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Meril Wubslin – Faire Ça

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Muchas veces, mientras se bucea por las inmensas profundidades de la industria musical, se descubren discos que sorprenden a los oídos, especialmente porque aportan una visión muy personal y diferencial. Bajo esos abismos disímiles se descubren verdaderos tesoros cuyo inquietante ritual sonoro emerge desde la oscuridad más abisal.

Son obras que desafían los límites de lo establecido, álbumes que respiran en otro ritmo, que se cocinan lejos del ruido superficial de las tendencias y encuentran su fuerza en la introspección, la experimentación y una sensibilidad casi secreta.

En ese territorio, la música se transforma en un lenguaje primigenio que late como un eco submarino y guía al oyente hacia lugares donde la emoción domina a la razón. Estos descubrimientos se arrastran durante días como un murmullo que insiste en quedarse.

¿De qué y de quién estamos hablando?

Simplemente de Meril Wubsline, una artista suiza, cuya carrera se ha caracterizado por una búsqueda sonora constante, lo que la ha llevado a distanciarse de lo establecido. Se posiciona en contra de la trivialidad y la sobreproducción, viendo su arte como un acto de resistencia, una aceptación de la oscuridad como parte de la existencia y un rechazo a las soluciones fáciles.

Su timbre vocal es descrito como afectuosamente frágil a pesar de la densa instrumentación, y su estilo es más conversacional y abordable. El grupo, basado entre Suiza y Bélgica, está formado por Christian Garcia-Gaucher (voz, guitarra, sintetizadores), Valérie Niederoest (voz y guitarra) y David Costenaro (batería). Vamos al disco.

El título, Faire Ça (Hacer Eso), es una provocación sutil. No especifica la acción, sino que la deja en manos del oyente y del contexto del álbum. En el contexto de las letras introspectivas y la música tensa, puede interpretarse como el acto de afrontar la ansiedad, de buscar un refugio o, simplemente, el acto de crear en medio de una sensación de amenaza. Simboliza la acción necesaria en un mundo donde el peligro es un paisaje emocional.

Radiografía de un álbum atípico

Publicado el 15 de marzo de 2024bajo el amparo de Les Disques Bongo Joe, el álbum se establece como un punto de inflexión estilístico. Si bien su base hunde raíces en el indie reflexivo, este trabajo se aventura audazmente en territorios de baja frecuencia y cadencia rítmica.

Faire Ça presenta una evolución sonora en la que la experimentación y la curiosidad son clave, con influencias de músicos como Steve Reich y tradiciones musicales de África y Europa del Este que juegan con la idea del trance. La producción, realizada en estudio londinense de Kwake Bass, reconocido por su innovador trabajo con Sampha y Kae Tempest, resalta la influencia dub latente en el grupo, aportando una textura rítmica y melódica particular.

La instrumentación y la producción integran hábilmente elementos del trip-hop clásico, la aspereza del hip-hop y las atmósferas envolventes del dub. La mezcla crea un sonido de marcha lenta, oscuro y notablemente peligroso, donde la reverb y el delay no son solo efectos, sino arquitectos de la aprehensión que define su espíritu.

La incursión de Meril Wubslin en un sonido más texturizado y rítmicamente fragmentado inevitablemente evoca ecos de bandas pioneras. La sensación de paranoia controlada y el uso de beats pesados y lentos pueden establecer una conexión subterránea con la melancolía visceral de los primeros Portishead o la experimentación dub de proyectos más esotéricos de Massive Attack. Es una aproximación a la atmósfera de Bristol, pero filtrada por una sensibilidad francófona y más próxima a la tierra.

«Lo que nos une es la curiosidad y el deseo de buscar y explorar. Si seguimos haciendo discos y tocando, siempre habrá evolución. Tomar riesgos — eso es lo que nos interesa» –Meril Wubslin

La Portada: Entre el hogar y el holocausto

La portada muestra una figura humana sentada en una mesa. Su rostro y parte superior se ven cubiertos por un humo que se conecta con volcanes que están en el fondo. No tiene rasgos faciales claros, lo que puede indicar anonimato, pérdida de identidad o introspección.

Los volcanes activos expulsan humo que parece invadir la casa y fusionarse con la cabeza de la persona. Esto puede simbolizar pensamientos intensos, ideas que brotan como lava, creatividad y energía interna en constante movimiento, es decir, una mente en ebullición. Lo doméstico y lo natural se conectan, mostrando que las fuerzas internas (emocionales, creativas) pueden irrumpir en la vida diaria. Es el vínculo entre naturaleza y la vida cotidiana. La falta de rostro y el humo pueden aludir, al mismo tiempo, una experiencia meditativa o trance. La identidad se disuelve y lo esencial emerge.

En conjunto, podemos decir que la portada invita a reflexionar sobre la conexión entre lo interno y lo externo. Es la creatividad irrumpiendo en lo cotidiano. La búsqueda del trance o la revelación personal, valores que coinciden con el mensaje experimental y meditativo del álbum.

Atravesando la playlist

El viaje está compuesto por nueve naves sónicas. Se conectan entre sí con una lógica tensora que no se relaja hasta el último fade-out. El disco se abre con Un calme, una falsa promesa de paz. Es el preludio silencioso antes de que la marea de los loops y beats comiencen a asfixiar la atmósfera. Este inicio establece la tensión con la que el oyente va a convivir durante 41 minutos y 27 segundos.

Este sentimiento se expande hacia Tout est curieux, donde la artista invita a la mirada inquisitiva sobre el mundo. La instrumentación se hace más espesa. La voz se posa sobre ritmos sincopados que bailan entre el trip-hop y el dub. La curiosidad aquí no es inocente, sino una necesidad de entender la fuente de la paranoia.

La travesía nos lleva a Grands espaces, una canción que, a pesar de su título, se siente claustrofóbica. El contraste entre la amplitud conceptual y la densidad sónica se vuelve un juego de espejos. Desde allí, llegamos a La main. Este corte central aborda la idea del contacto o de la ayuda, con una lírica que probablemente explora la fragilidad de las conexiones humanas. El ritmo es ineludible.

Les pensées es el siguiente corte. Todo un temazo slow. Opera como un interludio meditativo, un espacio donde la voz se aísla para reflexionar sobre la sobrecarga mental. La instrumentación es más esquelética, permitiendo que las reflexiones fluyan con claridad. Sin embargo, la paz es efímera, y Tout passe llega con la aceptación resignada del cambio o la fugacidad. Este track usa delays y ecos para enfatizar el concepto del tiempo que se desliza. Y para mi el tema estrella del álbum.

El disco encuentra un ancla emocional en Famille phare. Aquí, la idea de la familia o el refugio se vuelve crucial, aunque la música sigue teñida de la oscuridad característica del álbum. Finalmente, el camino se precipita con Pas là, donde la ausencia se convierte en presencia rítmica. La artista cierra el álbum con L’eau monte (El agua sube). Es un final con sensación de inminencia. La metáfora del ascenso del agua subraya la idea de la amenaza que, lejos de amainar, está llegando a su punto más alto. Deja al oyente en un estado de aprehensión.

Veredicto final

En un mundo obsesionado con la velocidad y la luz, Meril Wubslin recuerda que la verdad reside en la penumbra y en la paciencia. Faire Ça nos invita a sentir la inquietud que nos habita, el volcán que humea al lado de la mesa. Es la banda sonora perfecta para el existencialismo moderno.

Sin duda estamos ante un disco extraño, muy extraño, pero extrañamente a tractivo e impactante. Es una obra maestra que desafía las fronteras de los géneros. Fusiona varios estilos y da como resultado una paleta sonora distintiva, fruto de largas sesiones nocturnas y una pasión compartida por los compositores de vanguardia.

Escucha aquí «Faire Ça» de Meril Wubslin

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Periodista. Fotógrafo. Diseñador gráfico. Muchos años al pie del cañón. Ahora toca recuperar el pulso y volver a lo esencial. La música siempre ha sido el eje. No como ruido de fondo, sino como lenguaje, refugio y forma de entender el mundo. Está en todo lo que hago. Me interesa escribir sobre bandas que se salen del guion, que cuestionan lo establecido y abren grietas en lo convencional, ya sea desde el sonido, el concepto o la actitud. Propuestas que no buscan encajar, sino expandir. En Crazyminds, mi papel es claro: dar visibilidad a ese universo «underground» donde laten algunas de las ideas más honestas y estimulantes de la música actual. Hay mucho ahí fuera esperando ser descubierto. Así que vamos a ello. Porque sin transgresión no hay cambio. Y sin cambio, la música deja de tener sentido.
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