymru ar WerthGales no está a la venta»), es un famoso eslogan de la década de 1990 reinventado en contra el genocidio cultural neoliberal que sufrió Gales por parte de sus enemigos. Por tanto, es claramente un alegato a la política que trata la persecución de las diferencias pero que, a pesar de ello, nunca se logrará eliminar. La fuerza de la gente y de la tradición es capaz de hacer frente a cualquier amenaza: «¿Cuál es nuestra política respecto al placer? ¿Podemos detener todas estas discusiones sobre nuestras carencias y errores y aprovechar para abrazarnos? Gales no se vende. Estoy harta de sentirme enojada por ello, y por el individualismo indecoroso que crea un problema a partir de la diferencia, esa gloriosa diferencia que hipócritamente se celebra en todas partes».

Men at Tall, es justo la mitad del disco, un punto de inflexión y de reposo con muy poca letra que, envuelta dentro de una secuencia melódica como la espesa niebla que deambula perdida por los parajes y acantilados abruptos, busca respuestas imposibles. Esta frustración se traduce en una única frase muy directa: «Es completamente obvio que soy incapaz de escapar de esto».

Ardamm, por su parte, es una diferencia obsesiva y abismal, un punto y aparte muy soft y underground que destaca por su sonido perverso y una voz con cierto tono eróticamente claustrofóbico. El texto nos refiere a ese deseo de que la lengua regrese como algo propio y natural, sin tener la necesidad de luchar por el para que no desaparezca: «¿Cuántas horas esperarás? ¿Cuántos años? ¿Habrá otro siglo? ¿Cuándo vendrás? ¿Cuándo me escucharás? ¿Cuántas horas hasta que me entiendas? ¿Dónde está tu lengua materna? ¿Dónde está tu madre? ¿Tu idioma?». El sonido es insistente porque cabe recordar que la insistencia es la base para lograr todos objetivos.

Con Kan Me, la cosa cambia. La melodía se acerca más a ese canto celestial de ninfas que cruzan los bosques en busca de señales mágicas, a veces tan necesarias para revertir esas oscuras realidades frustrantes en nuevas señales de luz y color «Aquí está el espino, para dar la bienvenida al sol. Es el final del invierno y el brote de la agradable primavera (…) Que la canción cante de nuevo y de comienzo al verano».

Keltek es un inmersión a los abismos cristalinos del bravo mar y sus olas, ese salvaje vaivén que muestra el poder de la fuerza natural y del lugar a donde perteneces: «Bajo las olas Hay un deseo salvaje Vive el espíritu de la libertad». Musicalmente es pura electrónica, un escape casi sideral hacia el espíritu primigenio de la naturaleza marina.

Tonnow es un tema muy onírico, un viaje al eterno retorno. Sigue la estela ensoñadora y calmada del anterior tema, pero esta vez dentro de una instrumentación electrónica, un sonido de baja frecuencia grave que parece un aullido lejano de bajo grado. Todo ello embriagado bajo el tic tic del triángulo, las cuerdas y la voz hiperdimensional de Gwenno. Para mí es una de las top songs del album. Sin duda, una aventura que empieza y no sabrás nunca donde terminará, probablemente en la lejanía de los ecos de la Nada.

Porth la es quizás la mejor manera de despedir ese tesoro de 10 pistas, ese bagaje existencial que, a través de los años, se va consumiendo pero que, a pesar de la oxidación, sigue presente en alguna parte esperando y transmitiéndose para las próximas generaciones. Nada muere, sino que se transforma y que por eso no conviene perder las esperanzas: «Veo la vergüenza en tu alma, saliendo a través de tus manos. ¿Es posible escapar de las restricciones? Los años pasan, pero quiero que sepas que cuando llegues yo estaré aquí».

Como final a esta crítica, me gustaría parafrasear las magníficas palabras de Éamon Sweeney, colaborador de The Irish Times, quien expresa con exquisita brillantez la esencia más subterránea del nuevo trabajo de Gwenno: «Tresor explora el impacto de la maternidad en su psique, pero también profundiza en la alienación tecnológica, las meditaciones sobre el hogar y la identidad. La combinación de todo ello, junto a ese folk pastoral y mezclado con una electrónica ambiental intrigante, hace que Tresor sea un trabajo muy calibrado. Y es que Gwenno y Rhys Edwards han sabido crear un álbum innovador sin miedos para abordar grandes ideas a través de la lucha por un idioma celta que ha sido perseguido y marginado». 

Escucha aquí Tresor de Gwenno

AUTOR

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…

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