El despertar del aquelarre
Bajo un cielo apocalíptico teñido de púrpura violento junto al eco atronador de tambores rituales sacudiendo la tierra, la suma sacerdotisa del metal moderno ha regresado para reclamar su trono absoluto. Maria Brink, emerge de las sombras de la psique humana, desatando su noveno y más peligroso hechizo sonoro: Witch. Flanqueada por una corte de guitarras afiladas como cuchillas y ritmos industriales que golpean con la fuerza de un yunque, la banda destruye cualquier rastro de complacencia musical en pleno 2026.
Esto no es un simple lanzamiento discográfico; es una ceremonia profana de transmutación y catarsis absoluta. In This Moment toma los traumas sangrantes de su pasado, la persecución histórica de lo diferente y el dolor de la traición para fundirlos en un crisol de fuego y distorsión, transformándolos en un himno de poder y soberanía espiritual. Con una producción masiva e implacable, la banda difumina la frontera entre la suntuosa teatralidad del gothic metal clásico y la violencia visceral del metal alternativo contemporáneo. Las luces de neón gélido se encienden, los círculos de tiza rúnica reclaman su tributo y la dislocación industrial comienza a rugir. La vieja realidad ha muerto. Bienvenidos al aquelarre definitivo.
Penetrando en la cofradía de las sombras
El núcleo duro de la banda se mantiene firme. El tabernáculo hierático está protegido por un equipo de producción de máxima confianza, pero también se alimenta de un sequito de invitados que aportan sus texturas oscuras y teatrales. En este sagrario umbrío ofician Maria Brink (voz principal, piano, sintetizadores), Chris Howorth (guitarra líder, coro), Randy Weitzel (guitarra rítmica, coros), Travis Johnson (bajo, coros) y Kent Diimmel (batería, percusión). Al mismo tiempo, colaboran Rory Rodriguez de Dayseeker, Kim Dracula, y Kat Von D. La producción principal reside en Kevin Churko y Kane Churko (The Hideout Recording Studio). Todos los temas han sido compuestos por Maria Brink, Chris Howorth y Kevin Churko. El lanzamiento del álbum se produjo el 26 de agosto de 2026 a través del sello discográfico Better Noise Music.
«A través de la imaginería simbólica, el arquetipo de la bruja pasó de ser una narrativa extraña y peligrosa a un lenguaje de fuerza interior, conocimiento autodirigido y empoderamiento» –ksenia odintsova
El arco de transformación: El mensaje detrás de la bruja
Witch no utiliza la brujería como un mero decorado gótico de Halloween. En palabras de la propia Maria Brink, este noveno álbum es su declaración de transformación interior. Para la banda, el concepto de la bruja se aleja de la caricatura mitológica y pasa a ser un símbolo de resiliencia frente a la persecución, de aceptación de la dualidad humana y de la capacidad de alquimizar el dolor para convertirlo en poder absoluto. A nivel lírico y estructural, el álbum no es una colección aleatoria de canciones; Chris Howorth y Maria Brink diseñaron un tracklist deliberado que funciona como una crónica real de confrontación, catarsis y superación personal a lo largo de sus 11 canciones:
La confrontación y la vulnerabilidad
El álbum abre exponiendo las heridas más crudas del ser humano: el juicio externo, el abuso de poder y la desesperación. Shame aborda de forma directa el peso de la culpa impuesta por el entorno y la sociedad, moviéndose musicalmente desde un susurro sutil hacia un nu-metal asfixiante.
I Want to Believe (con Rory Rodríguez de Dayseeker) introduce la primera gran sorpresa melódica del disco. Líricamente explora el contraste de la fe desesperada: el deseo de creer en algo o alguien en mitad de una crisis antes de que el entorno colapse. La interacción coral entre la rabia de Brink y la limpieza cinematográfica de Rodríguez añade una escala dramática masiva al conflicto.
Finalmente, Crawl es el núcleo pesado de esta primera etapa y el primer sencillo promocional. Con un ritmo de marcha industrial, Brink canta directamente contra aquellos que abusan de su posición de poder para obligar a los demás a arrastrarse, convirtiendo el dolor del sometimiento en el motor de la resistencia
La revelación: El encuentro con la sombra y el poder interno
Aquí el disco da un giro hacia el interior. La banda equilibra las dinámicas de luz y sombra para explorar los demonios internos que habitan en cada uno. Heretic es la pista más caótica y vanguardista del álbum. Es un ataque directo contra las instituciones ideológicas y dogmáticas. Brink y Kim Dracula unen fuerzas en un torbellino industrial que abraza la etiqueta de hereje como un sinónimo de libertad absoluta y pensamiento crítico frente a cualquier doctrina. Por su parte, Into the Dark funciona como un interludio y un respiro necesario para el oyente. Es una pieza ambiental nacida de la experimentación de Chris Howorth con sintetizadores analógicos, creando un paisaje oscuro que prepara el terreno para la agresión posterior.
Sleeping with the Enemy es uno de los pilares del álbum que encapsula por qué fue elegido como sencillo principal. Describe la dura batalla de convivir con tus propias contradicciones y aceptar tu parte más oscura (el enemigo interno), sirviendo como un himno para mantenerse firme frente a las adversidades. Seguidamente, Wrapped Around Your Finger es el cover ralentizado de The Police es y transformado en una pieza gótica obsesiva. La banda utiliza la letra original de Sting para ilustrar un cambio drástico en las dinámicas de poder: el control psicológico cambia de manos.
Carl Jung explicaba que la mayoría de las personas se enferman o viven frustradas porque intentan esconder su sombra bajo una máscara de perfección. Para él, la verdadera evolución espiritual e intelectual no consiste en ser un ente de luz pura, sino en viajar a la oscuridad, mirar a tu propia sombra a los ojos, aceptarla e integrarla para volverte un ser completo y destructivamente poderoso
Catarsis personal y deconstrucción final: El renacimiento
La recta final del disco golpea con realidades personales y declaraciones contundentes. Es el clímax del viaje. Las viejas estructuras de control —mentales, espirituales y sociales— deben ser demolidas hasta los cimientos. Father refleja la durísima odisea personal de Maria Brink, quien pasó dos años intentando repatriar las cenizas de su padre fallecido desde Filipinas. Musicalmente nació como una pieza desnuda a piano, pero Howorth insistió en añadir la fuerza de toda la banda para transformarla en una catarsis de metal masiva sobre el duelo y la reconciliación familiar.
Without Me There’s No You es un corte de rock industrial marcial que funciona como un ajuste de cuentas frente las relaciones del pasado. Es el recordatorio de que el opresor pierde su poder cuando decides retirarle tu atención. Another Brick in the Wall es el clásico de Pink Floyd es llevado al terreno del shock rock y el metal industrial. Con los coros espectrales de Kat Von D sumando densidad, la canción exige la demolición de los muros ideológicos y las opresiones históricas organizadas. El muro es el patriarcado histórico que persiguió a las mujeres sabias,
El disco se cierra con Something I Can Never Have, una desgarradora rendición minimalista de Nine Inch Nails. la banda decide no terminar con un estallido, sino con la honestidad de la pérdida. Es la aceptación de que la transformación real exige dejar atrás una parte de ti que nunca volverás a recuperar. Por tanto, no es una derrota, sino la cruda aceptación de que la libertad absoluta tiene un costo: el vacío de dejar atrás el pasado para siempre. Es el triunfo de la ceniza contemplando el nuevo imperio que se levanta sobre las ruinas. Y así termina el azote de la bruja.
La blasfemia y la catarsis como manifiestos líricos
Las letras de Maria Brink abandonan la metáfora sutil para volverse directas, crudas y profundamente espirituales. Los temas principales son, primero, la traición y la culpa impuesta donde Brink aborda cómo la sociedad intenta avergonzar a quienes no se alinean con sus normas estandarizadas. Luego se aborda la dualidad humana en la cual se explora la batalla interna contra nuestros propios demonios y la aceptación de nuestra parte más oscura. Y finalmente aparece la deconstrucción del dogma donde se desafían abiertamente las instituciones religiosas opresivas, celebrando el libre pensamiento como el verdadero acto de brujería.
Los monolitos de distorsión sónica
Musicalmente, Witch es el trabajo más pesado, denso y atmosférico de la banda desde Black Widow. Fusiona el metal alternativo con el metal industrial y el gothic metal, pero también incluye pinceladas de electronic rock oscuro. La producción de los Churko crea un muro de sonido masivo. Las afinaciones de guitarra son extremadamente bajas, y el espacio sónico está inundado de sintetizadores analógicos, pulsos electrónicos góticos y reverberaciones catedralicias.
Chris Howorth despliega riffs cortantes de estilo djent y ritmos sincopados que chocan con solos cargados de efectos de modulación. El bajo de Travis Johnson es puramente industrial, distorsionado y empastado con los bombos mecánicos pero potentes de Kent Diimmel. El uso de secuencias electrónicas inspiradas en el Witch House y el EBM de los 90 aporta una atmósfera de club gótico subterráneo.
Bajo el espejo de la Morgue
La imagen de la portada del álbum apuesta por un minimalismo gótico, solemne y puramente cinematográfico que rompe con la sobrecarga visual de sus discos pasados. Cada uno de sus elementos visuales marcan simbologías muy concretas y diversas como una estructura vertical y simétrica, diseñada para guiar el ojo del espectador de arriba hacia abajo en una línea perfecta. El logotipo de la banda ancla la composición. La cruz luminosa actúa como el eje magnético de la imagen. El cuerpo cubierto asienta el peso visual en la base. Esta disposición emula los retablos religiosos tradicionales, convirtiendo la portada en un altar visual.
El fondo es una oscuridad absoluta y plana. No hay detalles de paredes ni paisajes, lo que genera una atmósfera de aislamiento total, vacío y misterio claustrofóbico (El Abismo Negro). La única fuente de iluminación proviene de las letras y la cruz. Este tono azul eléctrico no transmite una energía sobrenatural, tecnológica y fría. El uso de una cruz suspendida en el aire en un álbum llamado Bruja juega directamente con la blasfemia, la deconstrucción religiosa y la provocación gótica. Representa la profanación de lo sagrado para dar vida a un nuevo dogma pagano.
En la base de la imagen descansa una figura (presumiblemente Maria Brink) recostada sobre un altar ritual. Está completamente cubierta por un velo translúcido, evocando la imaginería de una morgue, una víctima de sacrificio o un cuerpo en estado de catalepsia antes de una resurrección. Los pliegues de la tela capturan la luz azul, dando la impresión de que el cuerpo está levitando ligeramente o siendo infundido por la energía que emana de la cruz superior. Simboliza la muerte del viejo ser y la incubación de la bruja.
«’Witch’ es mi declaración de transformación interior. Se trata de abrazar la dualidad que llevamos dentro: tomar el dolor, la persecución y la lucha, y alquimizar todo eso en fuerza y poder absoluto. Para mí, el álbum refleja tanto los juicios antiguos de la historia como mi propio viaje personal, donde ser una ‘bruja’ significa ser una creadora, estar conectada con el universo y manifestar mi propia realidad» –Maria Brink
Arquitectura vocal, alta costura y tinieblas
En este disco Maria Brink entrega una de las interpretaciones más versátiles de su carrera. Voces melódicas, suaves y cargadas de aire que generan intimidad y tensión (susurro espectral), agudos potentes que demuestran su control teatral y su vibrato característico (canto limpio y operático) y sus famosos gritos raspados o screams que transmiten una catarsis pura (desgarro primal).
En los videoclips de Witch, dirigidos por Michael Lombardi y Jensen Noen, Maria Brink consolida su metamorfosis visual. Se aleja de la teatralidad barroca del vodevil o los corsés victorianos de discos anteriores para abrazar un minimalismo oscuro, cinemático y de alta costura gótica. El concepto estético que despliega en los videos se divide en tres pilares clave.
Las siluetas fluidas y las sombras líquidasdondeMaria Brink sustituye las faldas de tul estructuradas por capas infinitas, túnicas de seda pesada y vestidos negros texturizados. La ropa ya no restringe su cuerpo; se mueve con ella como si fuera humo o sombra líquida. El uso del velo translúcido es un elemento constante. Cubre su rostro en momentos de vulnerabilidad lírica y se retira en los estribillos pesados, simbolizando el desvelar de un misterio o el renacer de la bruja.
Finalmente, deja atrás las coronas de espinas tradicionales por coronas geométricas minimalistas y diademas hechas de metales fríos pulidos. Los videos no usan luz ambiental natural; están sumergidos en fondos de penumbra absoluta donde el humo denso atrapa la luz. Al igual que el arte del disco, los videoclips están bañados por destellos de luces de neón azul eléctrico, estrobos blancos y barras luminosas LED. Esto le da a los rituales un aire moderno, frío e industrial, alejándose del cliché de la bruja del bosque medieval para situarla en un plano etéreo y atemporal.
Ritualismo estático y «Performance Art»
Maria ya no realiza coreografías pop o movimientos exagerados. En videos como Crawl, su actuación es sumamente contenida. Pasa gran parte del tiempo postrada en altares de piedra, levitando sutilmente o atrapada en posiciones estáticas y asimétricas que recuerdan a la escultura clásica o al teatro Butoh. Asimismo, con el rostro cubierto o difuminado por la iluminación, Brink utiliza sus manos de manera protagónica. Sus uñas kilométricas, anillos rituales y movimientos espasmódicos o sagrados guían la narrativa visual, simulando el lanzamiento de un hechizo o una posesión.
Las estructuras religiosas tradicionales aparecen distorsionadas. Los crucifijos gigantes de luz se invierten o parpadean mecánicamente a lo largo de las transiciones de video, reforzando la idea de la herejía como liberación personal. El suelo de los videos suele proyectar círculos rituales iluminados y líneas simétricas perfectas en tiza o luz láser, convirtiendo el set de grabación en un espacio de transmutación alquímica.
«’Witch‘ está concebido para ser una experiencia multisensorial. Desde el diseño minimalista de la portada hasta la puesta en escena cinemática de los videoclips, cada canción exige una representación teatral. No es música hecha solo para una lista de reproducción, sino para cobrar vida sobre un escenario en forma de ritual litúrgico»
El veredicto letal del fuego eterno
Lo que trata de decirnos el disco es que el concepto de la bruja representa la toma del dolor, la persecución y la lucha con el fin de alquimizar todo en fuerza y poder absoluto. De ahí que las canciones hablen de culpa impuesta (Shame), de lucha contra el abuso de poder (Crawl), de batalla interna (Sleeping with the Enemy) o del desafío al dogma (Heretic). Además, canciones como Another Brick in the Wall o Something I Can Never Have para la deconstrucción de estructuras y cierre del disco, marcan una dirección para derribar muros y lidiar con las pérdidas.
Este viaje iniciático es un análisis para que el lector entienda la transformación de la que habla Maria Brink. Los puentes emocionales ayudan a entender mejor el terreno entre los temas más pesados del álbum. Finalmente, el enfoque junguiano se apoya en el concepto que Maria Brink habla abrazar la dualidad tema que conecta con la psicología de Carl Jung y el arquetipo de La Sombra.
Witch no viene pues a pedir perdón ni a buscar redención; más bien desata una tormenta y a reclama su trono de hierro. Con esta obra maestra, In This Moment aplasta cualquier duda y demuestra con hervor artístico que la madurez musical no apaga el fuego; sino que enseña a dirigir la llama con una precisión quirúrgica, letal y devastadora.
Estamos ante un manifiesto sónico cohesivo, visualmente impecable implacable. No hay vuelta atrás. Las frecuencias industriales han sido sintonizadas, la voz primal de Maria Brink ha sentenciado el veredicto y el hechizo definitivo ha sido lanzado al éter. Es una fuerza de la naturaleza imposible de romper. La hoguera sigue ardiendo, consumiendo el pasado y alumbrando un nuevo e indestructible imperio de metal gótico. El ritual ha concluido, pero su eco resonará para siempre.

