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Jack Harlow – Jackman

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Quizás es bastante acertado y seguro decir que Jack Harlow rompió internet el día que publicó la portada de su último álbum Jackman (con Generation Now y Atlantic) en Twitter. Esto ocurrió el pasado 26 abril de 2023, apenas dos días antes de compartir con el mundo su trabajo, cuyo título viene dado por su nombre de nacimiento, Jackman Thomas Harlow: “Jackman. My new album. Out this Friday – 4/28.” Y ahora, un mes después, analizaremos aquí el disco y la relevancia que ha tenido durante estas pasadas estas semanas.

A muchos nos pilló por sorpresa encontrarnos, de repente, una portada así; sin un single previo, ni promoción, ni entrevistas… sin saber exactamente qué esperar de Jack tras la publicación casi un año antes de su anterior trabajo, Come Home the Kids Miss You, con canciones tan sonadas como Dua Lipa o el número uno First Class. Tampoco sabríamos que esperar del sonido y la producción. ¿Habría más exploración en las letras, tan criticadas y “poco profundas” en los anteriores trabajos? Y, por otro lado, ¿qué podríamos, nosotros como oyentes, ofrecerle al disco cuando lo escucháramos?

El estratosférico salto a la fama proporcionado por Industry Baby con Lil Nas X, las sugerentes imágenes del videoclip de la misma canción, la actuación en directo en los Grammy… nos habían proporcionado una imagen del artista que llegaría al público general como la de un cantante bastante seductor, alguien a quién observar con cierta distancia, admirando quizás su presencia, su carisma en el escenario o su simpatía en las entrevistas —destacando, por supuesto, las que tuvo en la Met Gala con Emma Chamberlain y el consecuente shock cultural que supuso en redes sociales como TikTok.— Harlow utilizaría esta imagen de “niño bueno” o de una especie de America’s Sweetheart masculino para presentarnos una portada que, por lo pronto, nos habla de nostalgia (con ese filtro vintage de cámara 35mm), masculinidad (sin camiseta, con los brazos cruzados y cara desafiante) y del sentido de pertenecer a un lugar (nos encontramos en un barrio de Louisville, Kentucky, su ciudad natal). ¿Qué nos quiere contar?

La idea principal detrás del disco de Harlow, obviando la variedad temática que esconden las diez canciones que ahora comentaremos, es la de librarse, precisamente, de la imagen cultural que se había asumido de él. Jack se aleja de la persona culturalmente creada (¿O impuesta?) y quiere ser visto, quizás finalmente, como lo que es: un rapero. No, realmente, se postula como un buen rapero. Tampoco. Se consagra así mismo como uno de los mejores raperos. De hecho, y quizás lo que más dio de que hablar en relación a la salida del disco, Harlow afirma en el single principal del álbum, They Don’t Love It, que él es, sin dudarlo, el segundo mejor rapero blanco que existe, solamente por detrás de Eminem: “The hardest white boy since the one who rapped about vomit and sweaters,” haciendo referencia al hito cultural Lose Yourself. Pero espera. Pausa. No lo cuestiones, porque afirma que sí que lo es y que te replantees tus convicciones: “And hold the comments ‘cause I promise you I’m honestly better tan whoever came to your head right then.” ¿Es Harlow el “hardest white boy” actualmente? Puede que muchos lo nieguen, otros lo duden, y otros, como MGK, probablemente lo desacrediten, pero está claro que Jack llegó al juego en 2020 con su debut That’s What They All Say, y ha venido para quedarse. Un ejemplo claro de esto es el single del que estamos hablando: They Don’t Love It es, sencillamente, bueno. Con un sampleo a Can’t Live Without You de Connie Laverne, Harlow se esfuerza por desacreditar a los que le desacreditan. Se mueve en espacios familiares, como vemos en el videoclip; jugando al futbol, haciéndose fotos con los vecinos. Vuelve a sus raíces, y se aleja del sonido comercial que percibimos en su anterior trabajo. Esto es quizás evidente en el paralelismo entre este primer single con el primer single de su anterior álbum Nail Tech, donde afirmaba que su “nail tech knows how to keep a lil’ secret” pero ahora cambia la narrativa para decirnos que “fuck buffin’ my nails, dawg, I’m tryna get buff,” potencialmente alejándose de lo refinado y comercial y acercándose a quién realmente es… o está tratando de ser: alguien que trabaja duro, que ha madurado y que tiene cosas que ofrecer al hip-hop.

Algunas críticas apuntan que quizás Jack se ha centrado demasiado en intentar probar al mundo (y más concretamente a internet y la pequeña burbuja de Twitter) que es un rapero de verdad y que no es alguien que tuvo suerte con una colaboración y solamente se centra en lo comercial. Desde luego, y en relación a esto, es necesario mencionar en esta reseña a Lil Nas X y la manera en la que Industry Baby (co-producida, por cierto, por Kanye West) le brindó a Harlow la oportunidad de tocar techo en su carrera hasta el momento, debutando en el Hot 100 de Estados Unidos como número dos, llegando más tarde al número uno, y estando en boca de todos por meses. Harlow entró a formar parte del selecto grupo de jóvenes adorados en Twitter (y, vistos los números y resultados, en el resto de círculos culturales también) quizás no solamente por el éxito de la canción o el esfuerzo tan grande que Nas X y él hicieron con una buena promoción, sino también por el simple hecho de haber colaborado con el rapero. Y esto puede parecer tontería, pero ser un rapero que colabora con alguien que acaba de salir públicamente del armario y ha sido, como consecuencia, rechazado por muchos otros, es algo que a mucha gente le gustó. ¿Un rapero con valores sociales? ¿Alguien que demuestra públicamente que tachar a otra persona por su orientación sexual es, sencillamente, una atrocidad y una muestra de ignorancia? ¿Era Harlow el encargado en ese momento de poner cordura en un mundo cada vez más polarizado? Lo cierto es que todo esto funcionó, Lil Nas X lo hizo increíblemente bien con Montero y Harlow tocó el cielo de la popularidad. Pero quizás se acomodó demasiado en el sonido comercial y el pop y se alejó del hip-hop, de la profundidad, la exploración, la introspección y la naturaleza política del rap. Algo que redime con Jackman.

La exploración lírica en Jackman es notablemente mejor. Common Ground abre el disco con unas armonías muy interesantes que nos recuerdan, en parte, a la música de Kendrick Lamar. Las primeras palabras que pronuncia Harlow son: “Just talkin’ about what I see / It’s not opinion-based, it’s just, just shit I see” y nos dicen, en tono confesional, que todo lo que va a suceder a continuación es tan autobiográfico como real desde la percepción del artista. Nos encontraremos, pues, con problemas familiares, la vida en el barrio, la búsqueda de su lugar en el mundo y en el rap, la ambición, masculinidad, fama, drogas, hipocresía.

Este primer tema, Common Ground se postula como un himno político, criticando el privilegio blanco con el que muchos americanos se aproximan a la cultura negra, apropiándose de narrativas que no les pertenecen. A su vez, da crédito a los orígenes del rap, reconociendo que hay ciertos temas que él, como hombre blanco, no puede tocar. Y, sinceramente, te agradecemos esto, Jack, porque no todos lo hacen.

Ambitious y Is That Ight? nos presentan a un Jack reflexionando sobre su propia vida y sus fans; la manera en la que sus convicciones han cambiado con el paso de los años, y cómo ahora nos dice que prefiere “go home” a estar en clubs privados, siendo más fiel a lo que realmente quiere que a lo que se supone que debe querer. Gang Gang Gang sigue explorando el crecimiento y la edad adulta. Con un tono más oscuro nos habla de la manera en la que, a veces, la gente cercana de nuestra vida hace cosas horribles (nos da ejemplos, como el de su amigo Kevin acosando a menores) y no podemos hacer nada por defenderlos. ¿Hasta dónde podemos defender a un amigo (extrapolémoslo a un ídolo, alguien querido) y sus acciones problemáticas? Las luchas que elegimos luchar nos definirán siempre, y Harlow nos pide que las elijamos bien.

Denver retrata la depresión, la ansiedad y cómo la mente de una persona con ansiedad sobrepiensa todo lo posible y entra en bucles peligrosos. Jack dice “I find myself wonderin’ if the people that write about me are right about me, and I wonder if my exes are oversharin’ ‘cause they know a lot about me”, replanteándose las ideas sobre sí mismo y analizando su autopercepción. En It Can’t Be narra irónicamente cómo ha conseguido todo lo que ha conseguido solamente por su color de piel, riéndose de todos sus detractores: “It must be my skin, I can’t think of any other reason I win / I can’t think of an explanation, it can’t be the years of work I put in.” Blame On Me (nuestra favorita), indaga en las relaciones masculinas que ha tenido en su vida y la manera en la que le han afectado en su crecimiento y madurez. Habla de la masculinidad tóxica, y lo hace narrando, desde diferentes puntos de vista (cada estrofa cambia de perspectiva, respectivamente: su hermano, él mismo y su padre) las diferentes relaciones que ha tenido con su padre y con su hermano menor, y cómo, por cumplir con diferentes estereotipos intergeneracionales heredados, las relaciones nunca fueron honestas o cercanas: “He (su padre) criticized and tested me so I’d test you (su hermano pequeño).” También hace referencia al silencio como mecanismo para no parecer débil o para, simplemente, dejar las cosas estar sin necesidad de hablarlas.

Por último, Questions, como su nombre indica, presenta más preguntas que respuestas, planteándose así mismo preguntas sobre su carácter y su personalidad y la manera en la que la fama y el estrellato ha cambiado su forma de relacionarse, tanto consigo mismo, como con los demás.

¿Ha conseguido Harlow dejar de lado al niño con suerte que aparentemente era para presentarse como alguien nuevo (que a su vez vuelve a sus raíces)? Para algunos sí, para muchos no, pero lo que está claro es que ha dado juego, ha dado de que hablar y, sobre todo, ha planteado un camino que a partir de ahora va a ser muy interesante de seguir. Quizás es cierto que ha prestado en Jackman más atención a todo lo que rodea a su persona y a la redefinición de ésta que a lo puramente necesario en el rap (la letra, el mensaje, la performance), pero estaremos dispuestos a seguir apoyando sus decisiones de ahora en adelante y deseosos de ver la manera en la que sigue evolucionando como rapero y artista. Por lo pronto, Jackman se queda con nuestro notable y con las ganas de seguir escuchándolo para seguir conociéndole más a fondo, así como a todo su mundo artístico.

Escucha aquí Jackman, de Jack Harlow



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