Lo sencillo es convertir el amor en fiesta. Pero La La Love You lleva años demostrando que se puede hacer lo mismo con el desamor. Su cuarto álbum de estudio, ¿Por qué me miras así?, publicado por Subterfuge Records, lleva a un pasó más allá una de las mayores virtudes de la banda madrileña: convertir los corazones rotos en ánimo festivo.
Desde la portada, protagonizada por un extraterrestre, queda claro que el viaje va a desarrollarse lejos de cualquier terreno conocido. El imaginario espacial atraviesa todo el disco y encaja perfectamente con canciones que parecen llegadas de otra galaxia para hacernos pasar un buen rato. Porque si algo transmite este trabajo es una sorprendente sensación de frescura.
Lo más interesante es que, bajo esta apariencia festiva y desenfadada, el álbum está lleno de historias sobre derrotas sentimentales, relaciones fallidas y personas que no terminan de encontrar su sitio. Donde otros escribirían baladas lacrimógenas, ellos construyen himnos para cantar con amigos en festivales.
La mejor muestra de ello es «Todos los fracasos», el relato del eterno perdedor sentimental, del chico al que curso tras curso le han dado calabazas y que acumula decepciones amorosas como quien colecciona cromos de una nueva temporada de Primera División: «Sara se fue sin ninguna razón, Marta me dijo que eso era lo mejor, Sandra siempre confiaba en cambiar la relación, Paula de cuarto me rompió el corazón, la chica del pueblo eligió a otro mayor». Tanto para ellos como para ellas: «Fer me engañó pero la mala era yo, David se esfumó como el fantasma de Ghost, Alex siempre se burló de mis canciones de amor, el chico moderno no lo pudo evitar, la banda de esa tía toca en un festival». Sin embargo, lejos de sonar amarga, la canción desprende una simpatía contagiosa.
Algo parecido sucede en «No se te puede dejar nada», una de las canciones que ya conocíamos antes de la publicación del disco. Aquí el grupo pone la nota graciosa a la decepción como nadie. No enfocan en una chica mala que te ha roto el corazón, sino que la excusa en su desastre, y resulta que sólo le rompió el corazón por ser un poco desorganizada: «Yo quise hacerte la dueña de mis latidos, con un lacito el corazón te lo entregué. Tú lo guardaste entre las cosas de tu bolso, ya sabía yo que me lo ibas a perder. Joder que tía, no se te puede dejar nada, te di mi alma y me la rompiste también». El resultado es una de las canciones más divertidas del álbum.
Entre los adelantos también se encontraba «Una boda en Las Vegas». Con su ritmo pegadizo y esa graciosa letra, la canción funciona como una invitación a escapar. A huir del aburrimiento de la rutina, aunque sólo sea por una noche. Su videoclip, grabado en Estados Unidos, refuerza todavía más esa sensación de aventura improvisada.
Si hay una canción que demuestra hasta qué punto la banda se permite jugar con su propio universo, esa es «Alguien ha boicoteado el ponche». Una propuesta completamente gamberra, absurda por momentos. Probablemente sea el mejor ejemplo de que La La Love You se ha pasado el juego. No hay demasiadas explicaciones posibles, hay que escuchar esta canción.
También hay espacio para una reflexión más nostálgica al final del disco, en «¿Dónde están las bandas de los 90?». Por supuesto que no se trata de una canción triste. Bajo su instrumental animado y su estribillo pegadizo, se esconde una pregunta sobre todo aquello que parece haberse perdido en las tres últimas décadas: «¿Qué tal si paramos el tiempo? Yo sé que tú aún lo llevas dentro ¿Dónde están las bandas de los 90s? ¿Quién puso los corazones en venta? Nadie sueña ya con cartas de amor, y en el rock and roll faltan poetas. Nadie hace canciones a los rebeldes con olor a espíritu adolescente».
En el disco también hay espacio para las colaboraciones, concretamente hay tres. Monsieur Periné aparece en «Las medusas no tienen corazón», Álvaro de Luna en «El hombre del tiempo» y Miranda! en «DeLorean».
Ahora la banda se prepara para la segunda parte de su Tour Intergaláctico, una gira internacional que los llevará por América, Europa y Asia, con paradas en ciudades como Tokio, Londres, París, Varsovia, Bogotá, Buenos Aires o Los Ángeles.
Pero más allá de las cifras, de las giras y de los escenarios, este disco vuelve a recordarnos que, para La La Love You, todo tiene su punto alegre y que, en la vida, siempre hay que reírse de uno mismo. En una escena donde muchas bandas terminan acomodándose en fórmulas mayoritariamente conocidas, La La Love You sigue sonando reconocible sin dejar de explorar nuevos caminos.

