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KELLY LEE OWENS – LP8

Desde que Kelly Lee Owens dejó su actividad como Deejay en la pandemia, la artista galesa ha centrado su atención en la producción de sus trabajos de larga duración. En esta ocasión nos llega el tercero –a pesar de que su título deje a la imaginación que hay cinco más guardados en algún rincón de su estudio– y lo ha hecho en coproducción con el músico especializado en avant-noise Lasse Marhaug. Ambos han trabajado juntos, mano a mano, confinados en un piso de Londres.

LP8 es la primera vez que Owens se adentra en el terreno ambient y drone. Desde la primera pista, Release, este nuevo trabajo se nutre de una electrónica musculada, como nunca antes habíamos escuchado, que sigue la pista dejada por Melt!, de su anterior trabajo. El segundo tema del disco, Anadlu, induce a un viaje intergaláctico inspirado en 2001: Una odisea en el espacio. Un engranaje de grandes pesas y poleas trabajando al unísono, inspiraciones y expiraciones llenas de fervor y euforia, con una línea vocal capaz de sanar a quien la oiga. En definitiva, este track supone un regalo opiáceo para el oyente. Un regalo que va más allá de la escucha noise, dejando cierta sensación de bienestar. Continúa el trabajo con One, pista que convalece con un punch sin igual y una de las líneas de bajo más enigmáticas del disco.

La influencia de sus maestros Daniel Avery y James Greenwood ha hecho mella en este disco, sobre todo en pistas como Olga, donde la huella de Avery está más que presente y eleva la vocal a tal nivel que establece una auténtica conexión con la madre Tierra. En Nana Piano, Owens rebaja los bpm y añade un tono más sinfónico, enfatizado por las reverbs.

Su pieza más personal hasta la fecha es Quickening, que nos introduce en un mundo lleno de experimentación nunca antes visto en el trabajo de la galesa. El oscuro dron en segundo plano, junto a su propia voz enaltecida por un coro hacia el éxtasis, sirven como filón de armas. Nana Piano o Quickening nos recuerdan que bien podrían haber salido en un mismo paquete, como EP homogéneo. No obstante, la primera también podría haber servido como colofón final dentro una buena playlist para una clase de meditación, mientras que la segunda que se deriva por una rama más propia del espíritu clásico “Your business is to keep it yours. Clearly and directly”. Destacar también que Sonic 8 se podría clasificar como una de esas piezas de PC Music que, tal y como GFOTY, A. G. Cook o SOPHIE glorificaron en su día, fueron descritas como llamadas de auxilio colectivo.

En apariencia, el disco es una ruptura bastante notable dentro de la carrera de la galesa. Habrá seguidores que vean este trabajo como una traición al estilo musical de la artista pero no cabe duda de que Owens ha decidido arriesgar y dar un paso al frente para desligarse de todo lo que había lanzado hasta ahora. Desde luego que hacen falta más discos de electrónica de este calibre en el mercado.

Escucha aquí LP8 de Kelly Lee Owens

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