Velocidad eléctrica recorriendo la piel
Is It Now? es el ¡bang! inicial que da salida al nuevo estallido synth-punk de Automatic. El trío femenino acelera una trayectoria impecable: tres lanzamientos, tres órbitas, tres velocistas electrónicas peleando por romper el cronómetro del tiempo. El álbum es una chispa que incendia la rutina. Un estruendo sónico que corta la penumbra y abre grietas en la mente. Cada bucle es un latido en fuga, una disco-ciudad en plena combustión, donde la velocidad se vuelve religión y el silencio es sospecha.
«¿cómo tener un sentido de alegría mientras el mundo parece estar colapsando y te sientes tan impotente? ‘Is It Now?’ trata de intentar no sentirse como una víctima en este entorno. Es importante seguir sintiendo un sentido de alegría, incluso entre toda la mierda horrible que está pasando en el mundo» (Izzy Glaudini).
Escuchar este disco es, pues, penetrar en un túnel de automatismos electrónicos, un flujo que atraviesa el ánima y deja una huella de futurismo. Las voces se fragmentan, se multiplican, se disuelven como espectros que se adhieren a la piel. Son once temazos que caen como lluvia ácida sobre asfalto. Los drones espesan el aire, los cuerpos avanzan a contraluz. La música interroga, sacude, provoca.
Is It Now? no se siente como un escalofrío, sino como un alarido electrónico que empuja hacia la meta de la vida. La pregunta atraviesa el disco como un ráfaga imparable: «¿sigues despierto o has olvidado escuchar?».
Las mecánicas del deseo: la alquimia detrás de «Automatic»
El engranaje comenzó a girar en Los Ángeles con Izzy Glaudini, Halle Saxon y Lola Dompé, herederas del krautrock y nietas rebeldes del post-punk. Las tres fabricaron su sonido con disciplina casi científica. No hay melodías complacientes, sino un sistema nervioso de bajos sintéticos y percusiones robóticas que respiran como organismos autónomos.
«Creamos canciones que recuerdan que moverse no es solo UN ACTO físico, también es UN PROCESO mental. Cada ‘loop‘ es un recordatorio de que incluso lo repetitivo puede ser consciente» (Halle Saxon)
El disco se gestó durante las largas noches de encierro post-pandémico. Grabaron en Los Ángeles, producidas por J. Vaughn y masterizadas por Heba Kadry, permitiendo que las canciones pasaran por múltiples fases de depuración, como si lijaran los bordes del futuro. Hay ingeniería emocional: cada loop, cada frecuencia, está pensada para generar esa sensación de trance urbano donde el caos parece tener sentido. La banda lanzó esta construcción sonora al espacio a través de Stones Throw Records.
La pregunta que late antes del colapso
Is It Now? lanza un interrogante al vacío digital, un parpadeo entre lo que somos y lo que ya se ha automatizado. En un tiempo dominado por algoritmos que anticipan el deseo, Automatic formula la única pregunta que importa: «¿cuándo ocurre realmente el presente?».
Dentro de ese universo sonoro, el «now» no es un instante, sino un estado de alerta permanente. Los tres ángeles de la electrónica manejan el tiempo como una sustancia maleable, estirándolo y repitiéndolo. No buscan respuestas, sino choques eléctricos que reactiven la conciencia dormida. Simplemente porque Is It Now? es una alarma, una voz sintética que murmura al oído del oyente: «despierta, esto es lo que queda de ti tras el ruido».
El álbum condensa esa urgencia entre el vértigo y la lucidez. Es música para quienes aún sienten el pulso bajo el asfalto. Automatic surge donde la triada norteamericana consolidó su propuesta en la escena DIY. En Is It Now?, el trío alcanza su madurez, construyendo un esférico compacto y emocionalmente intenso.
El pulso sintético: «post-punk» en la era del algoritmo
Automatic no hacen música: diseñan sistemas nerviosos. Su sonido es una arquitectura de cables y carne donde el synth punk se convierte en una declaración de principios. En Is It Now?, perfeccionan la alquimia entre lo mecánico y lo humano: un loop constante donde la frialdad digital late con furia orgánica.
Cada tema vibra con precisión de máquina, pero respira con el caos de lo vivo. Las estructuras minimalistas recuerdan al trance urbano de Suicide, al impulso motorik de Neu!, o al futurismo rítmico de DEVO. Sin embargo, Automatic lo lleva a su propio terreno: más sucio, más sensual, más post-everything. El sound design es quirúrgico: el hum deliberado y los drones se estiran como luces neónicas en movimiento.
Su synth punk ya no es nostalgia, sino un espejo del presente digital. Cada ritmo programado parece interrogar el pulso del oyente: «¿Eres tú quien decide moverse o el ritmo quien te está moviendo?». Automatic funciona como una célula autónoma, un organismo que se alimenta del caos para transformarlo en ritmo.
El linaje invisible del ruido electrónico
El sonido de Automatic no pertenece a una década, sino a un impulso. Conecta con las geometrías frías de Kraftwerk o Gary Numan y el pulso motorik de Neu!. Pero también con la irreverencia feminista y el sarcasmo digital de Le Tigre o Chicks on Speed. El eco del post-punk británico resuena en su manera de tensionar el vacío, con algo de Siouxsie y Gang of Four.
La diferencia clave está en la estética del silencio eléctrico: Automatic no busca el exceso sonoro, sino el vacío que vibra. Cada tema está construido con economía de elementos, rozando la precisión quirúrgica de Broadcast o Stereolab. Pero al mismo tiempo con la tensión subterránea de Suicide o The Kills. En una era donde todo parece programado, ellas preguntan con su propio ruido. «¿Y si la rebelión no consiste en gritar, sino en seguir sintiendo dentro del sistema?».
La mirada en bucle: la portada como pregunta infinita
La portada, con las tres miembros corriendo en una pista de atletismo, está cargada de simbolismo. La acción de correr es una metáfora directa de la urgencia. La pregunta del título, «¿Es ahora?», se visualiza como una carrera contra el tiempo.
La pista de atletismo simboliza la competencia y la adherencia a reglas. Las vestimentas no uniformes de las chicas sugieren una resistencia a la conformidad dentro de ese sistema. Las líneas de la pista pueden evocar la naturaleza cíclica o repetitiva de la vida moderna. El loop de la complacencia al que la banda se refiere. A pesar de la posible crítica a la inacción, la imagen de tres mujeres jóvenes corriendo juntas transmite energía, determinación y resistencia. Es una forma de activismo en movimiento.
Automatic utiliza su música para criticar la alienación y la vigilancia. La portada visualiza esta crítica: «Están en la carrera de la vida, pero ¿quién marca el ritmo?» Is It Now? es un recordatorio constante: la máquina puede medir todo, pero no puede replicar la urgencia de estar vivo.
Un viaje sonoro a través del «continuum» electrónico
Black Box abre el disco con loops y sintetizadores chispeantes, marcando una atmósfera que no da tregua. La tensión inicial prepara al oyente para un viaje donde nada es predecible. Acto seguido, suena mq9 bajo ritmo fragmentado. La introspección se cuela entre el ruido urbano; la ciudad respira con un pulso irregular. Escuchar este tema como es caminar por calles donde los ecos y los latidos se mezclan.
De repente, Mercury aparece como un respiro melódico. Sonido drónico y delays suavizan la tensión sin romper el flujo, convirtiendo la pista en un oasis sonoro. Lazy irrumpe como un single mordaz que critica la inercia. El bajo vapulea nervioso, y un estribillo irónico deja huella. La voz es directa, recordando que la comodidad es enemiga del impulso creativo. A continuación, Country Song se conjura como una ironía y un juego de géneros. Mezcla sus referencias con humor y descontextualización, rompiendo las expectativas culturales.
Is It Now? es el corazón del álbum. Cada palabra se enfatiza con sintetizadores y percusión, convirtiendo la pregunta en mantra y estructurando todo el flujo del disco. En cambio, Don’t Wanna Dance aparece como un funk truncado y batería seca que golpea como metralla. El fraseo obliga al cuerpo a moverse con conciencia, recordando que el ritmo es juego y disciplina.
Smog Summer se muestra como un paisaje urbano sofocante. Su letra evoca asfalto y calor denso. Los drones cargan la atmósfera, haciendo sentir la ciudad sobre la piel. The Prize automatiza susurros y tensión. La música habla de competencia y expectativa, donde cada elemento instrumental refuerza la sensación de desafío.
Llegamos a PlayBoi, puro sarcasmo y ritmo pegado, burlando el artificio social con energía lúdica. Con Terminal se alcanza el cierre meditativo: una sensación de conclusión provisional. El delay final deja un eco de interrogantes no resueltos, manteniendo viva la pregunta que atraviesa todo el disco.
Cierre narrativo
Is It Now? se escucha como un flujo constante de tensiones, ironía y reflexión. Cada loop, drone y frase vocal actúa como un pulso eléctrico que recorre la piel. Hacen recordar que la ciudad, la música y la vida no esperan. Penetrar en la ciudad-disco de Is It Now? es caminar por calles invisibles. Sentir la vibración de neones sobre la piel. Y percibir la pregunta que atraviesa cada pista. «¿Sigues despierto o has olvidado escuchar?». Automatic no entrega respuestas fáciles; nos lanza a la ciudad y nos recuerda que la música puede ser tanto espejo como alarido.
«El álbum es un mapa de ciudad que nunca duerme. Los drones, los sintetizadores, los hum constantes… todo está pensado para que sientas el espacio alrededor. No queremos que la gente solo escuche, queremos que lo habite» (Lola Dompé)

